sábado, 30 de abril de 2011

La oveja negra de la diplomacia


La Haya es la ciudad holandesa sobre la que recae la sede de gobierno de los Países Bajos, es centro de embajadas extranjeras y ministerios gubernamentales, trono de la Reina Beatriz I y congreso de las principales organizaciones mundiales como la Corte Internacional de Justicia y la Europol. Así entre tanto señorío todo parece tranquilidad y diplomacia en la Ciudad de la Corte, excepto cuando se alza la voz del único insurrecto que jamás pudieron callar por mucho que se esforzaron: la del ADO Den Haag.
El club, bajo el nombre de FC Den Haag, nació el 1 de febrero de 1905 como una necesidad de profundizar el nacionalismo holandés, por eso aunque principalmente optó por los colores rojo, verde y blanco, en 1971 adoptó el verde y el amarillo de la bandera de La Haya y la cigüeña característica de la ciudad se inmortalizó en el escudo de la institución, sin embargo los primeros años no fueron fáciles para el ADO Den Haag que sufrió la adhesión de la ciudad por el cricket y se vio relegado en importancia. El fútbol no era prioridad para los holandeses en los albores del siglo XX.
La intervención del concejal de Deportes Pieter Droogleever Fortuyn fue vital para el crecimiento del ADO cuando en 1925 donó los terrenos sobre los que se edificó tiempo más tarde el primer estadio del club denominado Zuiderpark. No fue el único aporte de ésta naturaleza de Fortuyn, ya que durante los años en los que ejerció la intendencia de Rotterdam construyó el Estadio De Kuip, hogar del Feyenoord hasta nuestro días.
La localía le dio la posibilidad al club de dar el salto a la máxima categoría en 1927 y tras la consolidación, la llegada como entrenador de Wim Tap, el mejor jugador de la historia del ADO, derivó en la obtención de los títulos de Liga de 1942 y 1943. No obstante el fútbol holandés seguía siendo amateur, por lo que durante la década de 1940 muchos jugadores buscaron la salida hacia el profesionalismo y el gran favorecido con el éxodo fue el campeonato francés. En 1954 y con Toon Martens, el presidente del ADO, como uno de los principales promotores, la Liga holandesa se profesionalizó y pasó a ser conocida como Eredivisie.
La década del sesenta trajo consigo la etapa más fructífera en la historia del club, el desembarco del entrenador austríaco Ernst Happel provocó un profundo cambio de mentalidad en el ADO que comenzó a nutrirse de los jóvenes valores de la ciudad que pronto se hicieron conocidos a fuerza de triunfos. Harry Heijnen, Aarts Kees, Jochems Joop, Piet de Zoete, Theo van der Burch, Mansveld Aad y el arquero Tony Thie fueron algunos de los artífices del tercer puesto de 1965 que colocó al club por primera vez en el plano europeo como participante de la Copa Intertoto.
Una temporada más tarde volvieron a subirse al podio y en una nueva participación continental alcanzaron las semifinales a donde cayeron con el FK Inter Bratislava de Eslovaquia. Además en el plano local fueron protagonistas de la Copa KNVB que obtuvieron en 1968 tras perder las finales de 1963, 1964 y 1966. El ADO también contribuyó en 1967 a la promoción del fútbol en los Estados Unidos y participó de un torneo compuesto por equipos importados de ligas extranjeras bajo el nombre de San Francisco Golden Gates Gales representando a la ciudad homónima. Happel se marchó al Feyenoord en 1968 y determinó el fin de un periodo glorioso para los hayenses.
La partida del entrenador austríaco coincidió con la iniciativa del gobierno de La Haya de subvencionar la fusión del FC Den Haag y el Holland Sports para hacer de los dos un equipo a la altura de los poderosos Feyenoord, Ajax y PSV. La medida fue promovida a mediados de 1971 y escondía el deseo de juntar dos aficiones totalmente antagónicas para dar una mejor imagen al mundo, ya que mientras la del Holland Sports era una hinchada totalmente pacifista, el sector norte de la parcialidad del ADO era un grupo famoso por la violencia, los cantos racistas y la adhesión al hooliganismo y a los movimientos neonazis. El proyecto finalmente prosperó en partes, la alianza que recibió el nombre de ADO Den Haag aun permanece en pie pero los resultados deportivos nunca cumplieron las expectativas, mientras que el club sigue siendo noticia por la violencia, ahora agravada por las amistades con los ultras de la Juventus y el Legia Varsovia polaco.
Tras la dimisión de Happel, Václav Jezek fue el elegido para reemplazarlo y reconstruyó el equipo en torno a Dick Advocaat, Martin Jol y Lex Schoenmaker, los pilares de la consagración en la final de la Copa KNVB de 1975 sobre el FC Twente, acérrimo rival del ADO. Fue el último gran éxito del club que en los ochenta descendió y volvió en 1986 siendo campeón invicto de la Eerste Divisie, segundo escalón del fútbol neerlandés. En 1987 disputó una nueva final de la Copa doméstica y cayó frente al Ajax. Inmerso en una profunda crisis económica perdió la categoría en 1992.
El ADO permaneció once años en la Eerste Divisie hasta su regreso en 2003 y sus seguidores, que habían destrozado el estadio tras el descenso de 1982, se hicieron populares por el apoyo a su equipo, especialmente en el último cuarto de hora de los partidos a donde impulsan a los futbolistas con cantos multitudinarios y estruendosas bengalas. En el 2007, año en el que volvió a descender con un joven Elijero Elia en sus filas, el ADO construyó un estadio financiado por Kyocera basado en la seguridad para eliminar la violencia, es el más protegido de Europa y cumple con las reglas anti hoolganismo.
El 2008 decretó el regreso del ADO a la Eredivisie y desde entonces a ésta parte el equipo cumple campañas regulares en la Liga local y en competiciones europeas. El gobierno ya no intenta fusiones inútiles para frenar el desarrollo del club, apenas se limita a observar con resignación la imagen terrenal que los fervientes partidarios del ADO Den Haag siembran por Europa. Ni el poder más supremo pudo con la pasión desmedida del club más polémico de los Países Bajos.

lunes, 25 de abril de 2011

El método Mourinho


"Mi equipo ideal es aquel en el que, en cualquier momento y en cualquier situación, todos los jugadores piensan de la misma manera". Esas fueron las palabras que utilizó Mourinho para expresar, de alguna manera, su visión del juego y las bases sobre las que trabaja en sus entrenamientos donde cocina el éxito de sus dirigidos con un método conocido como fútbol integrado o globalización del trabajo.
Es una nueva vertiente que Mourinho comenzó a moldear hace diez años cuando se hizo cargo del Porto, el primer club de alta competencia de su carrera como entrenador. En Portugal utilizó prácticas novedosas como poner a cargo de la planificación de los trabajos a los propios jugadores, quienes se dividían en grupos de cinco e ideaban el entrenamiento del día evitando la monotonía y la convencionalidad.
Las sesiones del portugués no duran más de noventa minutos, no insiste en la cantidad sino en la calidad. En la intensidad y no en la durabilidad. El tiempo útil es altísimo. Así nació el término de globalización del trabajo, de la rentabilidad que se logra barajando al mismo tiempo cuestiones tácticas, técnicas, físicas y psicológicas con entrenamientos donde la protagonista principal es la pelota y no el gimnasio. Las pretemporadas siguen el mismo camino y en la primera que llevó a cabo con el Inter fue duramente criticado, pues en Italia el rigor físico está aun por encima del futbolístico. Decían que no iba a triunfar. El resto de la historia es conocida.
Para Mourinho el trabajo meramente físico sólo debe aplicarse por recomendación médica a un jugador lesionado. El trabajo físico no debe ser un recurso sino una consecuencia. Rui Faria, fisioterapeuta luso y mano derecha de Mou, lo deja claro, “¿Ha visto alguna vez a algún pianista correr alrededor del piano antes de empezar a tocar? En nuestra metodología tampoco damos vueltas alrededor del campo”. Cada ejercicio está planificado para globalizar los cuatro puntos señalados anteriormente y un quinto que es vital: La motivación.
Los equipos del portugués giran en torno a él, por eso considera que cada jugador debe estar lo suficientemente motivado para plasmar dentro del campo lo practicado en la semana, adaptándose al modelo del entrenador y dejando de lado los egos. Hay equipos que no logran adaptarse a la forma de jugar de su técnico porque entrenan distinto a como juegan. Los entrenamientos deben ser la práctica de los partidos en todo sentido y los dirigidos de Mourinho saben ganar los partidos desde los entrenamientos conociendo los pedidos de su entrenador. Esto también se conoce como periodización táctica, tomando por concepto de ésta denominación la utilización de la táctica como motor principal del método de entrenamiento.
Según Mourinho la concentración debe ser entrenada y agilizada, a su vez la concentración esta ligada a la identidad, por eso pretende entrenamientos cortos pero intensivos. Entrenar la concentración sirve para que el jugador descubra a que velocidad máxima es capaz de ser preciso en medio de las presiones de un partido. La velocidad mental es más importante que cualquier fortaleza física. Cada jugador debe ser capaz de pensar, al momento de su intervención, de la misma manera que sus compañeros.
El concepto del fútbol es el equipo para el entrenador del Real Madrid, no concibe individualidades. La única estrella es el conjunto y de ella se desprenden su capacidad de liderazgo, el análisis exhaustivo del rival y la unión del grupo. No es casualidad que todos sus equipos sean solidarios dentro del terreno de juego, es uno de sus principios básicos e innegociables.
Con esta preparación Mourinho se asegura un rendimiento constante, apenas afectado por los altibajos. Su método saca ventajas ante las pretemporadas convencionales desde la apertura del calendario cuando los demás equipos se muestran faltos de rodaje y en la recta final de la temporada ante los rivales que comienzan a desplomarse físicamente por la seguidilla de partidos y aunque si bien sus equipos no tienen esa cúspide tan perseguida por todos, la regularidad le asevera campañas notables.

viernes, 22 de abril de 2011

Los mismos de siempre


Finalizada la fase de grupos de la Copa Libertadores de América la actuación de los equipos argentinos vuelve a reducirse una vez más, como es costumbre en el último tiempo, a Vélez y Estudiantes, los únicos sobrevivientes criollos sobre los cinco clasificados al certamen. Los favoritos vuelven a ser los brasileños que lograron clasificar a todos sus representantes a los octavos de final.
En cuanto a equipos locales se refiere, el último en perder su plaza fue Argentinos que en un final accidentado se quedó afuera como local ante Fluminense de Brasil. El Bichito había tenido un arranque promisorio empatando en Río de Janeiro y remontando un partido chivo ante América de México en el Diego Armando Maradona, sin embargo la derrota como local ante Nacional, al que había superado en Uruguay, marcó un quiebre en la campaña de los dirigidos de Troglio que acabaron en el fondo del Grupo 3 con siete unidades.
En el Grupo 8 Independiente y Godoy Cruz, los argentinos que compartieron la segunda fase, sufrieron la garra de Peñarol y la vigencia de la Liga Deportiva Universitaria de Quito. El Tomba pagó cara su inexperiencia dejando en el camino puntos claves como local a pesar de haber debutado con una inobjetable victoria sobre los ecuatorianos, la derrota en Mendoza ante Peñarol y el empate ante el Rojo lo alejaron de la pelea por la clasificación. Los cuyanos en su primera excursión fuera del país cayeron en Uruguay y Ecuador y apenas pudieron derrotar a un magro Independiente en Avellaneda. Fin del sueño para el equipo de Da Silva que se desinfló con el correr de los partidos.
Independiente por su parte volvió a redondear una mala campaña que arrancó con una ráfaga de efectividad frente a Peñarol en el Estadio Libertadores de América. Incapaz de mantener la regularidad necesaria, como local cayó contra Godoy Cruz y empató ante el mismo equipo de Bauza que lo había goleado en Ecuador. Se despidió en el tercer lugar del Grupo 8 con un triunfo consuelo en el Centenario que apenas sirvió para aguarle la fiesta al Carbonero.
Estudiantes fue el equipo argentino más regular y el primero en lograr la clasificación, escoltó al sorprendente Cruzeiro que goleó a todos sus rivales siendo el claro dominador del Grupo 7 con veinte goles convertidos y apenas uno en contra. Los triunfos como local y una victoria clave en Paraguay frente a Guaraní le aseguraron un lugar en la etapa eliminatoria que comenzará a definir ante Cerro Porteño en La Plata.
En el Grupo 4 Vélez sufrió la seguidilla de partidos entre torneo y copa y las lesiones de sus figuras le jugaron una mala pasada, además la goleada inaugural ante Caracas relajó al equipo de Gareca que teniendo todo a su favor se complicó en la derrota como local frente a la Universidad Católica. No obstante sendas victorias sobre Unión Española, contra quien perdió en Chile, y Caracas nuevamente, le aseguraron el pasaje a la tercera fase junto al conjunto universitario. Enfrentará en octavos de final y definiendo la serie en Ecuador, a la Liga Deportiva Universitaria de Quito.
Otros de los cruces destacados son los de Cruzeiro contra Once Caldas, América frente a Santos e Internacional de Porto Alegre ante Peñarol. Con todo listo, los dieciséis mejores de Sudamérica ya están preparados para buscar la primera mitad de la gloria. Será a suerte y verdad a partir del 27 de abril.

jueves, 21 de abril de 2011

El Rey de España


La Copa del Rey fue la excusa perfecta para definir el segundo chico entre el Real Madrid y el Barcelona. Mestalla era el escenario, Guardiola y Mourinho los estrategas. Messi y Cristiano Ronaldo los comandantes dentro del terreno de juego. Estaba todo preparado para dar lugar a la fiesta que definiría al campeón y abriría el fuego para la verdadera batalla que se viene por un lugar en la final de Wembley.
El Real Madrid planteó un esquema defensivo que apostaba al contraataque, ancho pero vertical y con las bandas bien cubiertas, además de seguir de cerca de Messi. La consigna era clara en el vestuario blanco: No había que dejar pasar al argentino. Así fue que durante la primera mitad, el juego trabado que propusieron los dirigidos por Mourinho complicó al Barcelona que no se sintió cómodo y extrañó la claridad de otros partidos. El Madrid fue mejor e incluso pudo haberse ido al descanso arriba en el marcador, sin embargo la buena actuación del arquero Pinto y la complicidad de los palos mantuvieron el resultado en cero. Ozil y Ronaldo se complementaron perfectamente y presionaron muy arriba a un rival acorralado.
El segundo tiempo presentó a un Merengue cansado. A un Pepe que se desdoblaba por seguir a Messi que mejoró su nivel y fue la carta ofensiva de su equipo. Xavi mantuvo la pelota y acertó casi al cien por ciento cada uno de sus pases, el Barcelona logró florearse y tuvo sobradas oportunidades para marcar un gol que hubiese sido lapidario por el estado físico de los futbolistas madridistas que habían hecho todo el desgaste durante los primeros cuarenta y cinco minutos. Sin embargo los catalanes se encontraron con el mismo impedimento que su rival en la primera mitad: El arquero de enfrente. Casillas estuvo sobresaliente y abortó todas y cada una de las oportunidades de gol que se avistaron en su área. Verdaderamente fue San Iker en su intento por quedarse con el único trofeo que escaseaba en su vitrina personal.
El empate en cero final que llevó el partido a la prórroga fue injusto, no tanto para los equipos sino para el espectáculo. El alargue dejó mejor parado al Madrid, más acostumbrado a esas instancias. Barcelona fue un equipo temeroso que sufrió la resurrección de Ronaldo, Marcelo y Di María que fulminados en el segundo tiempo cambiaron el aire para darle vuelo al equipo. Entre los tres gestaron el gol que bien valió un campeonato, Di María-Marcelo-Di María y un centro a la cabeza del portugués heredero del dorsal de Raúl que con un gesto técnico heterodoxo pulverizó al ex arquero del Celta de Vigo.
Los intentos del Barcelona fueron inútiles, Mourinho presentó un cerrojo que desplazó el voluntarioso 4-3-3 para convertirlo en un 4-5-1 con un cinturón de hierro infranqueable en el medio que colocó el pragmatismo por encima de todo concepto romántico. “Para algunos el gran fútbol es tener posesión de balón pero no es así. Un gran partido también es trabajo defensivo, contraataque, cobertura de espacios y jugar colectivamente. Hemos hecho un gran encuentro”, el entrenador luso supo explicarlo a la perfección una vez finalizado el encuentro.
Los últimos minutos transcurrieron según lo imaginable, el Barcelona jamás se rindió y acabó ahogado en su filosofía. No renunciar a sus principios fue el mejor remedio para mantener la esperanza de la igualdad hasta el final. La expulsión de Di María por doble amonestación terminó por enfriar un partido que tuvo poco suspenso en la última pelota al área de Casillas. “Entre grandes equipos todo puede pasar”, predijo el entrenador multicampeón. Podía ser Guardiola y Messi. Fue Mourinho y Ronaldo. Será el Madrid y Cibeles festejando después de dieciocho años la Copa del Rey.

martes, 12 de abril de 2011

La WM como fórmula mágica


La reforma de la ley de fuera de juego de 1925 que estableció la reducción de tres a dos jugadores, incluido el portero, para mantener habilitado al delantero rival, trajo consigo profundos cambios en la concepción de la táctica futbolística. La nueva reglamentación que favorecía ampliamente a los atacantes incitó a los entrenadores a buscar variantes para garantizar la seguridad defensiva sumando hombres a la última línea.
El precursor de ésta medida fue el inglés Herbert Chapman, considerado el primer entrenador del fútbol profesional, que en su paso por el Arsenal decidió alterar el archiconocido 2-3-5 británico para transformarlo en un 3-2-2-3 o en un 3-2-5 (que forma una imaginaria WM, de ahí la denominación del sistema) que agregaba un hombre a la defensa que si bien jugaba en línea ya que no se conocía el concepto del líbero que nació con el Catenaccio, hacía las veces de un último hombre de emergencia que relevaba a los laterales, que por primera vez jugaban abiertos. Los amparos de la defensa se paraban por delante de la zaga en un doble cinco de marca que formaba el tándem del cuadrado mágico junto a los abastecedores.
Sin embargo los cambios del Arsenal no quedaron ahí ya que Chapman planeó una disposición ofensiva capaz de romper la defensa que él mismo había creado. Fue así que los cinco hombres que jugaban del medio para adelante y que en las tácticas anteriores se paraban en línea chocando a los centrales y corriendo detrás de la pelota en todo momento, se dividieron para formar un 2-3 que daba lugar a los extremos, los dos delanteros interiores se retrasaban para oficiar de abastecedores en el cuadrado mágico (doble enganche) y los tres puntas contaban con un delantero centro y dos alas que recorrían la línea, cada uno por su lado, formando un equipo seguro abajo y poderoso arriba.
Con este nuevo sistema Chapman, que murió de neumonía en 1934 cuando su equipo comenzaba a recoger los frutos, garantizó el éxito del Arsenal que fue el amplio dominador de Inglaterra durante el periodo de entreguerras y sin quererlo sentó las bases de lo que más tarde serían los mejores equipos europeos del siglo pasado. Bajo la WM surgieron la maravillosa Hungría de Puskas y el Real Madrid de Di Stefano ganador de las cinco Copas de Europa consecutivas. Además fuera del viejo continente adoptaron el estilo el famoso equipo de La Máquina de River y el Brasil de Pelé y Garrincha, campeón del Mundial de Suecia 1958, que jugaba con un 4-2-4 derivado del planteo de Chapman.
La aparición del Catenaccio fue eliminando la WM que desapareció a mediados de los sesenta dejado algunos conceptos claros que dieron lugar al fútbol total de Holanda: los relevos, la práctica del fuera de juego y la muestra de superación conjunta por sobre el desempeño individual. Chapman logró lo que nadie con un sistema que caminaba la cancha a lo ancho y no en profundidad dándole más de una labor a los puestos ofensivos y defensivos creando al delantero pivot y al defensor de marca personal.
El fútbol como lo conocemos en nuestros tiempos fue pensado y concebido por un hombre que sin reconocimientos marcó una época con su táctica revolucionaria manuable que perfeccionada por el principal aporte de su peor enemigo, el Catenaccio, logró establecer las fuentes del fútbol total, el más bonito jugado hasta entonces. Ayer fue el Arsenal. Hoy es el Barcelona. Siempre va a ser Chapman y su WM.

viernes, 8 de abril de 2011

El otro Arsenal


Los torneos Evita fueron una iniciativa del gobierno peronista para promover el deporte juvenil que, entre otras cosas, dieron lugar al surgimiento de varios clubes de fútbol que tiempo más tarde circularon con relativo éxito por las categorías oficiales del ascenso argentino. Arsenal de Lavallol fue una de las tantas instituciones que se vio beneficiada con el torneo y tras consagrarse a nivel provincial y nacional en 1950, recibió por parte de Ramón Cereijo, ministro de hacienda de Juan Domingo Perón, las tierras para levantar su estadio en el partido de Lomas de Zamora.
La historia de Arsenal era prácticamente nula, fundado el 12 de octubre de 1948 por Aníbal Díaz, un cazatalentos amante del fútbol inglés que a su vez oficiaba de presidente, técnico y empresario del club, se largó a participar en los torneos Evita con un grupo de jugadores que el propio Díaz había recolectado en distintas partes del país. La figura del equipo campeón era el Polaco Vladislao Cap.
Habiendo cumplido los requisitos necesarios para afiliarse a la AFA, en 1952 debutó en el Campeonato de Aficionados, predecesor de la Primera D, y permaneció allí hasta 1954 cuando dio el salto por decreto a la Primera C. En ese entonces si un equipo cumplía con determinadas normativas que iban desde la cantidad de socios hasta la capacidad y comodidad de su estadio, podía solicitar el ascenso inmediato. Arsenal definitivamente reunía las condiciones y con Antonio Angelillo y Humberto Maschio, dos de los Carasucias del Sudamericano de 1957, además de Natalio Sivo como figuras, subió de categoría.
Además de los de Lavallol, Justo José de Urquiza y Brown de Adrogué fueron favorecidos por la curiosa disposición y lograron el ascenso al igual que el campeón Sacachispas, que se consagró en su primera participación en el Campeonato de Aficionados. A lo largo de los torneos Evita, Arsenal y Sacachispas, que nació inspirado en la famosa película Pelota de trapo en la que Armando Bó actuaba de crack, se convirtieron en archirivales y en el clásico predilecto de todos aquellos que presenciaban las multitudinarias finales nacionales en la cancha de River.
En la Primera C se mantuvo con campañas irregulares hasta que descendió en 1958, así debió volver a jugar en la última categoría del fútbol argentino a pesar de contar con jugadores como Norberto Schiro o Rubén Magdalena. En 1959 Arsenal fue desafiliado en reprimenda a su presidente Díaz, que fue acusado de falsificar la firma de Raúl Colombo, en ese entonces máximo dirigente de AFA, para transferir futbolistas al exterior evadiendo impuestos.
El primer intento del fundador para devolver al club a los campeonatos oficiales fue una fallida alianza con River, que dejó sin efecto el convenio rápidamente. En 1962 la AFA levantó la sanción y Arsenal pudo volver a formar parte del Campeonato de Aficionados al mismo tiempo que iniciaba su etapa más exitosa al convertirse en la filial de Boca que se hacía acreedor del club y de los jugadores que de éste formaban parte. El acuerdo le sirvió a Arsenal, que reemplazo sus bastones verticales amarillos y marrones por la franja azul y oro, para asegurarse un apoyo económico desde la entidad que presidía Alberto Jacinto Armando y formar un equipo competitivo que tenía como pilares a Oscar Pianetti y Ángel Clemente Rojas, dos juveniles Xeneises que llegaron a Lavallol a préstamo y sin opción.
En 1964 un Arsenal renovado que era dirigido técnicamente por Rogelio Muñiz y asesorado institucionalmente por Adolfo Pedernera logró su primer y único título al derrotar en la final a Ituzaingo y así se ganó nuevamente el derecho de formar parte de la Primera C, sin embargo lo que en ese momento pareció ser el trampolín hacia la consolidación acabó por convertirse en el principio del fin. Díaz perdió espacio por el monopolio de Boca que fue dejando de lado el proyecto y Arsenal desbarrancó deportiva e institucionalmente.
Armando, que en 1962 había adquirido La Candela, decidió trasladar las inferiores al predio de San Justo, por lo que Boca abandonó Lavallol y con él, a Arsenal. A los problemas por la falta de recursos económicos, se sumó el pedido del gobierno de facto de Juan Carlos Onganía que solicitaba el terreno que había sido entregado en comodato durante la presidencia de Perón. Sin espacio físico ni presupuesto, el club selló automáticamente su desafiliación un 12 de octubre de 1968 tras caer con Central Córdoba de Rosario, exactamente veinte años después de su fundación.
La tribuna de cemento fue demolida y las casillas que hacían las veces de vestuario adquiridas por particulares. A partir de ese momento el club de Lavallol se perdió en el tiempo. Se convirtió en un vago recuerdo que simula ser lejano pero que se llevó consigo una pequeña parte de la historia, esa que falta desde que Arsenal decidió cerrar sus puertas para siempre.

miércoles, 6 de abril de 2011

De La Masía para el mundo


Corría el año 2003 y el Barcelona estaba en llamas. En medio de una crisis institucional y futbolística los catalanes quemaban estrellas como si nada, pasaron sin rumbo fijo los mejores futbolistas del momento y los resultados siguieron siendo negativos. Así fue que desfilaron Riquelme, Davids, Mendieta y Christanval, entre otros.
Mientras tanto con elecciones directivas en el horizonte próximo, Laporta y Bassat se sacaban los ojos por la presidencia del club descuidando que un cazatalentos como Wenger se llevaba un diamante en bruto de La Masía por un arreglo irrisorio. Con tanta competencia electoral y en una permanente persecución de soluciones para sanear la institución, poco importó un tema aparentemente menor como la ida de un canterano.
Llegó el verano y trajo consigo el Mundial juvenil para menores de diecisiete años celebrado en Finlandia, el primer torneo internacional disputado sobre césped artificial. Allí fue España con David Silva, Llorente, Adán, Jurado y un suplente bastante menor que el resto que esperaba su oportunidad desde el banco. Cesc decía su camiseta.
En un grupo relativamente accesible los hispanos clasificaron primeros tras empatar con Sierra Leona y superar a Corea del Sur y Estados Unidos. Los cuartos de final los cruzó con Portugal y Fábregas tuvo su primera gran actuación. Dos goles y dos asistencias en el cinco a dos de su selección.
El rival en semifinales era Argentina que realmente tenía un equipazo. Ustari, Formica, Garay, Gago, Lagos, Biglia, Neri Cardozo y Cahais eran algunos de los dirigidos por Tocalli que llegaban invictos y sin goles en contra. Ese partido no fue bueno para España que se fue dos a cero abajo al descanso por los tempraneros tantos de Biglia y Garay.
Ya en el segundo tiempo y cuando sus compañeros no mostraban reacciones, Cesc se puso el equipo al hombro y decidió comandar la gesta de la madre patria. Gol madrugador para poner el descuento y pase a Jurado para que marque el empate en apenas cinco minutos. La igualdad llevó las cosas a la prórroga y cuando se venían los penales otra vez fue Fábregas el de la cita con el gol. España lo dio vuelta y fue a la final. Argentina días más tarde superó a Colombia por penales y se quedó con el tercer puesto.
En ese momento recién se dieron cuenta en Cataluña de la joya que habían regalado, cuando Laporta ya estaba en los despachos del Barcelona y Wenger seguía a su nueva figura por televisión y desde el living de su casa. España finalmente perdió la final a manos de Brasil pero eso no viene al caso, Fábregas se consagró contra Argentina y se llevó el premio al máximo goleador y al jugador más distinguido. Inmediatamente tomó un avión que fue distinto al de sus compañeros, no aterrizó en Barajas sino en el demolido Highbury. Ahora, casi ocho años después, el viaje de vuelta al Camp Nou le puede salir unos cuantos millones al Barsa.

lunes, 4 de abril de 2011

Invento olímpico


El gol olímpico tuvo su nacimiento en un partido amistoso jugado entre Argentina y Uruguay que se celebró en la antigua cancha de Sportivo Barracas. Sin el fútbol profesionalizado por estos lares, el motivo del encuentro era festejar la obtención de la medalla dorada en los Juegos Olímpicos de Paris 1924 por parte de los celestes, aunque si bien la fecha del enfrentamiento estaba pautada para el 29 de septiembre, en aquella oportunidad el público desbordó el estadio y debió suspenderse el partido y asignársele una nueva fecha.
Sportivo Barracas por aquellos años era uno de los clubes más grandes y convocantes del amateurismo y su cancha era la de mayor capacidad con espacio para
treinta y siete mil personas, por lo que para evitar que el público ingrese al terreno de juego nuevamente, se implementó por primera vez un alambrado en torno a la cancha que dada la circunstancia fue bautizado como alambrado olímpico.
Con el arranque del encuentro y cuando transcurrían quince minutos del primer tiempo, el delantero de Huracán, Cesáreo Onzari, convirtió directamente desde el tiro de esquina. La novedosa conquista no solo dejó su huella y sentó un precedente, sino que para no ser menos se inmortalizó como gol olímpico. Ese encuentro finalmente terminó con victoria dos a uno para Argentina por los goles del mencionado Onzari y de Domingo Tarasconi, mientras que Pedro Cea descontó para los visitantes, que se retiraron a los ochenta y seis minutos por los incidentes en la tribuna.
Aquella oportunidad además dio lugar a la primera trasmisión radial de nuestro país que estuvo a cargo de un radioaficionado y al partido asistió un tal Carlos Gardel. Ese 2 de octubre de 1924 en Iriarte y Luzuriaga Argentina puso cinco delanteros en cancha: Tarasconi, Celli, Onzari, Seoane y Gabino Sosa (ídolo de Central Córdoba de Rosario, cuyo estadio lleva su nombre). Ese día también y aunque no muchos lo recuerden, tuvo lugar uno de los tantos inventos criollos que quedaron en la historia.