Los libros de historia del fútbol inglés inmortalizan en sus páginas a muchos personajes que coquetearon permanentemente con el éxito y el fracaso. Algunos por propia decisión y otros por consecuencia de sus excesos oscilaron entre la felicidad y la tragedia. Tan genios como obstinados dejaron una huella que hizo grande el nombre de los Inventores en todo el mundo y sentaron un precedente de indisciplina y desobediencia. Desde
George Best hasta
Paul Gascoigne, el cambio comenzó a notarse en los banquillos y pasando por Bill Shankly y Matt Busby, Brian Clough marcó una época.
Desde sus tiempos de goleador furtivo, Clough comprendió que era un distinto y que como tal debía forjar una personalidad diferente a la del resto. Tras pasar por el Middlesbrough y el Sunderland, una rotura de ligamentos, que en ese entonces era motivo de retiro para cualquier futbolista, le hizo abandonar la práctica activa. Lejos de desalentarse pronto emprendió una nueva y más exitosa etapa. La de director técnico.
El Hartlepool United FC le dio la posibilidad de convertirse en el entrenador más joven de la liga con tan sólo treinta años en 1965. Si bien la experiencia no terminó siendo del todo positiva por los constantes enfrenamientos con el presidente del club que derivaron en su renuncia, fue en los Monkey Hangers donde conocería a Peter Taylor, su mejor ladero.
En 1967 fueron contratados por un Derby County que naufragaba sin rumbo fijo por la parte baja de la Segunda División. Clough acordó la llegada del veterano Dave Mackay y de Carlin Willie para unirlos con Kevin Héctor, Alan Durban y Webster Ron. Rápidamente los objetivos cambiaron y el Derby terminó consagrándose campeón estableciendo un record de veintidós partidos invicto. El sueño del ascenso se hacía realidad.
En la primera temporada en la máxima categoría del fútbol inglés los Carneros cosecharon un meritorio cuarto puesto que le valió a su técnico el respeto de la prensa y de todos sus colegas que veían en su figura una personalidad dura pero justa. Dos campañas más tarde, con un equipo humilde logró lo inimaginable: arrebatarle el campeonato al Liverpool y al Leeds United, los mejores equipos ingleses del momento.
Tras la consagración doméstica, en la temporada siguiente el Derby County alcanzaría las semifinales de la Copa de Europa, sin embargo sería derrotado en dicha instancia frente a la Juventus en un polémico partido que comenzaría a marcar el final de su etapa en el club cuando Sam Longson le exigió la renuncia por sus declaraciones contra el árbitro alemán en las que lo acusaba de haber vendido el encuentro a los italianos.
A esa altura su permanente y obsesiva disputa con su archienemigo Don Revie, el entrenador del Leeds, lo sobrepasaba. Desempleado y sin muchas expectativas de ser contratado por los principales equipos de Inglaterra por su tormentosa salida del Derby, impulsado por Taylor aceptó la oferta del Brighton & Hove Albion para dirigir en la Tercera División pero los resultados no fueron los deseados y el equipo terminó en la parte baja de la clasificación.
En 1974 la selección inglesa no logró clasificarse a la Copa del Mundo de Alemania por lo que el histórico Alf Ramsey dejó de ser el técnico. Revie fue el elegido para dirigir a los Pross y el puesto de entrenador del Leeds quedó vacante. Desde Elland Road vieron en Clough al sustituto ideal, sin embargo el contrato vigente que este último mantenía con el Brighton suponía el principal impedimento. Finalmente el ex entrenador del Derby cerró su incorporación al Leeds pero se distanció de Taylor, quien se negó a dejar la disciplina de las Gaviotas y se hizo cargo del primer equipo.
En el banco del Leeds las cosas no terminaron de salir del todo bien para Clough, pronto su arrogancia creó un abismo entre su mensaje y los jugadores que aun guardaban lealtad a su anterior técnico. La ambición por superar a Revie le jugó una mala pasada y le llevó a tener insalvables diferencias con Johnny Giles, Norman Hunter y Billy Bremner, las principales figuras del club. Los resultados deportivos no escaparon a la realidad de su relación con el plantel y habiendo ganado apenas un partido de seis fue despedido tras sólo cuarenta y cuatro días en el cargo.
Su mala campaña con el Leeds le alejó de los clubes de la Primera División por lo que aceptó dirigir al Nottingham Forest en 1975, un club de segunda que estaba seriamente comprometido con el descenso. Rápidamente incorporó a Jhon McGovern y a Jhon O’Hare y logró hacerse con los servicios de Frank Clark como agente libre. Finalmente mantuvo la categoría y para el inicio de la temporada siguiente logró la mejor incorporación posible: Peter Taylor y Brian Clough volvían a estar juntos desde el banco de suplentes.
Con el tándem perfecto el equipo obtuvo el ascenso a la Primera División y se reforzó con jugadores de la talla de Peter Shilton, Archie Gemmill y Garry Birtles que en sinfonía con John Robertson, Viv Anderson y Martin O’Neill lograron el doblete de liga y Copa en la primera temporada en la elite.
La temporada 1978/1979 comenzaría a marcar para siempre la historia del Forest y de Clough. Tras repetir el título en la Copa de Liga, se alzó con la Copa de Europa al superar en la final al Malmoe FF de Suecia con un gol de Trevor Francis. Repetiría el logro un año después al derrotar en la instancia decisiva al poderoso Hamburgo de Kevin Keegan con un tanto de Robertson. Así el ignoto Forest se adueñaba de Europa dos años consecutivos en un hecho tan inédito como irrepetible. Fueron los tres años más gloriosos en la vida de los Reds.
En 1982 tuvo lugar una nueva ruptura entre Clough y Taylor, esta vez definitiva. Ninguno de los dos sin la compañía del otro repetiría alguno de los títulos que lograron juntos, tan sólo en la temporada 1988/1989 el Forest volvió a sonreír en la Copa de la Liga.
La muerte de Taylor en 1990 afectó mucho al técnico del Forest que se sintió culpable por la distancia que lo había separado de su ex ayudante en sus últimos años de vida. Clough siguió al frente del equipo hasta 1993 cuando se despidió del City Ground habiendo dejado al club en el mismo lugar en el que lo encontró, la Segunda División. De todas formas el recuerdo era imborrable, Brian Clough había quedado en la historia viva del Nottingham Forest como el entrenador que lo hizo grande. Luego de su retiro un cáncer de hígado fruto de su adicción al alcohol acabó con él un 20 de septiembre del 2004.