lunes, 31 de mayo de 2010

España, equipo de un pueblo

El hecho de que cada Mundial se desarrolle con diferencia de cuatro años, proporciona a las selecciones participantes la posibilidad de prepararse con el tiempo necesario. Ese tiempo transcurre creando en sus respectivos clubes a futbolistas que pueden estar capacitados para vestir la elástica de su país y hacer potencialmente un buen papel, al momento que esos futbolistas se encuentran compartiendo un equipo multiganador y a su vez nacieron bajo el mismo cielo es posible trasladar la columna vertebral de ese conjunto campeón de todo a la absoluta de su nación.
Cuando esto sucede, generalmente estamos hablando de un candidato serio al título, si agregamos también que dicho candidato se consagró en la última Eurocopa, el sueño del Mundial para ese equipo deja de ser una quimera para erigirse realidad. No es Inglaterra, Portugal, Brasil o Alemania, estamos hablando de la selección con mejor mediocampo del mundo, la que tiene la base del Barcelona de Guardiola, de la España de Vicente del Bosque.
Para muchos tal vez sea sorpresiva la candidatura de La Roja para Sudáfrica ya que históricamente España jamás ha cuajado buenas actuaciones en los mundiales, por el contrario siempre ha decepcionado, incluso en 1982 cuando le tocó ser organizadora del evento e Italia con Paolo Rossi a la cabeza le arrebató la gloria.
La formación de este grupo español es el resultado de años de trabajo, por ejemplo, Xavi e Iniesta son dos baluartes que hace más de diez años que debutaron en el equipo Catalán y recién hace dos temporadas, a lo sumo tres, que lograron reconocimiento. Distinto caso para Casillas y Puyol, que son jóvenes sobrevivientes de uno de los mejores planteles hispanos en los mundiales, el de Corea-Japón 2002 que quedó afuera en cuartos de final por las injusticias arbitrales frente al anfitrión y marcó el fin de la era de los Luis Enrique, Fernando Hierro o Gaizka Mendieta, entre otros.
El Mundial de Alemania 2006 signó un antes y un después para la Furia, tras un arranque con mucha ilusión y una actuación de lujo en el grupo, los de Luis Aragonés se desdibujaron en octavos y perdieron ante el subcampeón Francia, que les truncó la posibilidad de avanzar a cuartos de final por segunda vez consecutiva. A diferencia de ese equipo ya no están Raúl, Michel Salgado, Santiago Cañizares o Joaquín, pero siguen David Villa, Sergio Ramos, Fernando Torres, Xabi Alonso y Fabregás, más Pedro, Busquets, Llorente y Piqué. El marco no puede ser mejor para los ibéricos.
Con un verdadero Dream Team y el traje de candidatos muy bien calzado, el salmantino intentará guiar a sus muchachos y romper por fin el maleficio y darle a España su primera Copa del Mundo, personalmente prefiero como argentino que mi selección llegue como tapada y así que la presión recaiga sobre otros, sabido es que por estos pagos ya tuvimos la posibilidad de vestirnos de gala y nos volvimos rápidamente con más pena que gloria luego de una primera ronda muy pobre en 2002, veremos como les va finalmente a los campeones de Europa, por lo pronto, tienen todo para vencer.

sábado, 29 de mayo de 2010

La última función


El Mundial de Italia 1934, además de caracterizarse por el fraude sistemático, dejó en la memoria futbolística una selección que se ganó el apodo de Wunderteam, algo así como el equipo de los sueños en la traducción al español. El dueño del apelativo era el combinado austriaco que, dirigido por Hugo Meisl, tenía en su núcleo ofensivo a Walter Nausch, Josef Smistik y el mejor futbolista que vio la tierra de Sigmund Freud en su esporádica pero rica historia: Matthias Sindelar.
La buena impresión que había dejado Austria en el Mundial de Benito Mussolini era la excusa de un país sumergido en conflictos políticos para ilusionarse con la consagración en Francia 1938. La progresión del equipo era ideal y, en todo el mundo, no existía rival superior. Nada, excepto una medida destructiva, podía truncar el sueño de quienes ya se jactaban de ser potencia.
En medio del desempeño del Wunderteam en los Juegos Olímpicos de Berlín en 1936, Adolf Hitler comenzó a idear el plan que uniría a su Alemania Nazi con Austria incluyendo un proyecto para conformar una selección unificada entre ambos países y poder llegar así al título en el Mundial de Francia. Para darle forma al propósito, el Führer obligaría a los futbolistas austriacos a representar a Alemania.
Una vez lograda la unificación, el Wunderteam participó de un partido que organizó la Gestapo para celebrar la unión del Imperio. En aquella oportunidad Sindelar, cuyo genio judío no le permitía defender los intereses de otro país, convirtió uno de los goles que dieron el triunfo a su equipo y lo festejó junto a Karl Sesta realizando un desafiante baile frente al palco de Hitler, quien no ocultó su ira y se retiró inmediatamente del estadio. A partir de ese momento el bailarín de papel encontró en las lesiones y en su edad la excusa perfecta para no formar parte de la selección alemana.
Aquella celebración fue el principio del fin para el delantero. La omnipotencia de Hitler y el desarraigo de los valores que profanaban los Nazis le quitaron la posibilidad de continuar con su carrera por las constantes persecuciones de la policía alemana que lo consideraba un subversivo y velaba por su captura. El 23 de enero de 1939 fue encontrado sin vida en su casa junto a su novia y aquí es donde la historia y la memoria se confunden, ya que desde el principio la causa de su muerte a los 35 años fue un misterio.
La versión oficial indicó que había perecido a raíz de una intoxicación por una fuga de gas en la cocina, aunque no son pocos los que sostienen que Sindelar en realidad se suicidó inhalando monóxido de carbono a causa de la depresión que le provocaba no poder jugar al fútbol. La persecución política que le propinaba el gobierno por considerarlo de familia judía y socialdemócrata y el estado de ebriedad en el que llegó a su domicilio luego de una reunión con amigos en un bar, le dieron más fuerza a la teoría del suicidio.
Otra versión también sostiene que fue asesinado por los Nazis y con el tiempo este veredicto tomó más fuerza cuando se dieron a conocer los crímenes sufridos por los judíos durante la Segunda Guerra Mundial. Quienes apoyan esta interpretación justifican que el informe oficial detalla que su fallecimiento fue originado por una fuga de gas dado que en aquel momento los muertos por suicidio y asesinato no podían acceder a un funeral. Sindelar finalmente fue velado y enterrado en Zentralfriedhof ante cuarenta mil personas que despidieron a su máximo ídolo.
Lo importante es reconocer que el peculiar reconocimiento de este delantero no se remonta solamente a su capacidad para la gambeta y la definición exquisita, sino que su mito se alimentó de una carrera meteórica en una etapa trágica de la historia mundial y de un final prematuro que dejó una incógnita irresoluta para siempre. Tal es la admiración por su historia que la calle de Viena en la que vivía lleva su nombre y a su tumba se acercan anualmente miles de fanáticos para rendir homenaje a uno de los futbolistas más reconocidos del siglo XX. Humillar a los Nazis le costó la vida, sin embargo sus convicciones, su honor y su valentía le guardarán merecidamente un lugar en las crónicas del deporte para siempre. El Mozart del fútbol aun nos regala su música convertido en leyenda.

jueves, 27 de mayo de 2010

Orgulloso de ser argentino


Orgulloso de haber sido subcampeón en el primer Mundial de la historia en Uruguay 1930. Sino pregúntenle a Pancho Varallo.
Orgulloso de haber llegado al Mundial de Suecia 1958 creyéndonos campeones y habernos comido 6 contra Checoslovaquia con Amadeo en el arco.
Orgulloso de haber visto a Antonio Ubaldo Rattín retorciendo la bandera del Reino Unido en Inglaterra 1966 ante la mirada de la reina.
Orgulloso de haber sido campeones en Argentina 1978 a pesar de que digan que ese Mundial lo compramos, el Matador nos hizo campeones viejo, el resto no interesa.
Orgulloso de haber ido a pelearla al Mundial de España 1982 mientras nuestros pibes dejaban la vida en las Islas Malvinas.
Orgulloso de la viveza criolla y de haber visto a Diego Maradona en la voz de Víctor Hugo desparramando ingleses en su camino al pedestal eterno en México 1986. Y pensar que algunos creyeron que al Burru se le escapaba.
Orgulloso de haber visto a la selección argentina dejando todo en cada partido de Italia 1990 con los penales de Goycochea, el gol de Caniggia contra Brasil y el tobillo de Diego. Después de eso, ¿Qué nos podía importar el penal de Codesal?
Orgulloso del doping de Maradona en EEUU 1994, ni así nos pudieron robar la ilusión. Si todavía estaban Batistuta, Caniggia y Redondo. Además, ¿Alguien se acuerda de la selección de Rumania que nos cortó las piernas?
Orgulloso de haber eliminado a Inglaterra por penales en Francia 1998 y habernos vuelto en primera ronda en Corea-Japón 2002, ¡Pero si ya éramos campeones! ¿Qué nos pasó? El penal de Beckham todavía nos duele en el alma.
¿Y de Alemania 2006? Vimos al Cuchu y a Maxi haciendo los mejores goles del Mundial, la patada en las costillas fue para todos, no solo para el Pato.
Si con todo esto, errores y aciertos, no estamos orgullosos de ser argentinos, es porque no somos argentinos. Con la ilusión como bandera tenemos que apoyar más que nunca a este grupo de guerreros que van a dejar todo en Sudáfrica 2010 para traernos la Copa del Mundo que se nos esta haciendo esquiva desde hace 24 años. Para mi durante un mes van a ser los 23 mejores jugadores del mundo y confío en que ellos nos van a convertir a nosotros en los 40 millones de dueños del planeta. ¡Vamos Argentina!

martes, 25 de mayo de 2010

Ser leyenda


Brasil en 1970 padecía los estragos de uno de los peores gobiernos de su historia, la dictadura de Garrastachu Medici sembraba el terror y clausuraba la libertad de expresión del pueblo y ni siquiera el fútbol pudo saberse afuera de ese macabro sistema.
El Mundial de México 70’ será recordado por la semifinal entre Alemania e Italia, conocido como el partido del siglo, por la atajada de Gordon Banks a Pelé, también mencionada como la parada del siglo o por la gran cantidad de estrellas de primer nivel que fueron parte de la competición, pero sin dudas quedará por siempre en la memoria de todos por el magnifico desempeño de la selección de Brasil, campeón invicto de punta a punta y sin dejar margen a ningún tipo de dudas.
El equipo en principio sería dirigido en el Mundial por Joao Saldanha, sin embargo el técnico tuvo un serio enfrentamiento con Pelé y lo había excluido de la cita mundialista, por lo que el dictador brasileño intervino y decidió desbancar al entrenador para darle lugar a Mário Zagallo, quien reintegró al astro. Lo que Saldanha no sabía, es que había armado la base de lo que después se convertiría en el mejor equipo de todos los tiempos.
A pesar de la incertidumbre que rodeaba el destino del país por el estallido de la guerra civil, no hubo impedimentos para que los cariocas puedan disfrutar de su combinado en la televisión a color por primera vez en la historia de los Mundiales.
Brasil no la tuvo fácil en el grupo que compartió con Inglaterra, Rumania y Checoslovaquia, pero se clasificó a la fase final con inobjetables goleadas y puntaje ideal, los brasileños comenzaban a dejar de lado el limite de la verosimilitud para descubrir la fantasía del ingenio, la belleza y el placer que era ver jugar a Pelé, Gerson, Tostao, Jairzinho, Rivelino, Clodoaldo y Carlos Alberto, que con toda la magia futbolística inimaginable descollaban ante defensas rivales que hacían maromas para detenerlos y no tenían éxito.
En los cuartos de final la verdeamarelha enfrentó al Perú de Teófilo Cubillas y con un doblete de Tostao, más los goles de Rivelino y Jairzinho, se deshizo de los sudamericanos sin problemas para enfrentar en semifinales a Uruguay. La posibilidad de vengarse del doloroso Maracanazo al fin llegaba y Jairzinho, Rivelino y Clodoaldo dejaron bien en claro que el sueño de la consagración ya no era una utopía, los esperaba Italia en la final.
Solo faltaba la confirmación, esa que grandes equipos como Suecia antes u Holanda después no supieron afrontar en su momento y tuvieron que conformarse con ser de los pocos segundos recordados, pero la historia fue distinta, más de 100.000 espectadores fueron testigos en el estadio Azteca de la mayor muestra de fútbol de todos los tiempos, un equipo que demolió a su rival en todas sus líneas, a paso de toque corto y pelota al piso se puso el mundo a sus pies de la mano de O Rei, que marcó el primer gol y asistió a Gerson y Jairzinho en los restantes y participó del último de Carlos Alberto, emblema, capitán y encargado de levantar la Copa Mundial. Brasil se adueñó de la Jules Rimet al erigirse tricampeón y convirtió al Lobo Zagallo en mito al ser el pionero en lograr el campeonato del mundo como jugador y como técnico.
Hubo muchos conjuntos que desarrollaron un gran fútbol, otros tuvieron estrellas que fueron decisivas y rutilantes para el desempeño colectivo, pero este Brasil se adelantó a todos y la atracción que generaba cada vez que salía a la cancha jamás podrá ser igualada, la esencia de ese equipo desafiaba la lógica de lo impensado y quedó marcada eternamente en todos como un conjuro imborrable que ve lo irreal con la normalidad de lo innegable. Para ese equipo todo era posible. Vinieron de otro planeta para intentar maravillar el nuestro y evidentemente lo lograron.

sábado, 22 de mayo de 2010

Europa a los pies de Mourinho


Casi las seis de la tarde en Argentina, el partido terminó, el Inter es campeón y Mourinho superó al maestro, Van Gaal se va derrotado. Ya no hay más tiempo para los detractores del portugués, al menos por hoy, ya no hay lugar para los que puedan salir a decir que sus equipos son defensivos, que ganan sin lucir o que sus tácticas son tan polémicas como efectivas. Ya no importa, a nadie le importa.
Hoy Mourinho demostró que es el mejor técnico del mundo y que puede lograr lo que otros no. Emuló en las semifinales a Helenio Herrera con un Catenaccio infranqueable que no le dejó oportunidades al Barcelona multicampeón de Guardiola. Justamente a Helenio, aquel que hace 45 años le daba a los lombardos su última Copa de Europa.
Pero la espera terminó, Mou armó un equipo capaz de derrotar a cualquiera, desde que llegó al Inter transformó a los brasileños Julio Cesar y Maicon en los mejores del mundo en su puesto. De Cambiasso hizo uno de los centrocampistas más reconocidos de Europa y junto a Lucio le devolvió el apodo de muro a Walter Samuel. El camerunés Samuel Eto’o incrementó su sacrificio y compromiso con el equipo al mismo tiempo que redujo su cuota goleadora, pero para eso estuvo siempre Milito, Diego Milito, el mismo que en sus inicios en Racing creaba situaciones de gol en la misma medida que los erraba esta vez no tuvo fisuras, redondeó una temporada brillante y convirtió los dos goles de la final europea del Santiago Bernabeu para la victoria de su equipo.
Me dolería escuchar ahora que el campeón de la Champions League es un equipo tildado de mediocre por saber defenderse, sería desprestigiar el arte de la defensa y faltarle el respeto a los Maldini, Baresi, Hierro y Sanchís entre otros. Este Inter es el campeón porque fue el distinto durante toda la temporada, no gana el que mejor juega sino que juega mejor el que gana y esa fue la máxima de este plantel de gladiadores.
Enfrente hubo un Bayern Munich inoperante que sufrió demasiado la suspensión de Ribéry, jamás estuvo a la altura de la circunstancia y tan solo Arjen Robben y Hans-Jorg Butt pueden salvarse del fiasco colectivo que dejaron como imagen los alemanes en la final.
Es muy factible que Mourinho no continúe en la disciplina interista la próxima temporada y de echo es casi seguro que su nueva casa será la misma que lo cobijó durante la obtención de su segunda Champions (la primera la ganó con el Porto en el 2004), pero al portugués nadie le quita lo bailado ni la satisfacción de haber visto a su capitán Javier Zanetti, en su partido 700 con la camiseta neroazzurra, levantando la Orejona como fruto del triunfo de su fútbol no tan elegante pero efectivo. Con esfuerzo ya escaló hasta lo más alto, habrá que ver si alguien se anima a bajarlo.

martes, 18 de mayo de 2010

Mito granata


Luego de que el Torino se asentara cómodamente en la Serie A durante los años 30’, Ferrucio Novo asumió como presidente del club turinés y se propuso, entre otras cosas, conformar un equipo competitivo para que el fútbol durante la década de 1940 quede para siempre emparentado con los granatas. Y definitivamente cumplió.
El reconocimiento del equipo llegó al ritmo de las incorporaciones de Ezio Loik y el capitán Valentino Mazzola, padre de Sandro, ambos provenientes del Venezia. El primer lauro de la gestión de Novo llegaría en la temporada 1942-1943, donde el Torino logró el segundo Scudetto de su historia (el primero se había dado en la temporada 1928-1929).
El estallido de la Segunda Guerra Mundial en Italia provocó la suspensión de Calcio y así el éxito debería esperar hasta 1945, cuando se reanudó la Serie A. En la posguerra el Torino alcanzó el reconocimiento y la admiración del mundo entero obteniendo 5 ligas consecutivas entre 1945 y 1949, performance que le valió el apodo de Grande Torino.
Tal era la atracción y afinidad que ocasionaban los italianos en el mundo, que frecuentemente eran convocados para disputar distintos amistosos internacionales con grandes resultados económicos. Uno de los partidos que debió enfrentar aquel equipo fue ante el Benfica en Lisboa para jugar en la despedida de Francisco Ferreira, gran figura portuguesa en aquellos años y amigo personal de Mazzola. El regreso a Italia sería el principio del fin.
El 4 de mayo de 1949 la delegación italiana emprendió el viaje de vuelta a Turín, el clima le jugó una mala pasada al vuelo, mucha niebla, fuerte lluvias y poca visibilidad provocaron que el piloto no advierta que estaba volando muy rasante a causa de las nubes bajas y un error de navegación desató la tragedia cuando la aeronave se estrelló contra una de las paredes de la basílica de Superga.
En el accidente fallecieron los 31 integrantes de la tripulación, entre ellos varios periodistas de renombre, dirigentes del club y 18 jugadores del plantel entre los que estaban Valerio Bacigalupo, Eusebio Castigliano, Mario Rigamonti, Virgilio Maroso o Romeo Menti. El funeral se llevó a cabo días después y reunió más de medio millón de fanáticos que despidieron a sus ídolos en la plaza principal de Turín. El que se salvó fue Sauro Tomá, que era integrante de aquel equipo pero por estar lesionado se vio imposibilitado a viajar y quien aun a sus 80 años hace la peregrinación a Superga en cada aniversario del accidente.
Inmediatamente después de la tragedia, muchos equipos mostraron su solidaridad para con los italianos, uno de ellos fue River Plate, que se ofreció para jugar un amistoso y juntar fondos para los familiares de las victimas y viajó con todas sus figuras a Europa para enfrentar al Torino Símbolo, un combinado de la Serie A. Años más tarde el Torino utilizaría como alternativa una camiseta blanca con una línea trasversal roja en muestra de agradecimiento a los argentinos por el acto solidario.
La selección italiana también se vio seriamente perjudicada de cara al Mundial de 1950 ya que 10 de los 11 jugadores de la Azzurra eran del Toro y perecieron en el accidente, donde sus cuerpos tuvieron que ser reconocidos por el seleccionador Vittorio Pozzo. El impacto en la sociedad trasalpina fue tal que a Brasil decidieron viajar en barco.
En aquel entonces el equipo marchaba sin objeciones hacia su quinto Scudetto consecutivo y luego del infortuito quedaban por jugarse 4 fechas donde tuvieron que presentar un equipo alternativo plagado de juveniles, por respeto a ello sus rivales también enlistaron suplentes y el Torino fue campeón. La tragedia de Superga marcó el fin de la etapa más gloriosa en la historia del club, que actualmente milita en la Serie B, y no pudo volver a consagrarse hasta el 1976, cuando luego de la obtención toda la afición granata marchó hasta la basílica a rendir homenaje a los héroes del Gran Torino.
Solo el destino y su fatalidad pudieron impedir que aquella escuadra se erigiese como la mejor del mundo, sin embargo ni siquiera el desastre podrá borrar de la memoria de los privilegiados el juego excepcional que desplegaba aquel legendario equipo. Los que lo vieron jugar seguramente entenderán de que les hablo. Otros simplemente nos tendremos que conformar con lo que dice la historia.

domingo, 16 de mayo de 2010

Los picó a todos


Hace un cuarto de siglo Batista, Olguín, Pavoni y el propio Borghi se quedaban con el Nacional 1985 y le ganaban una finalísima al América de Cali consagrándose campeones de la Copa Libertadores 1985. Ese grupo de gladiadores comandados por el Piojo Yudica también se quedó a las puertas del mundo cuando cayó por penales en la final de la Copa Intercontinental ante la Juventus de Michel Platini.
En 25 años pasaron muchas cosas en el mundo de Argentinos Juniors, dos descensos, dos ascensos y Sorin, Redondo, Coloccini, Cambiasso y Riquelme que llenaron de gloria el semillero del mundo, pero también fueron 25 años en los que el Bicho tuvo que conformarse con tal solo la Interamericana 1986 y la vuelta olímpica en la Primera B Nacional en 1997.
Pero la espera tenía que terminar, Borghi armó en silencio un equipo para pelear arriba desde la base de sus inferiores, las mejores del mundo, y de la experiencia de los refuerzos. José Luis Calderón a pesar de no haber convertido seguido en el torneo, de a poco se fue haciendo vital en el esquema del campeón, a tal punto que fue el autor del gol frente a su querido Estudiantes en la visita del Bicho a la cancha de Quilmes para jugar en su momento contra el entonces puntero, así pudo cumplir su premisa de retirarse no solo dentro de una cancha y jugando sino también con la obtención del título. Peric y Ojeda se turnaron para formar la columna vertebral desde el arco, Canuto y Caruso aportaron solidez defensiva, Ortigoza, el de los penales, con Mercier y Coria siguieron en el medio y Pavlovich y el Chuco Sosa, con goles importantes, cerraron el circuito de un campeón inolvidable.
Argentinos termino el torneo con un invicto de 14 partidos donde el equipo fue de menor a mayor logrando puntos importantísimos, sobre todo el del domingo pasado frente a Independiente con el agónico tanto de Canuto, seguramente el más relevante del torneo que le permitió arrebatarle el liderazgo al Pincha que apenas le pudo robar un punto como local a Rosario Central.
La suerte estaba echada este domingo, era todo o nada, a lo sumo un partido desempate, el tempranero gol de Estudiantes que lo hizo campeón por un rato no daba margen en Parque Patricios, ganar o ganar era la consigna y así lo entendieron los de La Paternal, apareció Mercier y en el primer tiempo signo el futuro de la consagración, era todo del visitante que tenia que aguantar un tiempo más, no se le podía escapar y menos luego del segundo gol de Facundo Coria, apenas hubo tiempo para el descuento de Alan Sánchez y un par de incidentes luego del pitido final. Argentinos de la mano de Claudio Borghi es con mucha justicia el nuevo rey del fútbol argentino apelando al juego antes que la actitud y dejando la mejor imagen. Grande campeón.

miércoles, 12 de mayo de 2010

El grito en el cielo


El Hamburgo Arena alemán se vestía de fiesta para recibir la final de la Europa League, sucesora de la Copa UEFA y orgullosamente reconocida como el segundo lauro europeo más preciado, tan solo por detrás de la Champions.
Atlético de Madrid y Fulham perseguían el sueño de la consagración, los españoles llegaban como los máximos favoritos a pesar de la sequía continental de 48 años y otros 14 desde la última obtención doméstica, mientras que los anglosajones intentaban dar el batacazo de la mano del experimentado Roy Hodgson.
Todo estaba listo y el colegiado italiano Nicola Rizzoli se dispuso a brindar el pitido inicial del encuentro, tras sendos intentos de Simao y José Antonio Reyes, el Aleti consiguió ponerse en ventaja rápidamente por el uruguayo Diego Forlan, que logró desviar al gol un defectuoso remate de Sergio Agüero y adelantar a su equipo. Sin embargo junto con el tanto vinieron los peores errores del Colchonero, primero fue la tranquilidad con la que comenzó a disputar la pelota creyendo que el partido estaba acabado y aun no iba ni media hora de juego y segundo el talón de Aquiles de los rojiblancos durante toda la campaña, la defensa, que le jugó una mala pasada y no supo como controlar un centro ingles que Simon Davies cambió por gol con una excelente volea.
Así comenzaron a resurgir los peores fantasmas del Atlético de Madrid, aquellos que sobrevolaron en las finales perdidas contra el Tottenham, el Dinamo de Kiev o el Bayern Munich y que con el empate del Fulham se presentaron en la memoria de algunos de los veteranos seguidores que se habían acercado desde España. Pero si no se sufre no tiene valor, ese podría ser perfectamente el slogan histórico de uno de los clubes más renombrados del mundo que este último tiempo ha tenido que vivir los peores contrastes, desde el coqueteo permanente con la quiebra, pasando por grandes decepciones deportivas hasta el descenso en el año 2000 que lo depositó durante dos temporadas en el infierno de Segunda División.
Pero esta vez el aquelarre tenia preparado algo distinto para esos 10.000 fanáticos que coparon Hamburgo, para una de las aficiones más sufridas y para el plantel siempre criticado. Mark Schwarzer estuvo sobresaliente todo el partido, actuó por él y por su equipo, que con un planteo mezquino intentaba aferrarse a la definición por penales. Los de Quique Sánchez Flores intentaban permanentemente pero no lo lograban, ni Salvio ni Ujfalusi podían romper la resistencia del portero australiano. Pero esa no pudo ser, no la pudo agarrar. El Kun le marco el pase y nuevamente fue Cachabacha, también elegido como el mejor de la final, quien a tres minutos del final hizo poner de pie a la multitud madridista con el gol de la gloria y el triunfo.
La suerte estaba echada, solo quedaba la anécdota del tiempo restante y el posterior pitazo que marcaba el final del encuentro más importante del Atlético en mucho tiempo. Antonio López fue el encargado de levantar la copa y por fin el cielo volvió a teñirse de rojo y blanco para pasear los colores de la victoria por toda Alemania, el espíritu de este equipo se merecía algo así y hoy pueden brindar con toda convicción de que con muchos esfuerzo y orgullo la mitad de Europa es de ellos.

sábado, 8 de mayo de 2010

La vida por los colores


El fútbol es alegría, cultura de masas, pasión de multitudes, los regodeos y las tristezas son proporcionales, cuando uno gana otro pierde, es simple, pero nunca deja de ser un juego. La historia del FC Start es muy distinta, en medio del dominio nazi, ellos decidieron ganar aunque les fuera la vida en ello. Aquí una pequeña reseña con tintes de homenaje a los héroes de la peor tragedia evitable dentro del fútbol.
Hacia julio de 1941, Alemania invade la Unión Soviética, quizá el peor error de Adolf Hitler durante la guerra, ya que en Stalingrado perdería definitivamente toda chance de victoria en el conflicto bélico, pero eso será tema de otro momento. Cayeron prisioneros millones de soviéticos, algunos fueron recluidos en campos de concentración, otros fusilados y gran parte de ellos despojados de sus bienes y dejados en la calle, este último caso fue el que tuvo que afrontar Mykola Trusevych, ex portero del Dinamo Kiev, que acostumbraba a mendigar y deambular por las calles del infierno ucraniano en busca de comida y trabajo.
Fue así que se encontró con Iosif Kordik, un panadero del lugar fanático del Dinamo que había sobrevivido a la toma de la ciudad por tener descendencia alemana. Al ver a uno de sus ídolos en ese estado, le ofreció un cargo en su negocio como barrendero y se le ocurrió formar un equipo de fútbol, fue entonces que encargó a su nuevo empleado que busque a sus ex compañeros de equipo y formar un verdadero dream team. Trusevych cumplió y logró dar inmediatamente con el paradero de Makar Goncharenko, juntos encontraron a siete jugadores del Dinamo Kiev y otros tres del también poderoso Lokomotiv Kiev y formaron así el FC Start.
Sin estar bien alimentados y carentes de equipamiento deportivo, se inscribieron en una liga formada por ocho equipos no oficiales, que eran guarniciones militares de Hungría, Rumania y Alemania. El primer encuentro fue el 7 de julio de 1942 y terminó en victoria por 7 a 2 contra el Rukh. Sucesivamente el FC Start ganó todos los partidos restantes y por goleada, incluyendo un 5 a 2 al Flakelf, un equipo formado por altos integrantes de la Fuerza Aérea bávara.
Los alemanes pidieron la revancha inmediata y esta fue concedida tres días después en Zenit, el partido fue dirigido por un oficial del cuerpo de combate de élite de la SS y a pesar de ser advertidos sobre un posible castigo en caso de obtener la victoria, el FC Start decidió jugar como siempre y al salir a la cancha se negó a realizar el saludo nazi. Como era de preveer, el árbitro no fue imparcial y ni siquiera sancionó una patada en la cabeza de un delantero del Flakelf que dejó a Trusevych inconciente y que posibilitó el gol alemán, sin embargo Iván Kuzmenko primero y Goncharenko después, lograron dar vuelta la historia y al término del primer tiempo los soviéticos ya ganaban 2 a 1. El segundo tiempo determinó el resultado final, dejando una derrota para los fascistas por 5 a 3, lo que los rivales no sabían, es que sería el partido de la muerte. Una semana después, el FC Start volvió a salir a la cancha y derrotaron nuevamente al Rukh, esta vez por 8 a 0, en lo que fue el último partido jugado por el equipo.
Dos días después, la Gestapo irrumpió en la panadería y se llevo prisioneros a todos los jugadores y a Kordik con la excusa de que eran integrantes de la NKVD (Comisariado encargado de los asuntos internos rusos), los torturaron e incluso Mykola Korotkykh murió a causa de las fuertes agresiones recibidas. Kuzmenko, Klimenko y Trusevich fueron llevados a los campos de exterminio de Syrets y asesinados en febrero de 1943, mientras que los demás lograron sobrevivir y son quienes popularizaron la historia del equipo del pueblo que se reveló al poder y logró quedar en cada uno de los corazones soviéticos que recuerdan con admiración a este grupo de héroes que dejaron la vida por los colores, las convicciones y los principios que los nacionalsocialistas jamás pudieron quitarles.
Los espectadores que aun poseen una entrada de aquel partido, tienen hoy asegurado un lugar gratuito en cada partido del Dinamo Kiev y en las escalinatas del estadio quedó inmortalizado el recuerdo en un monumento que luce los nombres de los jugadores acompañados de una leyenda que reza “De la rosa solo nos queda el nombre”. Una muestra más de que ni siquiera el fútbol pudo salvaguardarse del mayor genocidio de todos los tiempos.

miércoles, 5 de mayo de 2010

Explosivo


Hoy la selección local se despedía del interior en Cutral Có, Neuquen, en la cancha de Alianza enfrentaba al combinado de Haití con casi mayoría de jugadores que no integrarán la nómina mundialista a excepción de Martín Palermo, que sufrió un corte por la cercana explosión de un petardo y con el gol de hoy casi se aseguró un lugar y de Diego Pozo o Adrián Gabbarini, ya que de uno de ellos dos saldrá el tercer arquero del plantel argentino de Sudáfrica.
Además era un partido apto para varios homenajes, uno de ellos fue el de Ariel Ortega que pudo sacarse las ganas de vestir la celesta y blanca después de un largo tiempo, jugó un buen partido y se retiró entre aplausos cuando fue reemplazado por Nicolás Olmedo a los quince del segundo tiempo. Lo mismo Palermo, que luego de marcar abandonó la cancha con una gran ovación de todo un estadio que lo ve en el mundial.
Personalmente rescato la gran labor y los dos goles de la figura Facundo Bertoglio y el juego de Sebastian Blanco, que con un centro-gol había puesto el tercero, este no va a ser el mundial de ellos pero ambos demostraron que pueden ser tenidos en cuenta en un futuro. El único aspecto negativo fue la lesión pre partido de Luciano Fabián Monzón, que le impidió mostrarse cuando era uno de los jugadores locales que más chances tenia de ser convocado.
En lo que al partido se refiere, fue un trámite para Argentina que lo ganó de punta a punta sin despeinarse, Haití prácticamente no opuso resistencia y el primer gol fue una clara muestra de la inocencia y el desconocimiento futbolístico que tienen en el país caribeño. Después del cuarto gol, el selectivo local levantó el pie del acelerador y Diego Maradona aprovechó la pasividad del encuentro para darle minutos a un par de debutantes como Juan Pablo Pereyra y José Luis Martínez.
El cotejo del equipo de Diego en los Emiratos Árabes Unidos que estaba estipulado para finales de mayo quedó prácticamente descartado, por lo que seguramente se buscará rival para enfrentar en un amistoso ya camino a Pretoria como preparación final a la cita mundialista, mientras que la despedida oficial será el 24 del corriente frente a Canadá en el estadio Monumental de River.

domingo, 2 de mayo de 2010

Problemas de pareja


Godoy Cruz el viernes por la noche tenía la posibilidad de quedar como el único puntero del torneo y para esto debía derrotar a Rosario Central en Arroyito, sin embargo el Canalla tras un aburrido partido a pocos minutos del final logró un gol que le facilitó el triunfo frente a los mendocinos, que quedaron muy relegados en su lucha por el campeonato.
Por su parte, Estudiantes visitaba en La Paternal al ya descendido Chacarita y sabiendo que por la derrota del Tomba, una victoria lo acomodaba en soledad por encima de todos. Al principio el Turco Zarif demostró que todavía no estaban enterrados y con un golazo de media distancia adelantó al Funebrero, pero tras un dudoso penal de Lisandro López que derivó en la expulsión del defensor, Mauro Boselli cambió la pena máxima por el tanto del empate y minutos más tarde Cristian Cellay con un soberbio cabezazo, marcó el 2 a 1 final en un partido accidentando que amagó con suspenderse en varios transcursos del juego por incidentes en la tribuna local.
Al unísono en el Nuevo Gasómetro jugaban San Lorenzo y Argentinos, y la historia tampoco comenzaba tan fácil para los dirigidos por el Bichi Borghi ya que de movida arrancaron perdiendo por un tempranero gol del uruguayo Alfaro, pero mostrando temple de candidato el Bichito logro dar vuelta el resultado y con un doblete de Ismael Sosa en la segunda mitad, se llevó el partido también por 2 a 1.
Solo restaba conocer el resultado de Independiente, que recibía al irregular Boca de Roberto Pompei y lo derrotaba con un gol de Ignacio Piatti, pero Luciano Fabián Monzón, Martín Palermo y Pablo Mouche, que fue expulsado por festejar su conquista sacándose la camiseta, liquidaron la historia que nada más tuvo tiempo para un descuento de Leonel Núñez. Así los Xeneises prácticamente desplazaron al Rojo en su carrera hacia el título.
A dos fechas del final, si bien Independiente y Godoy Cruz que están a cinco unidades del puntero aun tienen chances matemáticas, la lucha de no ser por un milagro se redujo a dos equipos, Argentinos y Estudiantes pugnan por un nuevo torneo y ninguno de los dos va a regalar nada, saben que tienen todo para lograrlo y aunque el Pincha lleve un punto de ventaja sobre su más inmediato perseguidor, no hay que olvidarse que los platenses están jugando la Libertadores y van a tener un desgaste mayor. El Clausura es la gran obsesión que coquetea entre Bichos, Albirrojos y terceros en discordia, solo resta saber quien será finalmente el afortunado.