martes, 31 de agosto de 2010

El día que la tragedia se apoderó del fútbol


El 11 de mayo de 1985 debía ser uno de los días más gloriosos en la historia del Bradford City, un equipo de la tercera división de Inglaterra que en aquella oportunidad había logrado el ascenso a la Second Division y aguardaba el partido frente al Lincoln City para celebrar la conquista ante su gente en Valley Parade.
Como era de esperarse, esa tarde el estadio estaba lleno a rebosar y el capitán del Bradford, Peter Jackson, saltó al terreno de juego con el trofeo de campeón que sus aficionados miraban incrédulos. No era para menos, los Bantams cortaban así con cincuenta y seis años de sequía.
Luego del inicio, el partido transcurría en la normalidad de un empate a cero aburrido, típico de un encuentro de cierre de temporada, pero cuando el primer tiempo estaba a punto de concluir, comenzó a vislumbrarse el primer resplandor de fuego. Aparentemente una colilla de cigarrillo encendida había sido arrojada por un espectador y había caído entre la basura situada debajo de las gradas que al inflamarse tomó la madera de los asientos provocando un efecto devastador.
El fuego empezó a ganar terreno y los espectadores sentían el calor cada vez más cerca, buscaron un extintor pero les fue imposible localizar uno, pues en esos tiempos el fútbol inglés estaba en el auge de su violencia y éstos habían sido retirados para evitar complicaciones durante los partidos. Las puertas de salida también habían sido clausuradas con el fin de que los aficionados no entren sin pagar, los bomberos y la policía intentaban evacuar la mayor cantidad de gente posible y lo que parecía controlado se convirtió en un incendio asfixiante que hacía arder las butacas y el techo de la tribuna, mientras tanto Don Shaw, el árbitro de la contienda, fue advertido por uno de sus líneas y así suspendió el partido tres minutos antes del entretiempo. Allí se vio una de las imágenes más crudas dentro de un estadio de fútbol cuando los seguidores saltaron al terreno de juego buscando salvar sus vidas.
Como consecuencia de la tragedia, cincuenta y seis personas murieron, cincuenta y cuatro aficionados del Bradford City y los dos restantes del Lincoln City, además otros doscientos sesenta y cinco resultaron heridos, aunque corrieron mejor suerte.
Si bien la tragedia marcó un antes y un después en el fútbol inglés y la legislación de las islas concluyó en la prohibición de las gradas de madera en los estadios, no se tomaron medidas severas hasta cuatro años después, cuando el 15 de abril de 1989 noventa y seis personas murieron aplastadas a causa de una avalancha en un partido por las semifinales de la FA Cup entre el Liverpool FC y el Nottingham Forest, en un hecho que fue conocido como la Tragedia de Hillsborough por haber sido perpetuado en el recinto del Sheffield Wednesday que lleva ese mismo nombre.
Como homenaje a las víctimas, en junio de 1985 se recreó la final del Mundial de 1966 en Ellan Road, uno de los tantos estadios donde el Bradford City hizo de local luego de la tragedia y mientras Valley Parade se reconstruía. Además se formó una banda con los mejores músicos ingleses de la época llamaba The Crowd, que realizó una particular versión del tema “You’ll never walk alone” con el objetivo de juntar fondos para subsanar los daños materiales.
Seguramente aquel ascenso del Bradford finalmente se convirtió en inolvidable, pero por el hecho menos deseado. Los sobrevivientes que se encontraban en el estadio el día de la tragedia podrán contar como pasaron del cielo al infierno en apenas unos pocos minutos y aquellos que desgraciadamente perecieron en el desastre, serán recordados para siempre como las víctimas del ascenso que se convirtió en pesadilla. Como los mártires del ascenso más triste de la historia del fútbol.

domingo, 29 de agosto de 2010

A pedir de Boca


River llegaba como puntero a La Paternal y era sabido que no la iba a tener nada fácil, pero el regreso de Ariel Ortega luego de su expulsión ante Huracán, que relegó al banco de suplentes al juvenil Manuel Lanzini, le abría un abanico de posibilidades en ataque. Tras el pitazo inicial, Argentinos Juniors se adueñó del primer tiempo y River poco se pareció a un equipo que venía de tres victorias consecutivas, Pedro Troglio planteó una marca férrea que pocas posibilidades le dejó al Burrito y a Diego Buonanotte para juntarse.
El cortocircuito que generó la dura marca del Bicho propuso un Ortega voluntarioso que intentó buscar variantes en el juego, pero no las encontró y de a poco se fue diluyendo hasta caer en el ostracismo del resto del mediocampo, donde Facundo Affranchino no generó peligro y Roberto Pereyra estuvo lejos de su nivel.
El segundo periodo mostró una mejor faceta de River, el ingreso de Lanzini y la salida de Buonanotte presentaron nuevamente un socio para Ortega, pero las flojas intervenciones del mendocino no pudieron ayudar a los Millonarios que se entregaban al empate a pesar de contar con posibilidades claras de gol.
Lo mejor que entregó el segundo tiempo fue el debut de Mariano Pavone aunque sin embargo se lo notó falto de ritmo y lento en las intervenciones, concluyó varias jugadas en fuera de juego y de a poco se fue acoplando a la mediocridad de un partido que no ofreció grandes emociones.
Sobre el final del encuentro, las buenas intervenciones de Nicolás Navarro y Juan Pablo Carrizo ante el Ortega y Nicolás Blandi respectivamente, cerraron el partido en cero y dejaron a River en lo más alto de la tabla a la espera del resultado de Vélez y a Argentinos Juniors con su sequía de triunfos en lo que va del torneo.
Boca y Vélez por su parte se cruzaban en un partido complicado para ambos, mientras el Fortin buscaba un triunfo para treparse a la punta en soledad, los Xeneises necesitaban imperiosamente un triunfo para despejar los fantasmas que ya empezaban a pedir la cabeza de Claudio Borghi.
Vélez es un equipo que juega de memoria, que pone la pelota al piso y piensa con el partido programado, planeado. Conoce las aptitudes y defectos del rival y se defiende y aprovecha de él en consecuencia, pero cuando a un equipo que juega de memoria le cambian los planes, el proyecto se desestabiliza y se viene abajo y eso fue lo que sucedió, el cambio de actitud de Boca dejó sin ideas a un Vélez errático pero que a pesar de ser apabullado aun generaba peligro.
Desde el arranque Boca se mostró más sólido y sólo la impericia de Gabriel Favale no advirtió un claro penal de Augusto Fernández sobre Matías Giménez que dejó al ex Tigre tendido en el suelo. El partido a esa altura ya se tornaba caliente y trabado, las fisuras gobernaban la mitad de la cancha y a pesar de las ganas de Boca, el cero no se rompía.
Boca y su corazón no se apagaron y de tanto ir se dio, un tiro libre convertido en centro cayó en el área de Germán Montoya y tras un gran cabezazo de Juan Insaurralde, fue Sebastián Battaglia quien torció el destino de la pelota y la transformó en gol.
El segundo tiempo continuó igual, Boca seguía metiendo en todos lados y un nuevo centro volvió a caer en los pies de un jugador Xeneise, en ésta oportunidad fue Lucas Viatri quien con su tercer tanto en el certamen puso el segundo gol de su equipo.
Para completar el resultado y cuando el encuentro parecía liquidado, fue Santiago Silva el que apareció con el 1-2 para agregarle emoción a un final que pintaba apasionante. Vélez intentó aprovecharse de los nervios y la impaciencia de Boca y a pesar de no merecerlo rozó el empate, sin embargo el pitazo final decretó el primer triunfo de la era Borghi.
Con la derrota de los muchachos dirigidos por Ricardo Gareca, River se adueñó de la punta en soledad. El Millonario lo tuvo a pedir de Boca y mira a todos desde lo más alto.

jueves, 26 de agosto de 2010

RePinchados


Estudiantes buscaba ésta noche escribir un capitulo más en su rica historia copera, acostumbrado a las paradas difíciles la de esta noche no iba a ser la excepción. En la siempre dura altura de Quito enfrentaba a la Liga Deportiva Universitaria de la capital ecuatoriana en busca del primer chico por la Recopa Sudamericana que enfrenta al vencedor de la Copa Sudamericana y al campeón de la Copa Santander Libertadores.
De movida el partido no se presentó fácil para el Pincha, en un estadio repleto y con el marco ideal para un partido final, la línea de cinco defensores elegidas por Alejandro Sabella no fue la mejor de las opciones. No tanto por el planteo táctico en sí, sino porque poco queda del Estudiantes campeón de la Libertadores del año pasado con Cristian Cellay, Marcos Angelleri y Leandro Desábato, que hoy no estuvo en cancha. Modestia aparte para Rolando Schiavi, claro está.
Con tan sólo un delantero, también se extraño mucho la portentosa figura de Mauro Boselli como único luchador arriba. Con el correr de los minutos Estudiantes fue cediendo la pelota y la falta de aire comenzó a generar espacios, uno de ellos fue aprovechado por el argentino Hernán Barcos, ex Racing y Huracán, que tras un centro desde la izquierda y con un cabezazo fulminante se anticipó a la marca de Federico Fernández y en el primer palo concretó el primer gol del partido.
A pesar del cansancio que se multiplicaba cuando apenas se habían cumplido los doce minutos de juego, Juan Sebastián Verón aportó un centro certero que tras un rebote fue a parar a los pies de Marcos Rojo que tan sólo tuvo que empujarla ante la inútil salida del arquero rival que poco pudo hacer para evitar el tanto.
A partir de allí Estudiantes comenzó a hacer pie en la cancha, se lo vio más preciso y dinámico y la pelota pasaba por los pies de la Brujita que se iba mucho al ataque amparado en la marca de Rodrigo Braña, que mereció ser expulsado por un patadón en la primera mitad. Sin embargo cuando el Pincha mostraba la mejor faceta, llegó el segundo golpe del delantero argentino que definió de zurda y en gran forma tras una buena jugada personal que contó con la ayuda del arquero platense que permitió que la pelota ingrese pegada al palo.
El primer tiempo nos reservó un muy buen tiro libre de Leandro Benítez que el arquero rival supo desbaratar con seguridad y en el último minuto de descuento, Enzo Pérez se comió el gol del empate tras un rebote corto que recibió en el área chica en una inmejorable posición de gol.
Durante el segundo tiempo Liga, último ganador de la competición, se dedicó a cuidar la ventaja y Estudiantes se pareció un poquito más a Estudiantes, dejó de lado el planteo mezquino y se animó a jugarle de igual a igual a los ecuatorianos que en un par de contragolpes podrían haber estirado una diferencia que de cara a la vuelta parece exigua. El resultado a las claras no es un mal negocio para los platenses que de ganar por dos goles en Quilmes se consagrarán campeones.

domingo, 22 de agosto de 2010

Polos opuestos del fútbol grande


Boca y River comenzaron el torneo con distintos pero iguales objetivos. El Xeneise con la contratación de Claudio Borghi como entrenador y refuerzos de renombre buscaba desde el arranque reafirmar su condición de candidato, mientras que River a pesar del apremio de puntos en la tabla de los promedios, también incorporó en consecuencia un equipo para campeonar.
Cuando todos pensaban (incluso quien les escribe) que iba a ser al revés, quien sacó chapa en el comienzo fue River. Ángel Cappa entendió a la perfección como armar un equipo fusionando consagrados con canteranos y logró estabilizar la balanza de un grupo que poco a poco va generando su propia identidad.
La clave estuvo en devolverle la confianza y el cartel de promesa a Rogelio Funes Mori, que a diferencia del torneo anterior donde generaba ocasiones del gol al mismo ritmo que las dilapidaba, en el presente se muestra como un delantero mucho más completo y efectivo.
Otro aspecto que el ex técnico de Huracán supo enderezar con certeza fue el de la defensa, la misma que con errores increíbles dejaba a su equipo con las manos vacías, ahora se muestra sólida y segura, convirtiéndose en los cimientos de un esquema ordenado y eficaz. Así River continúa descontándole puntos a sus rivales en la lucha por la permanencia y se permite mirar a todos desde lo más alto junto a Vélez con puntaje ideal.
Boca por su parte está más allá de candidaturas o pretensiones. Primero debe aspirar a encontrar un sistema de juego que sea el indicado y el propicio para los jugadores que hoy en día tiene el club. Borghi debe entender que por mucho que intente mantener su filosofía futbolística, la línea de tres defensores en el Xeneise no funciona, las dimensiones son distintas y los nombres corren la misma suerte, no es fácil jugar con stoppers en vez de laterales y a su vez que estos se entiendan con el único central, que debe ser el pilar de la retaguardia.
El ataque, luego de la defensa claro está, es la mayor falencia de Boca. Apenas Lucas Viatri está cumpliendo una buena labor y encima hoy no pudo jugar. Martín Palermo no está en su mejor momento y la ausencia de Juan Román Riquelme lo deja aun más en claro. Por otro lado el sacrificio debe ser apoyado en el juego, la mitad de la cancha de Boca lucha más de lo juega y así es muy difícil que la pelota le llegue limpia a los delanteros. Bajo estos conceptos, una única unidad en el campeonato y la derrota de hoy ante un rival recién ascendido e infinitamente inferior no debería sorprender a nadie.
La realidad parece indicar todo lo contrario a lo que refleja la tabla de los promedios ya que mientras River, encumbrado, pugna por escaparle al más temido de los fantasmas de nuestro fútbol, Boca se desangra en sus propios errores sin encontrar respuesta tanto dentro como fuera de la cancha. ¿En qué situación los cruzará el superclásico?

martes, 17 de agosto de 2010

El último lakista


Los lakistas eran un selecto grupo de poetas británicos del siglo XIX que con Samuel Taylor Coleridge a la cabeza, popularizaron el romanticismo en Inglaterra marcando un estilo propio desde la iniciativa y la originalidad. Tranquilamente más de cien años después, puede agregarse simbólicamente a este conjunto de artistas el escocés Denis Law, quien es considerado el primer rebelde del fútbol inglés y uno de los mejores futbolistas que hayan dejado una huella en la Liga Inglesa con un sello personal tan genuino como heterodoxo.
Nacido en Aberdeen, la ciudad escocesa cuyo puerto es el más grande del país, comenzó a jugar profesionalmente en el Hudderfield Town, que en los años cincuenta era dirigido por Bill Shankly, el fantástico técnico escocés que marcaría una época en el Liverpool un par de años más tarde. Tan arrogante como visionario, Bill describió a Law ante el presidente del club de la siguiente manera: “Oiga, saque un papel y anote esto. Algún día este muchacho será transferido por cien mil libras esterlinas”. Sabio Shankly, cuanta razón tenía.
Su aspecto flaco y débil, además de padecer miopía, no le auguraba el mejor futuro dentro del fútbol, pero a fuerza de goles salió del anonimato con una transferencia al Manchester City, donde en el poco tiempo que estuvo se las arregló para cumplir con las predicciones de Shankly, el Torino italiano se lo llevó por ciento diez mil libras. Su paso por el Calcio no fue del todo fortuito, la falta de adaptación y el poco rodaje hicieron que el Manchester United lo devuelva a Inglaterra en 1963. El colectivo inglés conocería al verdadero Law en todo su esplendor.
Fue clave en el renacer de los Red Evils que se recuperaban del desastre aéreo de Munich, allí con el sobreviviente Bobby Charlton y el genial George Best formó la Santísima Trinidad. La tripleta mágica indisoluble le otorgó a su equipo dos Ligas, una FA Cup y la Copa de Europa. En 1964 fue galardonado con el Balón de Oro. El entusiasta público de Old Trafford se había acostumbrado a su desgarbada estampa en el área rival, la camiseta manga larga cubriendo sus manos y los constantes insultos y festejos alocados para celebrar sus conquistas.
Ya sin el vigor de su juventud y con un equipo disminuido, la última de sus once temporadas en el United transcurrió entre lesiones y disgustos y a fin de la campaña, fue dejado en libertad de acción. Allí regresó al Manchester City para completar el círculo de su carrera.
Un capricho del destino quiso que el derby de Manchester de la temporada 1973/1974 fuese en la última fecha y que decidiese mucho más que un resultado. Fue extraño ver al escocés en Old Trafford como visitante y con la camiseta del eterno rival. Un triunfo de los Citizens bajaría de categoría al United. Y así se dio, el 1 a 0 definitivo fue obra de Denis Law, que con un gol de taco y girando sobre sí mismo decretó el descenso del Manchester United. Inmediatamente después de la anotación desapareció del partido, se lo vio cabizbajo y distraído. Jamás volvió a jugar al fútbol profesionalmente.
La controversia que generó su tanto no alcanzó para empañar su figura y profanar su nombre, fue el mejor futbolista escocés de todos los tiempos, aun por encima de Kenny Dalglish, una de las grandes glorias del Liverpool y con quien comparte la condición de máximo goleador de la selección de Escocia con treinta anotaciones. Desde su lugar de futbolista contribuyó con la utópica pantisocracia de Samuel Taylor Coleridge, que invita a los lakistas a vivir unidos y en poder común, superando defectos y limitaciones personales para sacar lo mejor de cada uno, y vaya si Denis Law sabrá de ello.

domingo, 15 de agosto de 2010

Punteros inesperados


Racing y River son dos de los clubes más grandes de la Argentina y por ende están obligados a pelear siempre arriba, por lo que encontrarlos en la punta no debería ser una sorpresa, pero en los últimos años dirigencias genocidas (sobre todo en el caso de la Academia), campañas poco acordes a la historia de ambos clubes y futbolistas que no estuvieron a la altura de las circunstancias, dejaron a uno y otro coqueteando bien de cerca con el descenso.
Si bien en este inicio de temporada tanto Académicos como Millonarios se prepararon de la mejor manera y con grandes expectativas, ni siquiera los más positivos de los seguidores hubiesen podido imaginar un comienzo así. No sólo por los dos triunfos consecutivos, sino porque ambos equipos se van armando y con el correr de las fechas recuperarán y estrenarán algunas figuras.
En el caso de Racing, que venía de derrotar a All Boys, el triunfo fue simplemente eso, una victoria. No es que haya merecido más o menos, de hecho el empate hubiese sido lo más justo, pero los errores del rival y los aciertos propios, sumado a la inteligencia para manejar el resultado y el coraje para remontar el tempranero gol en contra, llevaron a los dirigidos por Miguel Ángel Russo a quedarse con los tres puntos.
El partido no tuvo vuelo futbolístico, fue más bien un choque de prototipos con marcas no registradas. Boca sigue probando la línea de tres defensores que tanto resultado le dio al Argentinos campeón de Claudio Borghi, pero ni el nivel de los zagueros y mucho menos las dimensiones de la cancha, favorecieron a un planteo que no deja margen de error. Racing por su parte reposó en el debut de Giovanni Moreno las ideas de su técnico que busca convertirlo en el enganche de sus ilusiones, tal cual lo fue Juan Román Riquelme cuando dirigió a Boca y obtuvo la Copa Libertadores 2007.
En la precaria lucha por los puntos, el Xeneise apenas rescató el gol de Lucas Viatri que lleva dos en dos y el nivel de Sebastian Battaglia, que volvió a ser el de antes. Racing lo dio vuelta con dos zarpasos, primero fue Claudio Yacob, que jugando por el articulo 225 y en offside, convirtió el empate tras un tiro libre de Patricio Toranzo que dio en el caño izquierdo de Cristian Luchetti. Más tarde apareció el paraguayo Marcos Caceres, que debió irse expulsado de no haber sido por el pobre arbitraje de Sergio Pezzota, y sentenció el partido luego de un error de Clemente Rodríguez, que hacía su debut en su tercera etapa en Boca.
River en su visita al Tomás Adolfo Ducó fue más claro en su victoria, si bien no tuvo una regularidad de juego, manejó la pelota a gusto ante un Huracán previsible que las pocas oportunidades que tuvo, por muy claras que fueron, las desperdició. La clave del triunfo estuvo en un tempranero gol de Facundo Affranchino que le permitió a los de Ángel Cappa jugar con tranquilidad y con el resultado de su lado. Si bien los tres puntos no sufrieron grandes sobresaltos, luego de la injusta expulsión de Ariel Ortega, River sufrió la falta de marca en el medio y Matías Almeyda comenzó a destacarse como uno de los pilares del triunfo.
Así tanto Racing como River con sus respectivas victorias en la segunda fecha suman puntaje ideal y ya no sólo intentan escaparle al fantasma del descenso, sino que se animan a pelear el campeonato mano a mano con el que sea mirando a todos desde lo más alto junto a Vélez y Banfield.

miércoles, 11 de agosto de 2010

Centenariazo


Hoy Argentina jugaba uno de esos partidos de dudosa importancia y utilidad, no sólo porque el calendario encuentra a la mayoría de los futbolistas de vacaciones, sobre todo después del Mundial donde el descanso se prolonga, sino que además interrumpe el trabajo de los citados en sus respectivos equipos y genera por ende, rispideces entre las asociaciones y los clubes propietarios de los jugadores.
Porque aunque sea fecha FIFA, la falta de ritmo se ve igual, los citados están imprecisos, pesados y faltos de fútbol y hasta algunas selecciones ni siquiera se pueden jactar de tener un técnico (Argentina es una de ellas). Además si logras un buen resultado está todo bien y no le importa a nadie, pero si llegas a perder…
Con ese marco de fondo Argentina jugó en Dublín siendo visitante de la misma Irlanda que se quedó afuera del Mundial por la grosera mano de Thierry Henry en la repesca. Fue el primer paso post Mundial y post Maradona con Sergio Batista en el banco y a pesar de que el nivel no prometió demasiado ante una selección inferior, siempre es importante empezar ganando independientemente de la continuidad o no del proyecto del Checho.
La diferencia con Diego se vio de arranque con el cambio de esquema, se esfumaron los tres delanteros y se fortaleció el medio con Ever Banega, Fernando Gago y Javier Mascherano y además Lionel Messi tuvo más libertad para armar juego con Di María. Igual el planteo no fue bueno, con tantos jugadores combativos en la cancha la pelota llegó poco y nada a los delanteros.
Argentina jugó mucho por arriba y por momentos intentaba alejarse de su arco sin pensar en el de enfrente, muestra de ello fue una jugada aislada en la que un saque de arco de Sergio Romero le cayó a Gonzalo Higuaín que en posición adelantada la bajó como pudo para la llegada de Di María que la tocó suavemente por encima del arquero y tras pegar en el palo, la pelota fue a descansar al fondo del arco.
Después el partido no tuvo mucho más, sólo algunos manotazos de ahogado de Robbie Keane, la figura de Irlanda que hoy cumplió cien presencias con su seleccionado y que con vestigios de su calidad se las arregló para moverse por todo el frente de ataque y complicar a Gabriel Heinze, que como tantas otras veces volvió a tener una mala tarde.
Casi al final del partido y con un centro semifrontal (si me permiten el término), una salida en falso de Romero dejó la pelota boyando en el área, sin embargo la oportunidad fue desaprovechada por Keane, que tras ensayar una chilena defectuosa terminó desaprovechando una buena ocasión para empardar el resultado en tiempo de descuento.

domingo, 8 de agosto de 2010

Combattimenti cuore


Paolo Di Canio se caracterizó durante toda su carrera por los extremos, era capaz de lo mejor y de lo peor tanto dentro como fuera de una cancha. Tuvo la brillante facultad de no pasar desapercibido jamás al mismo tiempo que sembraba amores y odios semejantes, ya que aparentemente caer en la intrascendencia no formaba parte de su filosofía de vida.
Contemporáneo de Giuseppe Signori, Demetrio Albertini y Daniele Massaro, inició su carrera en la Lazio, el club de sus amores, donde luego de un buen rendimiento fue adquirido por la Juventus. En la Vecchia Signora las cosas no le salieron del todo bien y encontró la salida ideal en un traspaso al Napoli. En el sur italiano maravilló a todos con sus gambetas endiabladas y una enorme calidad que incluía caños, rabonas y lujos de todo tipo.
Luego de su excelente temporada en Nápoles, Fabio Capello confió en él y se lo llevó al Milan. En el Rossonero compartió vestuario con Gullit, Baresi y Maldini, pero la presencia de Roberto Baggio le quitó protagonismo y lo relegó al banco de suplentes, por lo que decidió probar suerte en Escocia.
En el mítico Celtic Glasgow mostró una de sus mejores versiones, luchó por la obtención de la Premier League de Escocia hasta las últimas fechas, pero el Rangers de Paul Gascoigne terminó consagrándose campeón. De todas formas fue escogido como el mejor jugador del año en 1997, desplazando incluso a Gazza que había sido galardonado con el mismo premio un año atrás.
Tras la sobresaliente temporada en la liga escocesa, su brújula apuntó a Inglaterra. En el país de la Reina recaló en el humilde Sheffield Wednesday FC donde no sólo mantuvo la categoría sino que también logró llamar la atención de todos con triunfos resonantes y goles impresionantes, aunque tomó mayor notoriedad cuando empujó a un árbitro tras ser expulsado en 1998.
Un año más tarde fue transferido al West Ham United, donde seguramente vivió los cuatro mejores años de su carrera. En Upton Park se hizo ídolo de los Hooligans a fuerza de goles y sacrificio, además con el dorsal número diez en la espalda y la cinta de capitán en su brazo izquierdo, guió a los Hummers a la obtención de la Copa Intertoto en 1999. Uno de los actos más nobles lo tuvo en el año 2000 cuando en el último minuto de un Everton-West Ham que se encaminaba al empate en uno, tuvo la posibilidad de marcar el tanto del triunfo, pero decidió tomar la pelota con la mano ya que el arquero rival estaba tendido en el piso por una lesión. Debido a su gesto en 2001 fue gratificado con el Premio Fair Play. En el 2003 se marchó al Charlton Athletic.
En Valley apenas una temporada le bastó para dejar un grato recuerdo, sin embargo el corazón fue más fuerte y a pesar de resignar una oferta millonaria de renovación, volvió a la capital italiana para defender los colores de la Lazio. Su llegada provocó una revolución en Roma y fue muy festejada por los ultras del club que vieron en Di Canio el regreso de un hijo pródigo.
Para el clásico de enero del 2005 frente a la Roma se preparó durante toda la semana trabajando duro e incentivando a sus compañeros con una remera que decía: “Existen dos modos de volver de una batalla: con la cabeza del adversario o sin la propia”. Parece ser que sus palabras surgieron efecto, ya que lideró la victoria de su equipo convirtiendo uno de los goles y festejando ante los Irriducibili (el sector ultra de los tifosi laciales) con el saludo romano. Reconocido admirador de Benito Mussolini, cuando fue consultado sobre una posible sanción por su gesto, afirmó que cuando vestía la camiseta de la Lazio no le tenía miedo a nada.
Finalmente en el 2006, las diferencias con el director deportivo del club, Gabriel Martino, provocaron la salida de Di Canio que decidió firmar contrato con el modesto Cisco Roma de la Serie C2 (la cuarta división del fútbol italiano), allí permaneció hasta el año 2008, cuando acabó retirándose de la actividad deportiva.
Quizás no haya sido uno de los mejores jugadores del mundo y ni siquiera uno de los elegidos de su generación, pero al menos supo como dejar una marca imborrable dentro del fútbol, recurriendo a sus principios y a sus convicciones sin dejarse dominar por los negocios del deporte profesional que convierten a los futbolistas en funcionarios. Afortunadamente pudo escapar de esos preceptos para convertirse en el líder positivo de todos los equipos que conformó. Como marca el fascismo, se necesita un pueblo, un imperio y un guía. Paolo Di Canio podría cumplir perfectamente ese rol.

jueves, 5 de agosto de 2010

SuperMario Granate


El fútbol argentino nos tiene acostumbrados a que en cada inicio de temporada haya nuevos nombres en los equipos, algunos prometedores, otros no tanto, los que son una incógnita y los que llegan como figuras. Todo depende del club al que arriban y de donde provengan, generalmente un futbolista de gran trayectoria, va a ser mucho más tenido en cuenta y examinado por todos en su rendimiento y ese parece que será el caso de Mario Regueiro.
El uruguayo llega a Lanús con el objetivo de hacer olvidar de una vez por todas a José Sand, que partió a los Emiratos Árabes Unidos hace un par de temporadas, pero que a pesar de los constantes refuerzos, en el Granate jamás pudieron suplantarlo. En este caso el ex Nacional parece ser la clave para que el nombre de Sand no se escuche nunca más con nostalgia por el sur.
Regueiro tiene una carrera al menos respetable, a los treinta y un años lleva catorce como profesional, de los cuales nueve, los pasó en Europa. Después de iniciarse en Cerro jugó para Nacional y sus buenas actuaciones lo catapultaron a España, allí defendió con éxito los colores del Racing de Santander y luego de una floja estadía en el Valencia junto a su compatriota Fabián Estoyanoff, recaló en el Murcia. Para cerrar su periplo europeo se trasladó a Grecia, donde dirigido por el argentino Héctor Cúper actuó con regularidad en el Aris Salónica para luego regresar a Nacional.
No es un delantero de gran estatura, sin embargo cuenta con varios goles de cabeza y se caracteriza por su velocidad y su potencia goleadora, es un delantero experimentado que además de su rico historial en clubes registra una aceptable participación en la selección de su país con quien incluso disputó el Mundial de Corea-Japón 2002.
Si bien no se lo ha observado demasiado en este último tiempo y su llegada a Lanús no generó gran revuelo, personalmente lo considero una excelente incorporación, creo que va a aportarle mucho a su equipo y que puede ser uno de los protagonistas del torneo si es que logra tener una racha goleadora y su equipo lo acompaña con una buena campaña como las que viene teniendo en las últimas temporadas.

martes, 3 de agosto de 2010

En América no se consigue


Se suele mirar al fútbol europeo y a las mejores ligas del mundo (llámese así a la española, italiana, inglesa y alemana) como un ejemplo a seguir, sus estadios son prácticamente un teatro y los alambrados y la seguridad extrema que se puede ver en América, allá no existe. Además el orden institucional y ecónomico de los clubes participantes suele ser admirable. Pero no todo es lo que parece, al menos estos días en España.
Esta temporada el Hércules de Alicante logró el ascenso a primera, en la persecución del campeón Real Sociedad, igualó en puntos con el Levante, que fue segundo, y con el Real Betis, sin embargo aventajó a los sevillanos por diferencia de gol y se quedó con el tercer puesto, es decir la última plaza para la Liga BBVA.
Pero la bomba estalló hace unos días, cuando llegó al despacho del fiscal anticorrupción de Alicante una grabación en la que Enrique Ortíz, máximo accionista del Hércules, le juraba a un familiar haberle abonado a Raúl Navas (ex Cádiz y actual arquero del Córdoba FC) una suma cercana a los cien mil euros para sobornarlo de cara al partido definitorio que finalizó con un categórico 4 a 0 para los blanquiazules.
Pero el tema no se cierra ahí, sino que el juez que intervenía en la causa, de un día para el otro decidió archivar el caso entendiendo que no había delito alguno, por lo que ahora también esta siendo investigado, ya que además Ortíz arrastra desde el año 2007 la causa Brugal por corrupción, cohecho y fraude y las escuchas eran parte de dicho proceso.
El hecho ya fue trasladado al Consejo Superior de Deportes y a la Real Federación Española de Fútbol y en el caso de que se compruebe el soborno, el Hércules podría perder la plaza e incluso complicar su estabilidad financiera, ya que necesita la inyección económica del ascenso para hacer frente a una deuda de quince millones de euros que tiene con Hacienda y Seguridad Social.
Real Betis por su parte ya inició gestiones para quedarse con el lugar del Hércules, pero para completar el cuadro, los béticos se encuentran en situación de quiebra e intervenidos, por lo que hoy por hoy, no estarían en condiciones de afrontar la temporada en primera división.
El plantel del Córdoba FC rechaza haber aceptado el soborno de Ortíz, lo que compromete aun más la situación de Raúl Navas, que sí habría recibido el dinero ofrecido por el dirigente herculano. En caso de que los califas sufran un descuento de puntos o sean imputados en el caso, podrían decretar su descenso, y el Cádiz, que bajó a Segunda B, estaría regresando a la categoría de plata del fútbol español.
El fútbol europeo nos tiene acostumbrados a esta clase de sucesos, vale recordar el caso de los sobornos en el Calcio durante la temporada 2005/2006 que mandó a la Serie B a la Juventus y dejó al Milan y a la Fiorentina con una considerable reducción de puntos. Al final tan malos no éramos, eso en América no se consigue…

domingo, 1 de agosto de 2010

Los Camboyanos


Los años ochenta no fueron fáciles para los equipos denominados grandes en Argentina, Boca atravesó una extensa crisis que más de una vez lo mantuvo al borde de la quiebra y el descenso, River penaba entre cambios de entrenadores hasta que Rodolfo Veira les hizo tocar el cielo con las manos tras lograr la Copa Intercontinental en 1986, Racing sufrió el descenso por los fatídicos promedios que eran toda una novedad en el fútbol criollo y apenas Independiente podía gozar de la cierta regularidad que le brindaba Ricardo Bochini y compañía.
Pero el que peor la pasó fue San Lorenzo, apenas entrada la década decretó su descenso y a pesar de que una campaña extraordinaria lo devolvió a primera al año siguiente, las desgracias no quedarían ahí, la falta de garantías de pago y las múltiples intimaciones judiciales mandaron el Viejo Gasómetro a remate, Boedo dejaba de ser la casa de los Matadores.
En la caravana de los Azulgranas por diversos estadios del país, se fue gestando un grupo de luchadores que seguían para adelante a pesar de las nulas condiciones que tenían para entrenar, el incumplimiento de los contratos o la falta de pago. Nunca mejor escogido un apodo, este aguerrido equipo pasó a denominarse Camboyanos tras ganar un partido increíble frente a Independiente en Avellaneda.
Fue la etapa de la primera experiencia de José Luis Chilavert en Argentina, la explosión de Walter Perazzo y el comienzo de Flavio Zandoná, que antes de ganar todo con el Vélez de Carlos Bianchi o de trompear a Edmundo, tuvo que saber lo que era el esfuerzo. Blas Giunta, otra de las figuras de ese equipo, declaró alguna vez que se juntaban a entrenar en los bosques de Palermo y usaban dos camperas para hacerle frente a las bajas temperaturas.
Todos ellos eran dirigidos por el entonces suplente del arquero paraguayo, Rubén Cousillas, que fue designado como técnico interino cuando Juan Carlos Carotti decidió dar un par al costado.
Con el paso del tiempo llegaron jugadores de la talla de Víctor Hugo Ferreyra, el Flaco Rifourcat, el Pelado Moner o el Beto Ortega Sánchez, todos ellos de la mano del Bambino Veira, que luego de abandonar River, se sumó al proyecto alentado por Luis Malvárez, Darío Siviski y Osvaldo Coloccini, padre de Fabricio.
Tras la venta de Chilavert al Zaragoza español, Esteban Pogany se adueñó del arco durante la Liguilla Pre Libertadores de 1988 en la que superaron en la final a Racing y se alzaron con la posibilidad de disputar la Copa de ese mismo año. Luego de una muy buena temporada en la que se quedaron a las puertas de la consagración en el torneo doméstico, tuvieron la posibilidad de mostrarse en América. Allí libraron todas las batallas hasta que las lesiones mermaron el rendimiento del equipo y sin sus principales figuras, los Camboyanos se fueron derrotados en semifinales por el Newell’s del Piojo Yudica que sería subcampeón tras perder la final contra Nacional de Montevideo.
Tal cual tituló la revista El Gráfico en ese momento, la situación de esos futbolistas fue reconocida como “El triunfo de la dignidad”, demostraron ser un grupo de hombres dispuestos a todo por el amor al fútbol y principalmente a la institución y lograron lo que muy pocos pudieron, ya que a pesar de no salir campeones se ganaron el reconocimiento y el respeto de todos por el coraje y la valentía que manifestaron al seguir luchando a pesar de lo esquiva que les era la suerte por aquellos años.