miércoles, 31 de marzo de 2010

Trinche de ida y vuelta


Tanto en el fútbol como en la vida, cada uno forja su destino como mejor le parece o bien como le es posible, algunos prefieren intentar llegar a lo más alto asumiendo el riesgo de quedar signados por el fracaso eterno, mientras otros optan por cargar con el conjuro de lo que pudo ser. Este último caso parece describir a fondo la vida y obra de Tomas Felipe Carlovich, el Trinche para su Rosario querido.
Si bien comenzó jugando en primera con Rosario Central donde ya se destacaba por su habilidad como centrocampista, su historia se fraguaría en los humildes terrenos del ascenso, sobre todo en el Gabino Sosa, la casa de Central Córdoba de Rosario, donde según propias palabras de nuestro homenajeado, fue lo mejor que le paso en la vida. Allí no solo descolló con su fútbol, sino que también se ganó el cariño de todos los Charrúas, que se acercaban a cada partido porque jugaba el Trinche, se corría la voz de que Carlovich iba a ser de la partida y el estadio rebalsada de fanáticos que lo iban a alentar.
Sin embargo, sus endiabladas travesuras no dieron cátedra solo en su club, sabido era que tiraba caños todo el partido, cuando salían a marcarlo se daba vuelta y desaparecía y con el, la pelota. Pero su momento de gloria llegaría un 17 de abril de 1974, en el Gigante de Arroyito se enfrentaba un combinado de Rosario con jugadores de Newell’s y de Central más el Trinche Carlovich contra la selección argentina que se preparaba para afrontar el nefasto mundial de Alemania 1974. El primer tiempo fue una muestra de talento de Carlovich, no se la podían sacar nunca, llovían los goles para el combinado rosarino, la selección era derrotada por tres a cero y de repente llegó el momento cúlmine que el narraría así: “Tiré un caño y cuando el defensor se dio vuelta le tiré otro. Lo hacía seguido, aunque ese día la cancha se venía abajo.” ¡Había tirado un caño de ida y vuelta! Tal fue su desempeño esa tarde, que desde el entorno del combinado nacional se acercaron en el entretiempo a pedir que lo reemplazaran. El resultado final fue tres a uno.
Nunca brilló en el fútbol grande porque nunca se lo propuso, el era feliz jugando con sus amigos, viviendo cerca de su barrio y tirando caños en Central Córdoba. Le tocó en suerte integrar el equipo de 1982 que subiría al Nacional B y ese fue su mayor logro dentro de un campo de juego, poco para lo mucho que era.
Diego Maradona cuando arribó a Rosario para jugar en la Lepra y fue catalogado por un periodista como el mejor jugador argentino, el Diez lo retractó diciendo que el más grande ya había andado por esos pagos, y era un tal Carlovich. Pekerman lo eligió como el cinco de su equipo ideal de todos los tiempos y hasta dicen las anécdotas que alguna vez el propio Cesar Luis Menotti lo convocó para la selección y el prefirió no ir porque ya tenia organizado un día de pesca.
Si pudo ser y no fue no lo sabremos, pero certeramente podemos afirmar que gracias a su fútbol y a su personalidad por demás peculiar se ganó un lugar en cualquier charla de café de un bar rosarino.

lunes, 29 de marzo de 2010

Mostrémosle al mundo que juntos podemos


Desde que tengo uso de razón veo los mundiales de fútbol, el primero que me tocó disfrutar fue Francia 1998, no entendía mucho en si lo que significaba un torneo de esta magnitud, pero ya comenzaba a darme cuenta lo que era por la pasión que generaba. Cuatro años más tarde vino Corea-Japón 2002, el primer mundial organizado por dos países al unísono, una clasificación maratónica de la selección que nos colocaba como los principales favoritos, partidos a la madrugada, el álbum de figuritas, la gran canción de cerveza Quilmes que dio inspiración a mi titulo, el mazazo traducido en el penal de David Beckham y el gol de tiro libre del sueco Anders Svensson, que el vuelo eterno de Pablo Caballero no podría evitar, así nos volvíamos en primera ronda y nos tocaba ver la final por televisión.
Alemania 2006 fue el primer mundial que deleité a pleno, de la mano de José Pekerman nos clasificamos cómodamente a octavos de final en un grupo bastante complicado y quedará como recuerdo imborrable el inolvidable gol de Esteban Cambiasso para colaborar con la goleada sobre Serbia y Montenegro, que cerraría Lionel Messi convirtiendo su único tanto por copas del mundo hasta el momento. Permanecerán marcadas a fuego como anécdotas de la gran cita de Bavaria el golazo de Maxi Rodríguez contra el México de Ricardo Lavolpe en la prórroga y la triste eliminación por penales frente al anfitrión luego de ir adelante en el marcador que el entrenador argentino no supo cerrar cuando se inmoló sacando a Juan Román Riquelme y dejando a la Pulga en el banco. Inmerecido o no, pero afuera al fin.
Todos estos años de fracaso, desde la última consagración criolla allá por 1986 en México, con un tal Diego Maradona que hizo estragos en el Estadio Azteca contra Inglaterra y Peter Shilton, nos dejaron una sed de revancha insalvable y una espina clavada que no se podrá olvidar tan fácilmente.
Pero es esa espina la que nos podemos sacar este año en Sudáfrica, donde no nos clasificamos con facilidad ni somos favoritos, no tenemos a Pekerman ni un grupo de la muerte, pero tenemos a los mejores jugadores del mundo, tenemos a Diego Maradona que no se realmente si es buen técnico o no pero no deja de ser Diego, tenemos la ilusión, la magia, la unión y la esperanza de volver a ser campeones después de tanto tiempo y el hambre de gloria necesario para hacer un buen papel. En la tierra del asado, de la familia y el mate, estamos obligados a juntarnos más que nunca para apoyar a nuestra selección, que no tengan dudas de que dejará la vida del otro lado del Atlántico para devolvernos la satisfacción perdida y esa copa que hace 24 años que no logramos acariciar, para demostrarle a una generación, a mi generación, lo que es ser campeones del mundo y para volver a revivir como era eso de que el planeta se rinda a los pies de un petisito que hace magia con la pelota, que en este caso no va a poder ser el Pelusa, pero confío en que será Lionel Messi.

sábado, 27 de marzo de 2010

Lucas Barrios es argentino


Hace tiempo ya que venía con ganas de escribir algo sobre Lucas Barrios, este delantero de 25 años, que en Argentina jugo sin mucha suerte en Argentinos y en Tigre en el ascenso y en Primera marco tan solo un gol para Tiro Federal, pero se fue a Cobreloa, y en Chile encontraría su lugar en el mundo. Luego de un breve paso por Temuco recaló en Cobreloa, donde hizo dupla con Patricio Galaz y superó ampliamente el promedio de medio gol por partido y tuvo la posibilidad de emigrar a México para jugar en el Atlas, donde le fue mal y marcó un gol en catorce partidos y volvió al país trasandino, esta vez para jugar en el Colo-Colo dirigido por Claudio Borghi.
Con la camiseta del Cacique la rompió, salió campeón del torneo domestico, fue el máximo anotador de dicha competición y además de disputar las copas Libertadores y Sudamericana, se consagro como absoluto goleador mundial en el año 2008 con 38 dianas, por encima de Lionel Messi, Cristiano Ronaldo y Wayne Rooney, sus mas inmediatos perseguidores.
Su buena performance y su efectividad goleadora le garantizaron en el 2009 un traspaso casi seguro al viejo continente, tuvo ofertas del Espanyol, del Nancy y del Panathinaikos, pero su destino fue Alemania, la Bundesliga de la mano del Borussia Dortmund lo esperaba con los brazos abiertos y él no los defraudó, en apenas una temporada con los bávaros lleva marcados 15 tantos y esta segundo en la tabla de goleadores, tan solo por detrás de Stefan Kießling, del Bayer Leverkusen.
Desde que se empezó a hacer conocido su nombre por sus grandes actuaciones en Alemania, se lo sugirió para la selección argentina y el expresó su deseo de ponerse la albiceleste, pero Diego nunca le dio oportunidades y surgieron las ofertas de Paraguay para llevarlo al mundial, si hasta el propio Gerardo Martino se comunicó con él para que obtenga la nacionalidad y forme parte del plantel guaraní en Sudáfrica. Otro país vecino que se lo quiso llevar fue Chile, pero el también se negó y sigue esperando la posibilidad con la camiseta de su país.
Si yo fuese el entrenador argentino le hubiese dado alguna posibilidad para mostrarse a Lucas Barrios, me parece que de los goleadores de afuera es el que más esfuerzo hizo para llegar y el que actualmente más la tiene que luchar, no es fácil ser el escolta en la tabla de artilleros en un futbol alemán que es mucho mas duro que otras ligas de Europa y mucho más meritorio es que sus goles los hace con la elástica del Borussia Dortmund, que si bien cuenta con una historia muy rica, hace mucho que dejo de ser el que fue en los setenta.
La pregunta es porque no se presentó tal oportunidad para el argentino, ya que Maradona probó infinidad de jugadores y les dio múltiples oportunidades a algunos que nunca estuvieron a la altura de la circunstancia. Yo hoy por hoy, llevaría a Lucas Barrios al mundial a pesar de que se tengan que quedar afuera de la lista de 23 jugadores como Diego Milito, Lisandro López o Martín Palermo.

jueves, 25 de marzo de 2010

En Boca de todos


Y después de tanto esperar al final se jugó, sin lluvia, con un clima digno de un partido de esta categoría y sin preámbulos, excepto claro, el ya famoso quite de serpentinas y papelitos que quedan en la cancha luego del recibiendo de la hinchada de Boca cuando juega su equipo en la Bombonera y que lleva retirarlos unos cuantos minutos.
Un superclásico un tanto atípico por su condición de "minipartido", se jugaron dos tiempos de cuarenta y treinta y nueve minutos respectivamente donde Boca fue el mejor en todos los aspectos, con un Gary Medel que las hizo todas, que se recibió de ídolo anticipando a la defensa de River al borde del offside y poniendo el uno a cero tras un tiro libre-centro de Juan Román Riquelme, peleándose con Gallardo y tras una contra letal de Monzón liquidando con el dos a cero con un derechazo fortísimo, para cerrar su tarde de gloria yéndose expulsado por una patada desde el piso a Matías Almeyda, pero nadie podía reprocharle nada a esa altura, ya era amo y señor de toda la Bombonera, que no temblaba, no latía, no estaba inundada, era una caldera.
Boca lo ganó porque se olvidó de sus problemas, porque salió a jugar un partido distinto, descuidando la tabla y el presente, salió a jugar como debería hacerlo todos los encuentros, como mandan sus nombres, como manda su historia, con un planteo muy ordenado que hizo recordar a los mejores equipos Xeneises de todos los tiempos, en el banco parecía estar Carlos Bianchi en vez de Abel Alves y Juan Román Riquelme se asemejaba al de la final intercontinental del 2000, con una defensa de Bermúdez y Traverso encarnados en Luiz Alberto y Breyner Bonilla, dos altos, feos y con cara de malo que reventaron todo lo que picó cerca.
River en cambio, lo perdió porque salió a jugar con la tabla en la cabeza, con un planteo mezquino, casi queriendo subestimar a Boca por momentos, aprovechándose de su defensa que solo al principio del partido se presentó fisurada, luego estuvo infalible, tampoco aprovechó las claras, sobre todo las dos de Funes Mori, la del primer tiempo principalmente, que se la entregó mansita a las manos de Javier García que parecía exorcizado por Oscar Córdoba sacando pelotas de todos lados, la segunda era un tanto más complicada pero definió muy suavecito y se la mandaron al corner sin problemas.
Que decir de Palermo, estuvo encendidísimo todo el encuentro, jugó como si fuese el último de su vida, corrió y metió todo el partido, hizo piruetas de todo tipo, intento una chilena que se fue lejos, pero que hay que tener espalda para no comerse puetadas luego de pifiar así, metió un caño hermoso y un cabezazo que salio besando el palo, Palermo no se pareció a nadie, Palermo simplemente fue Palermo, ni el del 2000, ni al del 1998, el de todos los tiempos.
Boca volvió a jugar como bicampeón de America, ordenado abajo, con un buen mediocampo de contención y ganando de pelota parada y de contra, si juega así lo que resta del torneo, no tengo dudas de que remontará notablemente su campaña y Abel Alves se va a ganar sin drama la continuidad, a Boca le tocaron el orgullo y con eso, y mucho menos en la Bombonera, no se jode. River, poco, nada, deberá mejorar mucho y cada vez se apremia más con el descenso de cara a la próxima temporada. Increíble.

martes, 23 de marzo de 2010

HH


Helenio Herrera, argentino de nacimiento, franco marroquí por adopción. Desde pequeño su vida le antepuso un futuro de lucha, cuando se salvo de milagro de una enfermedad muy grave. El fracaso de sus padres, nacidos en España ambos, que cruzaron el océano Atlántico sin suerte para recomenzar una vida mejor en Argentina, le abrió la puerta a Helenio para emigrar a Marruecos junto a su familia, y comenzar a jugar al fútbol en Francia.
No era muy buen futbolista, sin embargo su férrea marca en la defensa le valió un lugar de respeto en el campeonato francés defendiendo los colores del Stade Francais, el Olympique Football Club Charleville y el EF Paris-Capitale, entre otros, e incluso llegó a disputar un par de partidos en la selección gala, hasta que a los 25 años, una lesión en su rodilla puso fin a su carrera como jugador de fútbol.
Fue allí donde comenzó su peregrinaje por los banquillos, donde se destacaría realmente. Se inició en el Puteaux, donde fue jugador y entrenador a la vez, más tarde paso por el Atlético de Madrid, el Deportivo de La Coruña y el Málaga, pero seria en el Sevilla donde empezaría a convertirse en todo lo que fue. Con los andaluces logró un auspicioso subcampeonato liguero en su última temporada al frente del equipo y tras un breve paso por el Os Belenenses portugués, recaló en el FC Barcelona, donde consiguió dos Ligas, dos Copas de Ferias (la actual UEFA Champions League) y una Copa del Generalísimo, pero conflictos con la estrella barcelonista Ladislao Kubala, el goleador español de origen húngaro por la composición del equipo, hicieron que Herrera decida dar un paso al costado. Su temperamento no era cuento.
Fue en ese momento, cuando solicitado por Angelo Moratti, se traslado a Italia, donde formó el mejor Inter de todos los tiempos y el mejor equipo del mundo en los años sesenta, siendo uno de los pioneros en introducir la motivación y la psicología en el mundo del fútbol. Con figuras como Sandro Mazzola, Mario Corso, Giacinto Fachetti, Jair o Luis Suárez, a lo largo de sus ocho temporadas al mando del conjunto capitalino, logró cosechar dos Copas de Europa (ex Copa de Ferias y vigente UEFA Champions League), dos Copas Intercontinentales (ambas se las gano a Independiente de Avellaneda), tres Ligas y una Copa de Italia, logros que le valieron el apodo de “El Mago”.
En su periplo italiano desarrolló un sistema de juego tan sagaz y efectivo, como defensivo y criticado, sus equipos comenzaron a basarse en el Catenaccio ideado por Nereo Rocco, que consiste en el implante de la marca hombre a hombre en cada sector de la cancha y la utilización del líbero, que para la época era una novedad que además de ser segura y ultradefensiva, se consideraba poco atractiva para el juego. En medio de conflictos con Moratti y de criticas por la supuesta utilización de estimulantes en sus jugadores, abandono el banco interista y se fue a la Roma, por cuatro temporadas, donde corrió suerte dispar.
En la temporada 1973/1974 tuvo un fugaz regreso al Inter, pero las cosas no le salieron bien y terminó dejando la disciplina lombarba para aceptar el desafío del Rimini, que la luchaba en la Serie B. Sin lugar en el futbol trasalpino, volvió a España para dirigir nuevamente al FC Barcelona, donde permaneció dos temporadas y se retiró como mister, por problemas de salud, ganando la Copa española en 1981 y ostentando el record además, de ser el único entrenador que dirigió tres selecciones europeas (Italia, Francia y España).
Soberbio y excéntrico como pocos, ganador y polémico como nadie, nos dejó su egolatría y su pasión vacía un 9 de noviembre de 1997, cuando no supo (o no pudo) hacerle frente a un infarto que se jactará por siempre de haberse llevado a uno de los mejores técnicos de la historia, será recordado perpetuamente, de la mejor manera o no, como lo que fue, un grande con todas las letras.

domingo, 21 de marzo de 2010

Números en Rojo


Llegando a la mitad del Clausura, como en casi todos los campeonatos, sobre todo los torneos cortos de nuestro fútbol, se empieza a definir la tendencia de los líderes, para que esta cada uno y quien puede pelear y darle para adelante y quienes van quedando en el camino. En esta décima fecha parece ser que no hubo excepción a la regla e Independiente con un futbol poco vistoso pero muy efectivo se llevo un triunfo vital para comenzar a sentar precedente en la vigente competición.
Logró acrecentarse luego de un primer tiempo que fue un dolor de ojos, donde no mereció mucho mas, pero tuvo las mas claras y chocó permanentemente contra su propia inoperancia de cara al gol, llegaba y llegaba pero erraba a tono y se le escurría el tiempo de las manos, se iba el primer tiempo y el 0 a 0 no variaba.
El segundo periodo cambió radicalmente, de la mano de Walter Acevedo, la firmeza de su defensa y el lado izquierdo comandado por Federico Mancuello y Lucas Mareque, se saco de encima a un Canalla que valoraba el punto como un éxito, y fue este último quien metió un zapatazo clave que se le coló a Hernán Galíndez que venía siendo un antiaéreo cuando a Independiente no se le caía una idea e iba al frente con puros centros al área rival que se deshacían en las manos del arquero rosarino.
Ahí fue cuando tuvo que aparecer toda la experiencia de Américo Gallego, que vio mal a Darío Gandin y decidió mandar de nueve a Leonel Núñez en reemplazo del Chipi conciente de que debía aguantar el resultado, y el banco no le falló, a cinco minutos del final y cuando las papas quemaban el ex Argentinos convirtió el 2 a 0 letal con el que cerró el partido, solo había que aguardar el pitido del arbitro.
Hoy el Rojo ganó un partido de campeón y no por el rival en si, porque Rosario Central no puso demasiados impedimentos para que los locales se quedaran con los tres puntos, sino por la remontada de su propio fútbol, porque para llevarse todo, hay que luchar contra todo, incluso contra uno mismo e Independiente se sobrepuso a su primer tiempo mediocre donde falló todo lo que se formuló y haciendo gala al compañerismo que tanto avalan puertas para adentro, se quedó con un triunfazo que lo acomoda en la cima del campeonato con cierta prosperidad. Camino a la gloria.

jueves, 18 de marzo de 2010

El precio de la locura


Para lograr transformarse en un genio no hay que ser, necesariamente, un premio Nobel, un matemático, un diplomático o un filósofo, tal vez alcanza con saber que hacer con una pelota de fútbol y como conquistar con esta al mundo entero, logrando meterse en el corazón de todos con una personalidad muy peculiar y un estilo de juego único, que sitúan a nuestro homenajeado de hoy como uno de los mejores jugadores británicos de la historia.
Esto es lo que supo hacer Paul Gascoige a lo largo de toda su vida y su trayectoria futbolística, alguna vez se definió a si mismo de la siguiente manera: "Fui un genio porque poca gente hacía con la pelota lo que yo podía hacer", y cuanta razón tenia, cada vez que capturaba un balón era imposible quitárselo, no se caracterizaba por correr todo el partido, sino por todo lo contrario, deambulaba la mayoría del tiempo por el terreno de juego o tomando agua, hasta que de pronto se encendía y definía el marcador con una asistencia in extremis o un gol de otra galaxia.
Siempre se caracterizó por su regate corto que hacia escuela en el hombre a hombre, sus violentísimos disparos pero con total precisión, que lo hacían capaz de colgar la pelota de un ángulo desde treinta metros y su rapidez mental con el balón dominado, que aprovechaba para conseguir habilitaciones maravillosas.
Iniciado en las divisiones menores del Newcastle United, pero adoptado rápidamente por el Tottenham Hotspur, donde pasaría las mejores cuatro temporadas de su carrera junto a Terry Venables. Es recordado por un golazo contra el Arsenal en una semifinal de copa que acabaría en desgracia para Gazza, cuando sufrió una grave rotura de ligamentos que lo dejaron un año entero fuera de los terrenos y le frustraron su pase a la Lazio, que estaba prácticamente realizado.
Tras una larga recuperación, el conjunto capitalino volvió a confiar en él, y le ofreció revancha fichándolo en cinco millones de libras esterlinas, pero el periplo del inglés por Italia no sería más que un anticipo de los capítulos más oscuros de su vida, el alcohol, la noche, las drogas y nuevamente las lesiones, privaron a los tanos de todo su repertorio. Así se quemaban sus tres temporadas en el futbol italiano, teniéndose que conformar con destellos y un enmarcado gol en un derby contra la Roma.
Asumiendo los riegos, fue el Glasgow Rangers quien volvió a creer en Gazza, y lo contrató por un poco más de tres millones de libras. En Ibrox Park, fueron los protestantes los que supieron como sacarlo de todos sus vicios y conflictos para exprimir al máximo su fútbol, y con sus 19 tantos colaboró para que los escoceses se levantaran con la liga y fuese elegido como el jugador del año. En los Rangers permaneció durante sus mejores años y cuando su declive se comenzó a denotar, volvió a su país natal para jugar en el Middlesbrough, Everton y finalizar su carrera en el Boston United.
La selección de Inglaterra no fue ajena ni negada de sus servicios, con los Pross logro disputar tan solo el mundial de Italia 1990, pero fue allí donde se obtuvo la imagen más cruda e inclemente de su trayectoria, cuando en la semifinal contra Alemania, el colegiado brasileño Wright le expulsaba del terreno del Delle Alpi por doble amonestación y en consecuencia, no podría disputar una hipotética final con su combinado, en ese momento, Gascoigne rompió a llorar como un niño y el mundo se detuvo en sus lagrimas, era la caída de un chico malo acostumbrado a los excesos y el descontrol, que se veía realmente derrotado. Luego vendría la Eurocopa de Inglaterra 1996 que encontraría nuevamente a Gazza marcando un golazo contra Escocia, el rival de siempre, luego de un sombrero esplendido que dejo en ridículo al defensor antagonista, pero seria otra vez Alemania en la tanda de penaltis, la que estorbaría al mundo de disfrutar de uno de los genios del fútbol mundial en la cita de una gran final.
Con el fin de su galopada deportiva, se terminó de conocer la verdadera personalidad de este filósofo de la numero cinco, que tuvo problemas con la justicia, con el alcohol, con las drogas y la disciplina, se lo encontró mas de una vez en la calle tirado como un pordiosero pidiendo limosna y haciendo ridiculeces bajo los efectos de sus desenfrenos y hace poco se dio a conocer que su casa seria rematada y había perdido toda su fortuna. Su hijo realizó hace un tiempo durísimas declaraciones cuando decía que la situación de su padre ya no tenía vuelta atrás y que era un pésimo padre a pesar de su talento futbolístico. Es estremecedora la actual vida de Paul Gascoigne, hundido en las desgracias que el mismo forjo, esperamos que alguien pueda ayudarlo para que no corra la misma suerte de George Best y tantos otros. Un mal padre, un mal ejemplo, un excelente futbolista.

martes, 16 de marzo de 2010

Supercrisis


Hay quienes dicen que es la octava maravilla del mundo, que nadie puede morirse sin ver un superclásico y mucho menos si es en la Bombonera. Les ha tocado enfrentarse en circunstancias dispares, para definir campeonatos, pasar a la siguiente ronda de la Copa Libertadores y en menor medida, para salvar el año. Este es el caso del River-Boca de este torneo, dos equipos que llegan con casi nada al partido del semestre, pobres en los institucional y en lo futbolístico, sobre todo si hablamos de Boca, que esta a tan solo tres unidades del ultimo lugar y el sistema de juego de Abel Alves, que esta cada vez más afuera del club, se cae a pedazos en cada partido, sin ir mas lejos, viene de perder feo contra Tigre en Victoria, y ahora deberá oficiar de local en su búsqueda desesperada de los tres puntos que le quiten la soga del cuello, nada menos que contra su contrincante de siempre.
El caso de River sin embargo no es mucho mejor que el de su eterno rival, será el primer superclásico de la era Daniel Passarella presidente y la situación económica y deportiva del club no es muy alentadora, de todas formas pese a esto llega mostrando una leve mejoría en los anteriores dos o tres partidos, sobre todo en el último, donde logro un triunfo clave en lo anímico frente al pobre Huracán del Chulo Rivoira.
Bajo este panorama parece ser que los Millonarios enfrentan el cotejo del fin de semana con una pequeña luz de ventaja sobre los Xeneises, pero de igual forma los dos se juegan mucho y arriesgar y quedar en cero sería un golpe durísimo al margen de las bajas aspiraciones de ambos, por lo que no quedan dudas de que va a ser un partido trabadísimo, con mucho juego brusco, roce en la mitad de la cancha y escasas situaciones, habrá que ver quien sabe abrirlo, si es que uno de los dos se anima y aprovecha las pocas oportunidades que pueden tener.
Hace mucho tiempo que no tenemos un clásico tan desdibujado, sobre todo por parte de Boca, que desde una década atras a esta parte nos tiene mal acostumbrados a excelentes campañas. Es tiempo de vacas flacas por la Ribera.
Para muchos será el partido del año, para pocos uno más. Algunos creen que es un encuentro aparte donde puede pasar cualquier cosa, otros sin el cassette afirman que es una cuestión de actualidad, por lo pronto los dos se enfrentan el domingo, pero hagan sus apuestas, porque el partido empezó hace una semana.

lunes, 15 de marzo de 2010

La bipolaridad de Lionel Messi


Hoy vi sus tres goles al Valencia y pensé... ¿Quién no se preguntó porque Lionel Messi se destaca en el Barcelona y cuando se pone la albiceleste no pasa de ser uno más? En cualquier charla de café, con el futbol de por medio, se convertiría prácticamente en una cuestión de estado, un grupo de cuatro o cinco futboleros de ley alrededor de una mesa que intentan taparse la voz los unos a los otros para predominar con su opinión y como conclusión, todos enojados en el ocaso de un truco y unas cuantas copas de mas.
En este caso, voy a intentar analizarlo desde mi punto de vista, para nada absoluto por cierto, no es más que otra filosofía abarcativa de la materia desde mi modo de ver las cosas, por ello podremos estar de acuerdo o discrepar por igual.
Para empezar, si uno analiza los números de Lío en la selección no se ven para nada mal, 43 partidos y 13 goles, uno de ellos contra Serbia y Montenegro en el anterior mundial, además obtuvo un oro olímpico en Beijing 2008 y fue finalista de la Copa America del mismo año. Ahora bien, fuera de lo estadístico para emparejarnos en lo hecho en la verde pradera, lo de la Pulga en estos casi cinco años que lleva en las listas argentinas fue muy pobre, recuerdo solo una época en la que más o menos rindió y fue cuando aun estaba en las citaciones Juan Román Riquelme, y es aquí donde se platea la primera incógnita: ¿Messi no esta preparado para absorber la presión de ser el conductor de la selección y las obligaciones que tenia Riquelme, ahora en el, le juegan en contra? Tal vez sea una de las respuestas, durante ese periodo es conocida la coerción que se le propinaba al actual enganche de Boca, que no se preocupaba por esto y rendía en gran nivel y puede ser que en ese periodo, donde no tenia presión alguna, fuese la mejor estación de Messi en el equipo de su país, al jugar más distendido y sin la necesidad de demostrar nada. Aunque vale aclarar que en ese momento estaba muy lejos de ser lo que es hoy y ni se imaginaba que podía obtener el Balón de Oro al mejor futbolista del mundo.
El segundo caso se da en que al rosarino en realidad no le interesa la selección y que juega a desgano en la misma, casi por obligación: realmente me dolería creer que fuese así, que un jugador argentino sienta tal desprecio por la camiseta, por lo que voy a intentar pensar que esta hipótesis es totalmente falsa, a mi parecer, muy a pesar de todos los millones, los premios y los títulos que cualquier jugador pueda ganar, no hay nada mas sagrado que triunfar con los colores de tu patria y no creo que Messi este exento de esto, ya que no me supongo que tenga mayor motivación que defender la elástica nacional y confío en que llevara a cabo su participación en Sudáfrica 2010 con las mayores convicciones y expectativas posibles.
En tercer lugar, podría situarse la problemática de que en la selección argentina no hay jugadores que le sirvan la pelota como si los hay en el club catalán, llámese Xavi, Iniesta o Dani Alves y que por esta razón en su equipo se le hace más fácil jugar, mientras que en el equipo de Maradona tiene que hacer todo solo: esto también me parece un despropósito, desde ya que nuestro país tiene excelentísimos jugadores que pueden cumplir la tarea de los anteriormente nombrados y darle una buena pelota al diez argentino para que encare o remate con total libertad. No creo que Veron, Banega, Di María o Bolatti, sean menos que el mediocampo del Barsa.
Y en cuarto y ultimo puesto y a mi entender el que mas justifica la floja labor de Messi en la Argentina, es la dudosa capacidad de Diego Maradona para pararlo en la cancha y acompañarlo como corresponde: en todos los partidos que jugo se lo vio perdido, merodeando, renegado con si mismo porque las cosas no le salían y no podía con su genio, quizás el cuerpo técnico debería dialogar mas con el, tranquilizarlo y hacerlo sentir uno mas, restarle presión y forjarle el trabajo en equipo.
Hasta aquí llega mi análisis, si se les ocurre alguna otra opción la leeré con gusto, pero todos vamos a coincidir en que si Lionel Messi esta iluminado estaremos aunque sea un poquitito mas cerca de lograr algo después de tanto tiempo y dejar de ver el gol de Diego a los ingleses como algo tan lejano para disfrutar de los que Lío y compañía nos van a regalar a mediados de este año.

viernes, 12 de marzo de 2010

El verdadero Red Devil


Hay veces que en determinadas personas el temperamento lo es todo, Éric Cantona es uno de esos casos, donde su carácter fue capaz de lo mejor y de lo peor de si mismo. Sin dudas será recordado por su etapa de jugador en el Manchester United y su colaboración con Leeds United para la obtención del titulo de liga y los goles decisivos e impresionantemente vistosos de su repertorio que marcaron época, pero su verdadero mito se forjó fuera de los terrenos de juego, o bien dentro de los mismos pero en circunstancias muy lejanas al fútbol en si.
Desde el comienzo, su carrera no fue muy agraciada que digamos, debutó en el Auxerre en 1983 y tras grandes actuaciones fue traspasado por una millonada al Olympique de Marsella cinco años mas tarde, pero su genio comenzaría a pasarle factura. Varios conflictos en el club marsellés le valieron respectivos préstamos al Girondins de Burdeos, Montpellier y Nimes, para luego retornar a su club, pero un incidente en Le Championnat, cuando enojado con un fallo arbitral le arrojo al colegiado un pelotazo en la cara, le valieron una durísima suspensión, ahí fue cuando convencido de que no daba para mas decidió retirarse.
Persuadido de que su destino estaba en Inglaterra, cruzó el Canal de la Mancha y probó suerte en el Sheffield Wednesday, pero no fue tenido en cuenta y se dirigió a Yorkshire para fichar por el Leeds United, donde disputo una temporada y logró, recordemos, el campeonato de liga. Pero surgieron nuevos conflictos, en este caso con la dirigencia y sumado al interés de Sir Alex Ferguson por contar con el, se fue a Manchester para vestirse de rojo. Nunca antes en su agitada vida había estado tan acertado.
Fueron cinco temporadas de idolatría pura, la afición de los Red Devils transformó su nombre en mito y él devolvió con gloria todo el cariño, obtuvo cuatro FA Premier League, tres Community Shield y dos Copas inglesas, su único asunto pendiente fue obtener la Champions League. Todo parecía color de rosa para el francés que tenia todo lo que buscaba en las islas británicas, pero la nefasta tarde del 25 de enero de 1995 lo marcaría para siempre, cuando el insulto de un plateísta al momento de irse expulsado, le hizo sacar de quicio, y salto las vallas publicitarias y respondió con una violenta patada al pecho del espectador del Crystal Palace que le costó nueve meses de suspensión y dos semanas de prisión por agresión que termino saldando con 120 horas de trabajo comunitario.
Éric Cantona siguió en el Manchester United hasta finales de 1997, cuando decidió dejar la práctica activa del fútbol antes de que el fútbol lo deje a él, era otro “distinto” que decía adiós al profesionalismo, a la temprana edad de 31 años.
Resulta curioso que no haya tenido la posibilidad de triunfar en su selección y aun mas que no haya disputado ningún mundial, pero la respuesta es casi redundante, otra vez fue su temperamento el que se cruzo en su camino internacional y problemas con directivos y entrenadores hicieron que la Federación Francesa de Fútbol le suspenda de por vida para vestir la elástica de su patria y que cierre su pobre repertorio con Les Bleus con tan solo la participación en la Eurocopa de 1992, quedándose afuera de los mundiales de Italia 1990 y EEUU 1994, donde su país ni siquiera clasificó y de la Eurocopa de 1996, disputada nada mas y nada menos que en Inglaterra.
El histórico dorsal numero siete impreso en su espalda y la solapa de la camiseta levantada en cada partido permanecerán por siempre en la retina de Old Trafford, que en el 2001 lo instituyó como el mejor futbolista del club del siglo XX, quedo en todos la sensación de que en su prematuro retiro aun tenia mucho para dar, pero la providencia de Dieu fue esa, ¿Y quien se iba a animar a decirle lo contrario?

miércoles, 10 de marzo de 2010

Alcorlyon


Realmente no se que decir en este momento, en la previa del choque estaba esperando a esta altura estar describiendo algún resultado sacatécnico del Real Madrid que le permitiese seguir con vida en Champions, pero la historia fue muy distinta, hoy no gano la serie el Olympique de Lyon, hoy la perdió el Real Madrid y eso es lo que mas duele en las gradas.
Se esperaban noventa minutos eternos, esto le convenía al Madrid y se convertía en una preocupación enorme para los franceses que se acercaron hasta España para defender su victoria por la minima en la ida. El clima por el Santiago Bernabeu era inmejorable, un aforo colmado y la fe ciega de los espectadores locales que llegaron ilusionados, y bien que hacían, o al menos eso parecía porque de entrada los merengues se llevaron por delante a su contendiente y una eterna corrida de Cristiano Ronaldo sacudió la red para el delirio blanco en solo cinco minutos. Todo era una fiesta.
Mas aun se agrandaron las esperanzas cuando el argentino Gonzalo Higuain eludió a Lloris y estrello el esférico en el caño, nadie a esa altura era conciente de lo que iban a lamentar finalmente esa pifia. El Madrid murió siendo victima de su propia ineficacia, llego tantas veces al arco rival en el primer tiempo como oportunidades marro y la distancia de uno en el descanso juzgaba ser tan minima como las chances del Lyon de permanecer en la máxima competición europea.
Bajo ese cielo comenzó la segunda mitad, donde los de Manuel Pellegrini seguían siendo dominadores, pero no variaban en puntería, fallaban a mansalva y se ahogaban en su propio veneno, y el puntazo llego al corazón a los treinta minutos, cuando el bosnio Miraslem Pjanic enmudeció el estadio con el empate.
A partir de allí todo se oscureció, los visitantes hicieron un cerrojo defensivo inviolable, fueron inexpugnables tanto en el medio como en la retaguardia y los minutos se quemaban rápidamente, si a esto le agregamos que el chileno le erró en los cambios y que saco a Kaka' que se estaba estableciendo como una de las figuras para dar lugar a Raúl, todo se hizo tan cuesta arriba, que escalar el Everest para el Madrid, a esa altura era un tramite.
Así se fue yendo el partido, entre sinsabores para la afición que abandonaba el recinto mascando rabia y tristeza y la desesperación de los dueños de casa que buscaban llegar al arco como sea. Ya no tenían más tiempo, el más hermoso de los sueños se había esfumado.
Lo que más duele, vuelvo a repetir, es que lo perdió el propio Real Madrid y firmó el gran fracaso de la temporada del que hablará el mundo entero. Era el mayor objetivo de la campaña, en la que Florentino Pérez en su regreso al club gasto una millonada para levantar la décima. Otra vez el fantasma de los octavos de final apareció en el momento menos adecuado y por sexto año consecutivo, el Merengue se queda afuera en esta instancia y como si fuese poco, en las ultimas tres ediciones fue en manos del Lyon, que ya se convirtió en un conjuro peor que el del Tenerife en el Heliodoro en la década del noventa. Ahora todos los cañones apuntarán al ingeniero y se pedirá su cabeza, pero con el o no al mando, hay algo que calará hondo el 22 de mayo en los seguidores blancos y es que ese día en el Santiago Bernabeu se definirá el ganador y entre los que la disputarán no estará el Real Madrid.

sábado, 6 de marzo de 2010

Príncipe Blanco


Sin exagerar, si yo tuviese que hacer mi hipotético top ten de futbolistas de todos los tiempos, incluiría al hombre de quien les voy a hablar a continuación. Por elegancia, visión de juego, quite y personalidad, logro hacer mella en el futbol grande haciéndose bien de abajo y otorgándose el respeto del mundo. Derrumbo el mito sudaca de entrega y sacrificio para hacer de su estilo una muestra de calidad y colocar en evidencia sus virtudes de potrero, sus años de baby futbol en Parque y deleitar al Santiago Bernabeu, su segunda casa, con su futbol de galera y bastón. Adivinaron, nuestro protagonista de hoy no es otro que Fernando Redondo.
Comenzó a jugar al futbol en Argentinos Juniors, donde realizo todas las juveniles acercado por su padre y debuto en primera división a los quince años. Permaneció en el semillero del mundo otros cinco y luego de una confusa salida, partió rumbo a España para defender los colores del Tenerife dirigido por su compatriota Jorge Valdano y disputar la Copa UEFA, como máximo logro del club isleño convirtiéndose en ídolo de la afición chicharrera.
Su gran desempeño en su primera experiencia europea, hizo que el propio Valdano se lo llevara con el cuando arribo al Real Madrid, donde transformaría su nombre en mito y lograría erigirse como uno de los mejores centrocampistas de todos los tiempos. Fueron seis temporadas de gloria al máximo nivel para el argentino en la capital española, consiguiendo dos ligas y dos Champions League, la séptima y la octava del equipo Merengue. En esta ultima, una magistral jugada del Príncipe de Madrid dejo boquiabierto a todo Old Trafford, cuando tras llevarse la pelota con el taco para eludir a un rival del Manchester United, habilito a Raúl para que este definiese con el arco a su merced y sellar el histórico 2-3 del Madrid, que se encaminaba al estrellato europeo nuevamente. El 24 de mayo, el Real Madrid y el Valencia daban cita a la final en el Saint Denis parisino y con una excelente actuación del argentino, la Casa Blanca barría al conjunto Che y se alzaba con la victoria. Sin que nadie lo pensara, ese seria el fin del periplo madridista para Fernando Redondo, que dio salida hacia el Milan en ese verano del 2000 dejando libre el dorsal numero seis.
No fueron sus mejores años en Italia, su momento había pasado, las lesiones le jugaron una mala pasada y el fantasma de su rodilla volvía a aflorar en su carrera, sin embargo mostró un gesto de grandeza, al renunciar a su salario mientras estaba inactivo por sus dolencias. Así transcurrieron sus cuatro temporadas en el Rossonero, entre desplantes y recaídas físicas se fueron durante esos años sus casi veinte presencias en el San Siro, hasta que se dio cuenta que no daba para mas, y colgó las botas en 2004, dejando un hueco difícil de suplir.
Su vasta trayectoria no se limito a nivel de clubes, también fue internacional con la selección argentina en 29 oportunidades corriendo suerte dispar, disputo el mundial de EEUU 1994 y se quedo en las puerta de Francia 98' por discrepar con Daniel Passarella por sus condiciones de trabajo y negarse a cortarse el pelo, por considerarlo contra sus principios. Tuvo un regreso fugaz y exitoso con Marcelo Bielsa al mando de la albiceleste cuando anulo a Rivaldo en el mítico Maracaná, sin embargo argumentando el gran desgaste físico que le acarreaba a su edad la competición, decidió dejar su lugar y abandonar la selección. Los caprichos del destino nos privaron de disfrutar mas de Fernando con la camiseta de Argentina y aun no ha surgido nadie que le reemplace, ni Cambiasso, ni Gago, ni Banega. Fue un fuera de serie. Único. Redondo hubo, hay y habrá, tan solo uno.

miércoles, 3 de marzo de 2010

Sueño en marcha


Y hubo un día que dejamos de jugar contra Panamá, Ghana, Costa Rica o Jamaica con selecciones locales, para enfrentar a un rival clasificado a Sudáfrica como Alemania, y no fue en el José María Minella de Mar Del Plata o en San Juan, fue en el multicolor Allianz Arena, el mismo estadio del ultimo mundial, que se viste de blanco cada vez que debe recibir a la selección teutona.
El plateo del técnico argentino fue muy inteligente, fue un equipo ordenadito, que esperaba bien parado en el fondo y que por medio de una contra y del manejo de pelota desde el piso, intentaba llegar al arco de René Adler, que no se salvo de ningún periodista argentino que haga el chiste en comparación a la reconocida marca de quesitos. Desde el principio se lo vio bien plantado al mediocampo argentino, sin embargo un poco impreciso, sobre todo en los pies de Juan Sebastian Veron, la bandera, que erraba más de lo que acertaba, pero que luego se afianzo y se erigió como una de las figuras.
Alemania llegaba bien por medio del toque corto y de primera y Argentina tuvo diez o quince minutos de desconcierto, donde se mareo con la pelota y quemaban los ataques de los locales, pero por el desparpajo de Ángel Di María, quien a mi entender fue el gran protagonista, la firmeza de Walter Samuel, quien jugo amonestado gran parte del encuentro y se la banco como un duque y el acierto de la Brujita en los pases finales, el equipo de Diego Maradona pudo emparejar el tramite y ponerse a tiro del gol.
Cuando se moría el primer tiempo, los dirigidos por Joachim Loew buscaban irse en ventaja y en una de las arremetidas, Samuel logro despejar un centro frontal de Michael Ballack, que pego mas de lo que jugo, y la pelota le cayo a Di María, ahí fue cuando el ex Rosario Central levanto la cabeza y habilito a Gonzalo Higuain, que aprovecho la desbaratada defensa alemana y la salida apresurada del arquero localista y definió con suspenso contra el caño derecho, inmediatamente el arbitro pito el final de la primera mitad y Argentina logro irse en ventaja al descanso.
El segundo tiempo no comenzó de la mejor forma, al toque se lesiono Gabriel Heinze y en su lugar ingreso Clemente Rodríguez, que cumplió una buena labor. Misma suerte corrió Martín Demichelis, que jugaba amonestado y cerca de los diez minutos de la segunda etapa recibió un rodillazo en la cara del capitán bavaro y debió dejar su lugar a Nicolás Burdisso. En el desconcierto por las lesiones, Alemania aprovecho para ir al frente, sin embargo se encontró con las sucesivas reacciones de Sergio Romero que cumplió con creces su trabajo y logro que su equipo maneje la pelota con tranquilidad, para que los locales se vayan entregando mansitos, ante los insultos de la platea del estadio de Munich, en descontento con la imagen mostrada por los dueños de casa.
Entre los asuntos pendientes, quedo la regular actuación de Lionel Messi, quien volvió a defraudar y la mala suerte de las lesiones tempranas, que nos impidieron de ver en cancha a Javier Pastore, quien hubiese sido vital para soportar la pelota en el tramo final del encuentro. Argentina gano bien, por la mínima diferencia, no le sobro nada pero fue merecido porque demostró tener una identidad de juego y logro una inyección y un espaldarazo anímico para hacer frente a todos los problemas externos en el ultimo amistoso de jerarquía premundial y comenzar a forjar el fuego sagrado, de lo que esperamos sea, otro triunfo mundialista despues de tantos años.

martes, 2 de marzo de 2010

Optimistas del gol


El punto que correspondió para ambos se quedo más que corto para el partidazo que vimos en el José Amalfitani entre Vélez, que venia entonado, y Boca. Comenzó bien para los del Fortín que ganaban por la testa de Víctor Zapata, sin embargo empato Luciano Fabián Monzón con un golazo y luego Martín Palermo, que minutos antes había fallado un penal a manos de German Montoya, estampo el 2 a 1 con el que terminaría el primer tiempo e igualaba a Roberto Cherro, como el goleador histórico de Boca.
En el segundo tiempo Vélez se lo llevo por delante y tuvo un par de oportunidades para lograr la igualdad, pero se encontró con la firmeza de Javier García, que saco al menos tres pelotas claras de gol y aguanto el partido para que Nicolás Gaitán, en una contra, tras un delicioso pase de Juan Román Riquelme, pusiera a los Xeneises arriba por 3 a 1. A partir de este momento el partido fue todo del conjunto dirigido por Ricardo Gareca, que arremetió permanentemente contra el arco visitante y logro dar vuelta el partido por Santiago Silva, el Burrito Juan Manuel Martínez y de nuevo el uruguayo, otro optimista del gol que marca con cuanta camiseta viste.
Cuando ardían las papas, a Boca no le quedo otra que ir con lo que le quedaba y a dos minutos del final, luego de un remate tremendo de Monzón, el arquero velezano tapo muy bien abajo pero no pudo contener la pelota y dio un rebote largo que logro capitalizar el chileno Gary Medel, que vive horas de angustia por la desaparición de su hija en la tragedia trasandina y en la semana iba a viajar a Chile de urgencia, pero no pudo realizar el trasbordo por estar los puertos cerrados hacia su país natal y se quedo en Argentina, y a pesar de las dudas por su estado físico, logro jugar el partido y marco el 4 a 4 final. Un encuentro infernal en Vélez, que mas que una unidad para cada uno, fue un diez para los afortunados espectadores. De locos.