domingo 27 de junio de 2010

Es cultural


Iban apenas unos minutos del partido cuando un remate tremendo de Carlos Salcido sacudió el travesaño de Sergio Romero, en la siguiente jugada, Hernández con un tiro rasante casi abre el marcador, estábamos al borde del abismo, sabíamos que no iba a ser tan fácil como muchos pensaron, se venían, pero se venían en serio.
De a poco Argentina logró emparejar el trámite, con la tranquilidad que le da la jerarquía y el peso de la camiseta, comenzó a llevarse por delante a México que cada vez se resignaba más a atacar y apenas apostaba por los remates de larga distancia de Guardado, Torrado y el propio Salcido.
Así fue que antes de la media hora de juego, Carlos Tevez luchó una pelota que ante la salida de Oscar Pérez le quedó a Lionel Messi, quien habilitó al Apache para que este defina en fuera de juego, tras las protestas y las dudas, el arbitro italiano Roberto Rossetti, a instancias de su asistente, convalidó el gol que le permitió al equipo de Diego Maradona comenzar a rumbear la historia.
Con la ventaja a su favor, la albiceleste comenzó a jugar con la desesperación de México que se diluía en los mismos reproches que lo borraron del encuentro, una distracción en el fondo, esta vez en los pies de Osorio que se durmió en la salida, le permitieron a Gonzalo Higuaín sellar el segundo y tranquilizador tanto. No quedaba mucho más que esperar la finalización del primer tiempo.
La segunda mitad se desarrolló con un dominio, por momentos, abrumador de la selección argentina que se llevaba por delante a una defensa mexicana que retrocedía mucho y defendía muy cerca del área, allí Tevez intentó un pase al hueco que no prosperó, sin embargo el rebote le quedó para su derecha, el Conejo Pérez poco pudo hacer ante el disparo de Carlitos que fulminó la red desde casi treinta metros. Era el tercero, el que liquidaba el partido y aseguraba el pase a los cuartos de final.
A partir de ese momento, Argentina se dedicó a defenderse de las embestidas impotentes de la delantera mexicana que ya contaba con Guillermo Franco en la cancha. De tanto ir Hernández por fin convirtió su gol cuando vulneró al arquero argentino con un zurdazo inatajable. A pesar de las reiteradas oportunidades que tuvo el Tri para ponerse a tiro del empate, las erráticas definiciones de cara al arco y un Gabriel Heinze oportuno que despejó sobre la línea lo que era el segundo descuento del los muchachos de Javier Aguirre, saldaron la victoria argentina.
El próximo sábado, y cuatro años después del famoso papelito de Jens Lehmann en la definición por penales, volveremos a vernos las caras con Alemania, que viene de aplastar a Inglaterra. Es el momento propicio para que la revancha sea exitosa, tenemos todo para ganarle. La esperanza cada vez es mayor, dicen que de emociones también vive el hombre, y mucho más en Argentina si de fútbol hablamos. Como ya sabrán los europeos, acá es cultural. ¡Vamos Argentina!
Parrafo aparte para agradecer a mi amigo Rafael Defelippe, creador del muy buen sitio Deporta2, por cederme el banner que utiliza también en su lista de links, espero que les guste. Un saludo para él y todos los que hacen su blog.

martes 22 de junio de 2010

Fortuna


Me van a tener que disculpar si lo que pretendían era un artículo enfocado enteramente a la selección, ojo que en parte lo es, pero en parte nomás porque esta historia tiene una vez más en el medio a ese protagonista tantas veces citado, me rehusé en muchas oportunidades a confiar en Martín Palermo, no me voy a cansar nunca de decir que ni siquiera la forma de correr del platense es la de un futbolista, sin ir más lejos, habrán visto como paró la pelota y remató al arco en la primera oportunidad que tuvo, cuando en cerca de diez segundos lo mejor que supo hacer fue acercar la polémica Jabulani a unos diez metros del arquero.
Pero es el Martín Palermo de los milagros, el del gol a River en la Libertadores del 2000, el del doblete al Real Madrid, el de la clasificación contra Perú, es Martín Palermo y me acabo de convencer que con eso alcanza, no es necesario describir a ese actor que cada vez hace más larga su propia película y cuando creemos que se aproxima lo último, nos sorprende con un nuevo desarrollo que parece moldear ese final perfecto.
Voy a pedirle disculpas también a Palermo porque me negué y hasta me reí con la idea de que integre la lista mundialista y ahora me doy cuenta de lo equivocado que estaba, porque no será Messi con sus gambetas, o Di María con sus remates envenenados, pero es San Martín y si es mediocre pensar que un milagro suyo puede salvar de un posible apremio a esta selección que hoy está en octavos de final con puntaje ideal, seguramente debe ser que, al menos hoy, los argentinos somos todos mediocres.
Me siento contrariado, es algo inevitable y más fuerte que yo, soy de creer en lo que veo y sobre todo en lo que pienso, pero lo de Palermo no responde a esos principios, jamás me había pasado de gritar tanto un gol en un partido definido, porque el jugador del pueblo en este caso no es Carlitos Tevez, ese petisito que la rompe y nos deslumbra jugando, el jugador del pueblo es Martín Palermo, ese mismo que tantos comparamos con nosotros mismos con el famoso “Si esta él puedo estar yo también”, ese es el jugador del pueblo, el que todos quieren que haga su gol, el que menos esperas que te salve, el siempre te salva. Fortuna es la diosa griega de la suerte, parece que hoy dejó en banda a los helenos sólo para jugar un ratito con un tal Martín Palermo. ¿Se quedará con él hasta el 11 de julio?

domingo 20 de junio de 2010

Yo (ahora) confío en Maradona


Hace un par de meses atrás, no muchos, un par nomás, la actuación que viene teniendo Argentina en la Copa del Mundo era impensada hasta para el más optimista y ferviente seguidor de la albiceleste, en ese entonces con un presente más que vulgar, resultados negativos, planteos tácticos faltos de fútbol y un cuerpo técnico que estaba más atento a las disputas personales que a las necesidades del equipo, la selección estaba abandonada a su suerte.
Hoy la realidad es muy distinta, no sé que cambió, pero estamos a un pasito de los octavos de final y encima jugando bien, aun cuando muchos no dábamos demasiado por este selectivo. Vamos a ser sinceros, podemos decir que equipo hay, que jugadores tenemos, que esto o que lo otro, ¿Pero cuántos confiábamos en Diego DT? Yo al menos no. Y lo digo porque no tengo problemas en reconocer lo que pensaba “antes de” y es verdad que todavía es temprano para hablar porque hasta nos podemos quedar afuera en primera ronda, pero es bueno reconocerlo ahora antes que salgamos campeones del mundo.
Sí, campeones del mundo, porque así somos en Argentina, capaces de una bipolaridad envidiable, hasta ya hacemos cuentas de quien podría tocarnos en la final. Y esta vez me parece que no está mal, después de todo soñar no cuesta nada dicen.
Porque además estaríamos soñando de la mano de Diego Maradona, porque si bien muchos no confiábamos en él, también somos los mismos que creemos que es capaz de todo, o al menos yo, vuelvo a repetirlo, porque si bien parece una contradicción, no lo es, es simplemente el hecho de confiar en alguien por el simple respeto que le da la historia, que le guarda un lugar inalcanzable pero que a su vez lo coloca en ese sitio justamente por patriadas que van incluso contra la razón o la propia realidad.
Diego tiene un aura que guarda ese no sé qué que lo hace sentir no sé cómo y lo transforma en omnipotente, no conozco muchos que se hayan salvado de una arritmia ventricular hipertensiva por sobredosis de cocaína (dicen que es grave, ¿No?) y encima hayan logrado salir de la droga y sobrevivir hasta el día de hoy con apenas el 38% de la capacidad pulmonar funcionando.
Es el estereotipo de argentino, artífice de lo mejor y de lo peor, además fue capaz de arriarse a 50 millones de ingleses que vieron por televisión como los humillaba con una bandera celeste y blanca cruzada en el pecho, ¿Qué te hace pensar que no va a poder llevar a 23 leones a la gloria? Porque no tendrá los títulos de José Mourinho o la trayectoria de Fabio Capello, pero es Maradona y yo (ahora) confío en Maradona.

jueves 17 de junio de 2010

Pipa, Pipa, Pipa, huevo, huevo, huevo

Si vemos que la goleada final fue un 4 a 1 prácticamente es imposible decir que sufrimos. ¿No? No tanto. Siguiendo la tendencia de esta Copa del Mundo de errar infinidad de situaciones de gol por partido, la selección argentina dominó el primer tiempo de manera inobjetable y con la pelota parada como estandarte se puso en ventaja rápidamente por el gol en contra de Park y amplió Gonzalo Higuaín más tarde, Carlos Tevez estuvo inspirado y a pesar de no contar con situaciones claras para convertir asistió muy bien a Lionel Messi en un par de oportunidades, el futbolista del Barcelona también cumplió una muy buena labor y en más de una oportunidad de no ser por las patadas de los defensores rivales podría haber llegado al gol, pero en el epílogo de la primera mitad un error de Martín Demichelis dejó solo a Chungyong para que defina sin problemas frente a Sergio Romero que nada pudo hacer.
Era inmerecido que los coreanos se pongan a tiro del empate porque ni siquiera al gol lo buscaron, les cayó como un regalo del fondo argentino y lo supieron capitalizar, nada más y en la segunda mitad salieron a matar o morir, llegaron un par de veces y por la cancha rápida, los aciertos de la defensa y la mera suerte no nos empataron. Recién con la entrada del Kun Agüero, que estuvo intratable, Argentina pudo sacar la ventaja suficiente para manejar el partido con el segundo y el tercer gol del Pipita.
La nota sobresaliente del partido la dio Walter Samuel que a los 22 minutos tuvo que ser reemplazado por Nicolás Burdisso por un aparente desgarro que en caso de confirmarse decretaría una seria baja para el equipo de Diego Maradona.
Argentina se desempeña cada vez mejor y sin postularse, ante las flojas actuaciones de las demás selecciones apuntadas al título, acrecienta la esperanza de sus hinchas que vemos que este equipo puede llegar lejos jugando bien. Vamos Argentina que este año es más posible que nunca.

miércoles 16 de junio de 2010

Se les escapó la tortuga


Hay veces que la propia convicción puede más que la razón, incluso es tan fuerte que lleva a la omnipotencia de creerse más que cualquiera, no es tan malo si de fútbol hablamos, de hecho muchas veces esta gran capacidad de confiar en si mismo crea el carácter del equipo en cuestión. Pero esto es bueno mantenerlo puertas para adentro del vestuario, cuando esto excede fronteras y se empieza a manipular por una sociedad que no mantiene su lugar perdiéndole el respeto a sus similares que a pesar de no expresarse de igual forma están a la misma altura, suelen darse sorpresas. La confianza en muchas oportunidades genera relajamiento y el relajamiento puede llevar al fracaso, hoy a España le pasó algo parecido.
Si bien la Furia española tenía todo para vencer jugó relajado, salió pensado en que la victoria era un hecho, sin renunciar a su estilo de juego ni a sus planteos ofensivos, pero pensado que el gol tarde o temprano iba a llegar y no era tan así, adelante estaba Suiza.
El primer tiempo fue un dominio de España que pudo llegar al gol de no ser por Piqué que erró solo ante Benaglio tras un pase de Iniesta, que fue de lo mejor del partido por no decir la figura, ya que el arquero suizo tapó todo y deja lugar al debate.
La segunda mitad continuó siendo un monólogo de España a pesar del golpazo que les dio Gelson Fernandes que la metió de carambola y en offside después de la jugada de Derdiyok, luego los suizos prácticamente no llegaron más al arco de Casillas y de no ser por la mala puntería de Jesús Navas y de Pedro no tengo dudas de que la selección de Vicente del Bosque hubiese logrado el empate y algo más. Lo cierto es que cuando el reloj suizo pedía la hora para sorprender al mundo, el travesaño signó la suerte de España cuando devolvió un remate espectacular de Xabi Alonso. La derrota ya era un hecho.
Tampoco es para dramatizar, ahora el rival a vencer para los españoles es Chile luego de su victoria contra Honduras, pero las chances de la Roja prácticamente siguen intactas y a decir verdad, no hay demasiado que criticarle a España en lo futbolístico, jugó muy bien, creó infinidad de situaciones y dominó el partido a gusto, sólo le falto el gol, uno de los pequeños detalles del fútbol.

sábado 12 de junio de 2010

De bandera la ilusión


¿Cuatro años es mucho no? Cuatro años estuviste esperando este partido. Yo también. Cuatro años que tuviste el último penal de Cambiasso marcado a fuego esperando revancha. Si Lehmann no hubiese tenido el papelito, si Abbondanzieri no se hubiese lesionado o si el Pato Fillol no se hubiese retirado en el 90 seguramente hubiese sido distinto ¿No? Pero no importa.
¿Sabes porqué? Porque todo vuelve para darnos la posibilidad del desquite y Sudáfrica no fue la excepción, el esperado debut llegó y fue 1 a 0 como en el 2002, y fue 1 a 0 nomás porque Heinze metió un cabezazo terrible a los 6 minutos apenas y pensamos que nos comíamos los chicos crudos y no fue así, pero no por nosotros, sino por Enyeama que sacó todo y una defensa bastante dura que con Taiwo y Yobo a la cabeza vendió bastante cara la derrota porque en el segundo tiempo Nigeria con los ingresos de Martins y Odemwingie revalorizó a su figura Yakubu y nos tuvieron a los tumbos hasta el final del partido. Sufrimos porque en todo el partido desde del gol del Gringo estuvimos más cerca del tercero que del segundo, pero nos olvidamos el detalle de que para el tercero necesitábamos primero ese segundo gol que nunca llegó y cada ataque nigeriano parecía gol. Por suerte se ganó y la imagen fue buena.
La defensa que era lo más flojo del equipo de Maradona, si bien no presentó una gran faceta, al menos se mostró sólida con Demichelis y Samuel que estuvieron bien ordenados desde la consistencia y seguridad que brindó Romero desde el arco cuando se lo necesitó, en el medio el capitán Mascherano fue de lo mejor y sin lucirse manejó los tiempos del partido y se adueño de la mitad de la cancha cuando Verón, una de las figuras, se retiró dolorido.
Párrafo aparte y es para Lionel Messi que la rompió, por momentos se hizo dueño del equipo y se lo vio muy comprometido con la causa de la selección, tal vez con una mejor tarde de Higuain y Di María que junto a Jonás Gutiérrez fueron de lo más flojo del equipo de Maradona, la diferencia podría haber sido mayor. Tevez por su parte fue intermitente pero cuando intervino generó buenas situaciones.
La primera de las siete finales camino a la gloria esta adentro y la ilusión no nos la quita nadie, porque el sueño de la imagen de Argentina codo a codo con la Copa del Mundo es mucho más fuerte que cualquier rival. ¡Vamos Argentina!

viernes 11 de junio de 2010

¿Y ahora qué?


Eso, ¿Ahora qué? No se bien si en el planeta tomamos la dimensión de que todos los temas de los que venimos hablando desde hace cuatro años, a partir de aquel cierre de Alemania 2006, se concentrarán en un solo mes cargado de emociones, cada caso en particular que tratamos en base a las selecciones desembocaron inexorablemente en el estilo de juego, la presencia o no de un jugador o lisa y llanamente en el lugar de un país en la Copa del Mundo. Las interminables charlas de café e infinitas discusiones se centraron en la espera de la competición más importante de esa cosa tan trascendental dentro de los sujetos no primordiales de la vida misma que llamamos fútbol. Esa espera por fin terminó, ahora tenemos el Mundial, ¿Ahora qué entonces? Disfrutarlo como nunca porque el mes promete pasar volando.
La discreta pero acogedora ceremonia de apertura sirvió básicamente para despejar las dudas de aquellos que sostenían que Sudáfrica no iba a llegar para el debut y que la organización de un Mundial era demasiado para un país africano. Afortunadamente los Bafana Bafana nos sorprendieron gratamente con la presentación de infraestructuras dignas de un evento similar y con bailes, música y costumbres representativas de la cultura africana dieron el puntapié inicial.
El partido inaugural dejó a México feliz con un resultado inesperado, en el primer tiempo los dirigidos por Javier Aguirre prometieron salir a comerse la cancha, sin embargo Sudáfrica pudo emparejar el trámite y en el segundo tiempo para sorpresa de todos se puso al frente con un golazo de Tshabalala que el cuestionado Oscar Pérez no pudo contener pero los de Carlos Alberto Parreira pagaron caro su inexperiencia y tras un preciso centro de Andrés Guardado, Rafael Márquez definió solo frente al arquero para sellar el empate. Sudáfrica mereció más y sobre el final casi lo gana de no ser por el palo y las buenas intervenciones del ex arquero de Cruz Azul.
Por lo pronto se acabaron los debates, las candidaturas y las críticas típicas que se generan por la ansiedad propia en la antesala de una fiesta tan influyente como lo es una Copa del Mundo en todos aquellos que nos jactamos de tener un corazón futbolero. A partir de este momento la que va a hablar es la pelota. Todas y cada una de las 32 selecciones que disputan el Mundial deberán rendirse ante los caprichos de la número cinco que decidirá la fortuna y desgracia de los equipos que se juegan más que un simple trofeo que no entiende de poderíos. El honor y el prestigio no tienen precio monetario. La ilusión y la imagen de Javier Mascherano alzando la Copa que me acompaña cada noche y me roba el sueño, tampoco.

lunes 7 de junio de 2010

Llamado a ser


Cada Mundial trae consigo a muchas estrellas de nivel superlativo que representan a sus selecciones en el periplo internacional por excelencia, generalmente son futbolistas consagrados en sus clubes, en el pico de maduración ideal para triunfar, en la cúspide de su carrera, integrantes de los mejores clubes del mundo. Para Sudáfrica se apuntaron varios, pero solo uno y con suerte, quizá logre quedarse con todo.
Desde Lionel Messi hasta Cristiano Ronaldo pasando por Arjen Robben y Frank Ríbery son los señalados para sentarse en el trono que comenzará a sortearse en pocos días, sin embargo yo tengo un jugador, un nombre, que a mi entender puede dar la sorpresa y realizar incluso, una mejor Copa del Mundo que la Pulga. Se llama Ángel Di María.
Rosarino él, inició su carrera en Central y desde chico prometió desde la exquisitez de su zurda. En el 2007 con la selección argentina Sub-20 obtuvo el Sudamericano y el Mundial de la categoría celebrado en Canadá donde cumplió una destacada actuación que le valió la convocatoria a los Juegos Olímpicos de Pekín 2008, donde logró la medalla de oro al marcar el gol decisivo en la final con una definición magnifica ante Nigeria.
Sus buenas actuaciones en las juveniles y en el torneo doméstico le dieron la posibilidad de pasar junto a Andrés Díaz al Benfica de Portugal en una suma cercana a los 6.000.000 de euros, allí Angelito se erigió bicampeón de la Copa de Liga y recientemente también se consagró en el campeonato lusitano junto a Javier Saviola y Pablo Aimar. Actualmente en la capital portuguesa hay emisarios del Real Madrid que tramitan su pase al equipo de Mourinho.
En la selección argentina no ha tenido demasiado rodaje pero en las pocas oportunidades que tuvo demostró que tiene con qué, lo último que sabemos es que nos ilusionó a todos con un golazo contra Canadá en la despedida del plantel en el Estadio Monumental. Tiempo tiene, condiciones también, pero para mi Di María esta llamado a ser uno de los mejores del mundo y espero que pueda confirmarlo en poco más de un mes.

jueves 3 de junio de 2010

Corazón valiente


Todo gran equipo además de su estrella y sus jugadores desequilibrantes cuenta con un líder y capitán que es capaz de levantar a sus compañeros en las adversidades y que debe tener la capacidad de hablar y que tan solo ello baste para que sus colegas sepan encontrar nuevamente el camino. Cuando se habla de los famosos cabecillas de los equipos del recuerdo, es imposible obviar a un futbolista que a pesar de no ser un virtuoso o un goleador supo como guiar a Inglaterra a la obtención de, hasta ahora, su única Copa del Mundo. Bobby Moore en su propia tierra supo como perpetuarse en la remembranza de los británicos que añoran con nostalgia aquellos tiempos de Bobby Charlton, Nobby Stiles y Geoffrey Hurst.
Tan solo superado por Peter Shilton y David Beckham, sus 108 presencias con la camiseta inglesa rememoran su simbolismo, además comparte con Billy Wright, aquel mítico centrocampista del Wolverhampton, el record de haber capitaneado a los Pross en 90 oportunidades.
A pesar de su baja estatura, su aspecto frágil y su cara de bueno, fue un adelantado en tiempos de defensas acostumbrados al desempeño más físico que técnico, el juego de Moore se basaba en su rapidez, astucia y colocación, siempre estaba un paso por delante de los delanteros rivales y sus entradas eran tan limpias como efectivas, rara vez era amonestado y salía jugando perfectamente. Tal era su capacidad defensiva, que tras el épico partido entre Brasil e Inglaterra en el Mundial de 1966, Pelé declaró que Bobby era el defensor más duro al que le había tocado enfrentarse.
Desarrolló la mayoría de su carrera en clubes con el West Ham United, allí permaneció durante 16 temporadas desde su debut a los 15 años. Con la camiseta de los Hammers disputó más de 500 partidos y obtuvo una Recopa, una FA Cup y una Commnunity Shield. Tras su muerte, en Upton Park decidieron retirar de sus plantillas la disponibilidad del dorsal número 6 que tantas veces vio brillar a Bobby Moore. Luego de su partida de la Academia del Fútbol, desembarcó junto a George Best en el Fulham, donde se mantuvo durante 4 temporadas para cerrar su trayectoria en el fútbol norteamericano defendiendo los colores del Seattle Sounders y San Antonio Thunder.
El cáncer de cólon signó su suerte y lo derribó un 24 de febrero de 1993 a la temprana edad de 51 años, sin embargo una estatua suya en Wembley da muestra de que ni siquiera la muerte pudo hacer olvidar a este hombre que condujo al éxito a una generación de ensueño y que se hizo inmortal aquel 30 de julio de 1966, cuando ante la atenta mirada de millones de ingleses alzó la Jules Rimet para demostrarle al mundo que Los Inventores estaban por encima de todos, bañándose en la gloria de tocar el cielo con las manos.