domingo, 27 de febrero de 2011

Café y fútbol


La selección colombiana ocupó durante mucho tiempo el podio de los mejores combinados sudamericanos. En tiempos en los que Chile y Paraguay no eran ejemplo y Uruguay vivía del eterno recuerdo del Maracanazo, los cafeteros daban cátedra con la generación dorada de los Asprilla, Valenciano, Valderrama, Higuita y compañía y sólo se consideraban perseguidores de Argentina y Brasil.
Incluso en 1993 Colombia logró la victoria más significativa de su historia de cara al Mundial de Estados Unidos, en su visita al estadio Monumental por las eliminatorias, goleó cinco a cero en condición de visitante a la Argentina de Alfio Basile que acumulaba treinta y tres partidos invictos y cuya derrota la condenó a jugar el repechaje frente a Australia. Muchos opinan que ese batacazo fue perjudicial para el presente perfecto de esa selección que en la Copa del Mundo fracasó rotundamente a pesar de ser una de las máximas candidatas al título.
Con rezagos de ese equipo y de una generación futura que aportó grandes jugadores como Córdoba, Aristizábal, Serna y Yepes, Colombia obtuvo de local la primera y única Copa América de su historia. Desde entonces el tricolor inició un profundo proceso de recambio que combinó el fracaso con el ostracismo, a eso sumado el crecimiento de Ecuador y Paraguay dieron como resultado la ausencia de Colombia de los tres últimos mundiales.
Hoy la realidad es distinta, la vuelta de Hernán Darío Gómez a la dirección técnica vino asociada a un grupo de jóvenes que son presente y futuro de Colombia futbolísticamente hablando. Destacados en sus clubes y con el sello del buen juego que siempre pregonó el entrenador, Rodallega, Falcao, Zúñiga, James Rodríguez, Cristian Zapata, y Teófilo Gutiérrez son las esperanzas que amparadas en la experiencia de Córdoba, Yepes, Castillo y Viáfara buscarán volver a las fuentes en la Copa América de Argentina que dará inicio a partir julio. El único punto negativo para el entrenador fue la grave lesión que apartó a Giovanni Moreno de la máxima cita continental siendo un jugador clave para su país.
Después de mucho tiempo Colombia tiene material para afrontar una competición en igualdad de condiciones que las demás selecciones. Si Gómez entiende como volcar en la cancha todo el poderío que sus dirigidos llevan en sus nombres, los cafeteros serán un rival durísimo para cualquiera. Puede ser el primer paso apenas de una identidad que en caso de ser bien empleada devolverá a la Copa del Mundo a uno de los países más tradicionalistas y respetuosos del buen fútbol.

viernes, 25 de febrero de 2011

Riquelme y el dolor de ya no ser


Que Riquelme hoy por hoy es uno de los personajes más pesados y polémicos del fútbol argentino no es ninguna novedad, incluso en el último tiempo ésta es una tendencia que se fue asentando con fuerza y que aprendimos a asimilar hasta el hartazgo con resignación. Desde su vuelta al país sus días en Boca transcurrieron entre antagonismos deportivos y lesiones de larga recuperación. En el medio hubo tiempo para una renuncia más a la nefasta selección de Maradona y encontronazos con dirigentes, técnicos y jugadores.
Recurriendo a la memoria de los hinchas de Boca, sería bueno tener en cuenta cuando fue la última vez que Riquelme rindió dentro de una cancha de fútbol. Que fue un crack nadie lo niega, pero justamente eso, fue. Hoy en día su nivel dista muchísimo de aquel que lo consagró en la época dorada de Bianchi o en el Villareal de Pellegrini, otro de sus tantos discrepantes de turno.
Riquelme actualmente se convierte, con sus declaraciones y caprichos, en una piedra en el zapato para cualquier técnico que este al frente de su equipo. Su condición de ídolo desmedido de una hinchada que, me animaría a decir, lo cataloga como el máximo referente de la historia de Boca, es un impedimento en el intento de ser de cualquier opinión que atente contra sus preferencias. Eso Román lo sabe y con sus más y sus menos convierte cada conferencia de prensa en un acto sindical donde conviven intereses de todo tipo.
Entre Falcioni y Riquelme hay una diferencia de criterios enorme, que parte desde lo táctico y termina vaya a saber uno donde. Desde el vamos, el ADN futbolístico del número diez es inversamente proporcional al del entrenador. Román incluso llegó a confesar que el del enganche es el único puesto que puede llegar a ocupar mientras que el ex técnico de Banfield, ferviente defensor de la doble línea de cuatro, jamás defendió la posición de un enlace y hace un par de años ya se cargó a otro pesado del puesto como lo era Garrafa Sánchez.
Partiendo desde esa base y luego del debut con derrota y goleada incluida ante Godoy Cruz, la lesión acabó por apartarlo del partido contra Racing. La victoria en el Cilindro le dio un motivo más a Falcioni para sostener su filosofía y ampararse en lo que es un secreto a voces para dejar afuera a Riquelme, sus prepotentes respuestas a la prensa sobre su condición física no cayeron nada bien en el seno del cuerpo técnico.
Un futbolista de su talla ya no está para ser estigmatizado y agobiado por sus declaraciones que sonaron a imposición. Es el eterno cuento del crack que fue y que no encuentra la facultad para asumirlo. Riquelme hace rato que dejó de ser el Riquelme que todos conocemos y él se empeña en desatenderlo. Las lesiones y el paso del tiempo, sumado a su controvertido carácter, se devoraron al inmenso jugador que fue y tendrá que aprender a convivir con ello o seguirá sumando enemigos.

lunes, 21 de febrero de 2011

FA Cup: Cumplidora de fantasías


Hay algo mágico en esa copa que los grandes ningunean y los chicos desean. Va más allá del privilegio de disputar el torneo de fútbol profesional más antiguo del mundo o de jugarse la vida en series eliminatorias a partido único. La Copa de Inglaterra tiene ese admirado sistema de todos contra todos que enaltece la competición y le da vida propia a los sueños y fantasías de los clubes de ascenso, incluso a los más humildes.
Es quizás la única oportunidad que tienen muchos clubes de ciudades muy pequeñas para mostrarse al Reino Unido y al mundo, para que sus hinchas se regocijen con la visita de esas estrellas que sólo siguen por la televisión y que nunca ven jugar en su propio estadio. Es la oportunidad del entrenador para mostrar sus cualidades, del delantero para meterle un gol al club de sus amores, del defensor para marcar al futbolista del momento. Es la oportunidad de una institución, de una ciudad, de todos.
Por eso es que cuando un resultado sorprende se ve reflejado en todos los medios del mundo y es noticia con título propio. Los clubes chicos que eliminan a esos gigantes que por más que alineen suplentes o juveniles siguen siendo gigantes, por un momento al menos, son dueños de una tapa. Hoy le tocó al Leyton Orient por ejemplo, un participante de la tercera división que en su recinto de Brisbane Road logró llevar la complicada serie frente al Arsenal a un desempate o replay. El vencedor se medirá nada menos que con el Manchester United en Old Trafford.
Los Red Devils por su parte no la tuvieron nada fácil en su jornada de sábado, apenas pudieron derrotar por la mínima al Crawley de la quinta división y con sufrimiento ya que en el último minuto el visitante estuvo a punto de empardar el resultado. A pesar de la derrota se fueron aplaudidos por todo el estadio en una merecida ovación que valora el esfuerzo y el amor propio que mostraron ante uno de los mejores equipos del mundo, que es a la postre, el vigente puntero de la Premier League.
Obviamente que también hay que hablar de los otros resultados. Los lógicos por así decirlo y que para ser franco son mayoría. Las sorpresas no son cosas de todos los días y las verdaderamente destacadas quedan en la memoria durante mucho tiempo. Hoy el Notts County, también de tercera y que había forzado un desempate, fue ampliamente superado por el Manchester City. Para el Notts el cinco a cero en contra es anecdótico y que sus rivales enfrentarán al Aston Villa en la siguiente ronda, también.
Por esto y mucho más decimos que la FA Cup es un torneo especial, distinto incluso. Presenta en el terreno de juego un choque de clases, de estereotipos del fútbol y de la realidad, del presente y del futuro donde algunos pugnan por superarse y hacer historia a base de batacazos mientras otros intentan llevar a cabo el trámite lo más rápido posible. Y lo mejor de todo es que a veces el trámite se complica al mismo tiempo que algunos se superan para hacer historia.

sábado, 19 de febrero de 2011

El Ángel del gol


Ángel Clemente Rojas fue seguramente el encargado de romper un estereotipo de profesionalismo y seriedad que adornaba el ambiente del fútbol allá por la década del sesenta. Con desfachatez se convirtió en el primer rebelde criollo que paseó sus locuras por una cancha envuelto en la camiseta de Boca y en la sonada ovación de su público domingo tras domingo.
Descubierto por Bernardo Gandulla, un cazatalentos por excelencia, llegó al Xeneise en 1959 con edad de sexta división. Fue escalando hasta llegar a la reserva que le empezaría a dar un nombre cuando los hinchas se regodeaban con sus travesuras en el preliminar y lo pedían para el primer equipo. No obstante su poca afición por el entrenamiento le jugó en contra y para no frenar su progresión fue enviado al desaparecido Arsenal de Lavallol, que en ese entonces era una filial de Boca que participaba en la Primera C.
Una vez que volvió al club de la Ribera hizo su debut en Primera el 19 de mayo de 1963 en una victoria frente a Vélez en La Bombonera por tres a cero, con tres tantos de Corbatta y todos a pase de Rojas, que a esa altura ya había dejado de ser el Pochi que todos conocían en los potreros de Sarandí para transformarse para siempre en Rojitas. Adolfo Perdernera quedó maravillado con su rendimiento al lado de Ernesto Grillo y Norberto Menéndez y no lo sacó nunca más.
La idolatría de la exigente tribuna de Boca le llegó rápido, sus quiebres de cintura, goles electrizantes y picardías contra Amadeo Carrizo, gloria riverplatense al que el propio Rojitas hizo enfurecer robándole la gorra en la trágica jornada de la puerta 12, lo catapultaron a un selecto pedestal de ídolos. Todo era poesía para el joven y talentoso delantero hasta que una lesión lo frenó en seco: Juan Carlos Devoto, defensor de Huracán, le rompió los ligamentos cruzados.
En ese entonces una lesión de esa gravedad era un motivo más que suficiente para acelerar el retiro de cualquier futbolista, sin embargo el delantero de la cintura de oro y las gambetas envenenadas se recuperó y volvió en todo su esplendor para quedarse con el Campeonato de Primera División de 1965 en donde jugó todos los partidos y se sacó la espina de no haber podido dar la vuelta olímpica en el torneo obtenido por su equipo el año anterior.
En 1966 Perdernera seguía en el banco de Boca y ante las flojas actuaciones de Rojitas que no estaba teniendo un buen año, lo bajó nuevamente a reserva y su lugar fue ocupado por Cesar Luis Menotti. Siendo número puesto para el Mundial de Inglaterra se quedó afuera por falta de continuidad. A los veintiún años y con una carrera hecha se perdía una gran oportunidad en la selección.
Los años siguientes agarraron a Boca en una profunda etapa de recambio, muchas incorporaciones rutilantes y pocos resultados hicieron desfilar varios entrenadores y Rojitas no fue ajeno a la situación, el Tano Nicolás Novello ocupó su lugar y él debió conformarse con ver los partidos desde el banco.
La llegada de Alfredo Di Stéfano fue un renacer para quien seguía siendo el ídolo del club a pesar del mal momento personal. Gracias a esa confianza, Boca volvió a salir campeón después de cuatro años y Rojitas jugó nuevamente todos los partidos del Nacional 1969 siendo el goleador de su equipo junto a Norberto Madurga. Ese año también se quedarían con la Copa Argentina al derrotar en la final a Atlanta en el viejo Gasómetro.
Los albores de la década del setenta comenzaron a marcar su decadencia como futbolista, era mejor definidor y ya no hacía las gambetas de más que alguna vez le costaron el puesto. Se agrandaba ante las patadas e incluso las devolvía, pero físicamente ya no era el mismo. Así y todo logró su quinto y último campeonato en Boca, el Nacional 1970 bajo la dirección técnica de José María Silvero y contra Rosario Central en el Monumental en una final que les era esquiva y pudieron dar vuelta con un gol de nuestro homenajeado y otro de Jorge Coch.
Su última tarde de gloria con la camiseta del Xeneise fue el 10 de junio de 1971 frente a River en la cancha de Racing. Boca perdía tres a uno y faltando diez minutos para el final Rojitas se iluminó para marcar dos goles y dejar el partido en un empate que se festejó como una victoria. Tiempo después se despidió de la azul y oro en una dolorosa derrota frente a los juveniles de River.
En 1972 fue traspasado a Deportivo Municipal de Perú donde alternó buenas y malas hasta volver a Boca un año después. No jugó en Primera pero si un par de veces más en reserva a donde la gente iba a verlo como en sus mejores tiempos hasta que el club lo dejó libre. Pasó con más pena que gloria por Racing, Chicago, Lanús y Argentino de Quilmes hasta que en 1978 anunció su retiro definitivo. Fue uno de los más grandes delanteros argentinos que por falta de constancia renunció a ser gigante.

viernes, 18 de febrero de 2011

La vuelta de los torneos largos


Los torneos cortos nacieron en Argentina en 1990 como parte de un proyecto de la AFA que buscaba una salida al fracaso que fue el “todos contra todos” con forma de liguilla que consagró a Independiente en la temporada 1988/1989. No obstante detrás de esto los torneos cortos escondían la intención de Grondona y compañía de revalorizar el fútbol argentino dándole posibilidades a los grandes que venían de capa caída. Como Racing, San Lorenzo y Boca no se consagraban desde 1966, 1974 y 1981 respectivamente, esta nueva medida les daría posibilidades a los clubes grandes de volver a las primeras planas.
Sin embargo el último tiempo la tendencia fue cambiando, los clubes grandes comenzaron a perder poderío y sus grandes inversiones no se vieron reflejadas en los resultados. River no levanta y Boca comenzó una decadencia que desde la AFA temen que continúe el camino del Millonario. Ya ni siquiera clasifican a la Copa Libertadores, las invitaciones a la Sudamericana se acabaron y Racing e Independiente apenas han salido del país en la última década. San Lorenzo fue más regular pero con muy poca suerte. Quitando a Boca, en los últimos años ningún equipo argentino, excepto Estudiantes, dio pelea en un certamen internacional.
Los últimos torneos cortos consagraron a los equipos más humildes que con planteles reducidos y proyectos conservadores superaron ampliamente las urgencias de los grandes y sus inversiones millonarias. La AFA eso lo sabe y conciente de que no es un buen negocio, trabaja ensayando cambios con tal de que los grandes no se queden afuera de la pelea.
Ven en la implementación de los torneos largos el resurgir de los poderosos para que le puedan hacer frente a Estudiantes, Vélez y compañía. La ecuación es clara, con un torneo largo los presupuestos requeridos son mayores, los planteles deben ser más largos y nos guste o no, los únicos que están para enfrentar una situación así son los grandes. No tanto por actualidad futbolística y financiera, sino por la inyección económica que pueden generar con otro tema que también preocupa demasiado a la AFA: el marketing.
Además si se llegaran a implementar los torneos largos los promedios no desaparecerían, por lo que para los clubes más chicos no solo se complicaría la lucha por los principales puestos, sino también la permanencia. Lo positivo que se podría rescatar de todo esto, al margen de los que conciben un fútbol de dos o tres clubes grandes nomás, es que los técnicos trabajarían con menos presión y más libertad y confianza.
Al menos la paridad que hoy en día reina en el fútbol argentino nos aseguraría un torneo más disputado que el español o el italiano donde la lucha no sale de tres o cuatro equipos. El recién iniciado Clausura 2011 puede marcar el fin de una era ya que si bien apenas es un proyecto que quiere ser confirmado, los fuertes dirigentes e incluso los grandes medios están presionando cada vez más a Julio Humberto Grondona para que incline la balanza hacia el regreso de los torneos largos.

jueves, 17 de febrero de 2011

Esos pequeños momentos


La constancia de la Liga española y el resurgimiento del Calcio dejaron atrás a la Premier League en la consideración continental. Hoy en día la Liga inglesa corre en desventaja intentado alcanzar a hispanos e italianos en la lucha por el reinado europeo. El prescindir de la materia prima nacional en favor de foráneas estrellas en formación hizo que Inglaterra no sólo resigne terreno en cuanto al miramiento del torneo doméstico sino que también pierda respeto a nivel internacional, tanto como selección o en las participaciones de sus clubes fuera de las islas.
Ya sin el aporte de los Gascoigne, Le Tissier o Merson que con el dilatar de sus trayectorias no encontraron eco en generaciones futuras, el verdadero football se volvió más tosco que nunca. Por consiguiente ese estilo de juego tan característico de traslado de pelota eléctrico e ida y vuelta constante se volvió mundial. Los principales clubes ingleses se encontraron en la obligación de buscar figuras fuera de sus canteras, el jugador británico perdió vigencia y oportunidades, y el surgimiento de juveniles talentosos se aburguesó significativamente.
Para buscar la última gran referencia angla hay que remitirse a un no tan lejano Manchester United campeón de Champions. Siempre respetando el juego tradicional de la reina aunque cediendo el trono un año después ante los catalanes. El insurrecto que siempre intentó revelarse a los principios aunque sin éxito fue el Arsenal, de sensacional despliegue colectivo pero nulos galardones de renombre. Incluso los Gunners, que alguna vez fueron la gran escuela de la cuna del fútbol, hoy también pugnan por la contratación de valores extranjeros. Apenas un joven Wilshere se destaca exhibiendo cualidades nativas entre tantos pasaportes de distintas nacionalidades.
En medio de ésta minicrisis alimentada por los intereses de capitales extranjeros a los que poco les importa la formación de futuras valías, la Premier League fue quedando de lado y perdió por goleada con la Liga española del magnifico Barcelona o el millonario Real Madrid o incluso con el Calcio del multicampeón Inter y el renacido Milan. Así en este último tiempo el fútbol británico debió acostumbrarse a sobrevivir a base de golpes de efecto, de esos momentos únicos que colocan por un segundo a una Liga, a un equipo o a un jugador por encima de cualquiera cosa.
Para suerte de los inventores, los goles se cuentan por docena en cada fecha de la Premier. Es una de las Ligas más goleadoras de Europa que adorna partidos con resultados impensados. Se puede pasar de un cuatro a cero a un empate en cuatro sin problemas. Un cinco a tres es cosa de todas las fechas y un cero a cero es casi el resultado de un partido atípico.
Los goles de media distancia ocupan los top ten de cada fin de semana. Los errores de sus arqueros, también. Ni siquiera los traspasos polémicos se toman respiro en el intento de remontar el bajo perfil que acosa a la Liga de elite por excelencia. El de Fernando Torres del Liverpool al Chelsea fue el encargado de dar la campanada, pero al fin y al cabo son momentos y sólo momentos. Inglaterra necesita de proyectos constantes, estar en boca de todos. No se conforma con ser fugaz noticia.
La última joyita que puso a la Premier en todas las tapas fue la espectacular chilena de Rooney para definir el clásico de Manchester, aunque el titular de esa misma tapa seguramente se lo llevó el Barcelona o el Milan. El Real Madrid o el Inter. Incluso pudo haber sido el sorprendente Napoli. Y eso es lo que duele en las islas. La carencia de protagonismo. La pérdida de respeto e identidad que cada vez es más pronunciada. Será cuestión de resurgir y demostrarle a todos porque en algún momento, no tan efímero, fueron los mejores.

miércoles, 16 de febrero de 2011

La triste historia de un hombre feliz


Con sólo decir que, futbolísticamente hablando, alguien en la consideración de los brasileños está por encima de Pelé, alcanza para demostrar lo grande que fue ese alguien, y si ese alguien es nada más ni nada menos que Garrincha, definitivamente la historia adquiere ribetes más populares.
La alegría del pueblo, tal cual fue apodado por su forma de jugar, hoy descansa en un desolado cementerio de Raíz Da Serra. Atrás quedaron los buenos tiempos y los recuerdos de gloria, Mané murió en la misma pobreza, soledad y enfermedad en la que nació y se crió en Pau Grande. Y eso es algo que Brasil no se perdonará de por vida.
Garrincha fue sin dudas uno de los mejores extremos derechos del mundo y eso queda demostrado en los dos mundiales que le regaló a Brasil a pesar de sus imposibilidades físicas. El primero fue el de Suecia 1958 a donde casi no viaja desestimado por el entrenador Vicente Feola, quien se amparaba en los estudios médicos previos a la Copa del Mundo, los mismos que lo catalogaron de “débil mental” además de diagnosticarle una distrofia en la columna vertebral y poliomielitis.
Fue su compañero Nilton Santos, quien ya había recomendado al Botafogo que lo fiche cuando fue a probarse, el que intervino para que el ángel de las piernas torcidas tenga su lugar en el avión. Sin embargo Feola no confiaba en sus condiciones, como tampoco en las de Pelé y Zito, por lo que el propio Santos junto a otra gloria de la época como Didí, convenció al técnico para que los incluya en el equipo como titulares. Allí fue que Brasil se encaminó a su primer título mundial de la mano de Zagallo, Vavá, O Rey y Garrincha, quien al ver tanta gente agolpada en el Rasundastadion de Solna comprendió, por boca de sus compañeros, que era la final ante los locales.
En Chile 1962 su protagonismo fue excluyente, la temprana lesión de Pelé hizo que las esperanzas de Brasil se redujeran a una sola fórmula: dársela a Garrincha. Y Garrincha hizo lo que mejor sabía hacer, jugar a la pelota con un proceder implacable. La jugada era siempre la misma favorecida por sus pies torcidos que impedían a los rivales saber hacia donde podría salir, situado en el extremo derecho del terreno amagaba para un lado y para el otro, aceleraba y se frenaba bruscamente para luego acelerar nuevamente y hamacarse sobre sí mismo. Así Brasil amparado en una generación dorada consiguió el bicampeonato.
Ya en 1966 y otra vez con Feola como entrenador, Garrincha fue al Mundial de Inglaterra en donde perdería su único partido de un total de sesenta con la Canarinha. Fue derrota ante Hungría y eliminación. Mané no volvería a jugar para su selección dejando un record que pinta de cuerpo entero a una de las mejores duplas atacantes en la historia del fútbol mundial: con Pelé y Garrincha en la cancha Brasil nunca perdió.
A partir de allí inició la parábola descendente de su carrera, abandonó el Botafogo siendo una leyenda de los cariocas para jugar sin suerte en Corinthians, Portuguesa, Junior de Barranquilla, Flamengo y Olaria. El alcohol, las mujeres y el carnaval que habían sido una constante en sus mejores años, comenzaron a hacer mella en su ocaso.
El amante de la cerveza y de las aguas ardientes jamás pudo esquivar los problemas de la vida como lo hacía en la cancha y seguramente ese haya sido el secreto de su juego, la cancha era el único lugar donde se sentía libre. Sus preocupaciones desaparecían y empezaba a volar el verdadero Garrincha, ese veloz pájaro característico de la selva de Mato Grosso al que le debía el apodo impuesto por su hermana.
No es casualidad que sea tan querido en Brasil ya que muchos coinciden en que su ser reflejó el verdadero espíritu brasileño, el del fútbol por el fútbol mismo teniendo como único fin la obtención de la felicidad. Poco le importaba el resultado, por eso se entiende que el día del doloroso Maracanazo y mientras un país entero sufría, él estaba pescando sin siquiera seguir el partido por radio. Absorbió en sí mismo el concepto de brasileño, lo convirtió en paradigma y ese mismo paradigma acabó por convertirlo en leyenda.
Desde aquel 20 de enero de 1983 en que su corazón borracho, solitario y triste se detuvo, a Brasil le duele su ausencia. Se fue a punto de cumplir cincuenta años y dejando tres esposas, catorce hijos y mil aventuras. Donde descansa en paz quien fuese la alegría del pueblo apenas hay una tumba que acumula polvo y olvido.

domingo, 13 de febrero de 2011

Cae el norte de la Italia rica


Para encontrar el último de los tres Scudettos que adornan el palmarés del Napoli es preciso apelar al recuerdo, a esa memoria frágil que tantas veces nos traiciona pero que jamás olvidaría un nombre: Diego Armando Maradona. Pasaron veinte años ya desde esa temporada 89/90 que consagró a los sureños por encima del Milan e Inter y el transcurso hasta la presente campaña no fue precisamente un sendero de rosas para los napolitanos. Entre medio de los descensos, los problemas económicos hicieron que el club retroceda por decreto hasta la tercera división del Calcio para sentar un record de dudosa reputación. Se convirtió en el primer y único equipo en campeonar en la Series A, B y C.
Luego de su regreso a la elite italiana en 2007, el Napoli comenzó a forjar una máquina de fútbol que al día de hoy genera su mejor producción y le permite al club pelear cabeza a cabeza con los gigantes de siempre. Es cierto que ya no está Maradona, pero después de mucho tiempo los napolitanos sueñan con volver a mirar a todos desde lo más alto y razones para hacerlo tienen de sobra ya que superado el ecuador de la temporada marchan en la segunda colocación sin perderle pisada al renovado Milan de Allegri.
La clave del equipo es mucho más compleja que un tridente ofensivo demoledor. La seguridad de un gran arquero como lo es De Sanctis sienta las bases de una defensa experimentada y eficaz comandada por Paolo, el menor de los Cannavaro, y el argentino Hugo Campagnaro, de vasto peregrinaje en la Serie A. El dueño del mediocampo es el uruguayo Gargano, un aguerrido volante central que en el último Mundial supo jugar para su selección al lado del combativo Diego Pérez. Los perfiles del San Paolo están bajo la batuta de Maggio y Dossena, el ex futbolista del Liverpool. Todo eso sin contar que el recambio es de lujo: Iezzo, Mascara, Lucarelli y José Sosa serían titulares en casi cualquier equipo de Italia.
La creación y ejecución del juego es obra y arte de esos muchachos de los que habla todo un país, de un eslovaco, un argentino y un uruguayo que unen sus fuerzas fecha tras fechas para mantener viva una ilusión que crece. Lavezzi es seguramente uno de los grandes gestores de este equipo aunque sin embargo el menos reconocido del selecto trío. Hace rato ya que resigno su cuota goleadora a favor del equipo, creció en su juego pero mermaron sus citas con el gol, de todas maneras es el estandarte perfecto para que Hamsik pueda ocuparse plenamente de dar el último pase.
Marekiaro es la esperanza de su pueblo y uno de los futbolistas más influyentes del momento. Hace tiempo que se veía en él un gran caudal de fútbol y decidió desplegarlo ésta temporada en favor del Napoli y de Cavani ya que sus habilitaciones son tan vitales como sus goles: ocho en lo que va de la presente campaña.
Lo de Cavani, el nuevo ídolo del Sur, merece un artículo aparte aunque de ninguna manera quedar fuera de éste. Es el principal generador de esperanza y sobre quien reposan la mayoría de las chances del club en su ambición de campeón. Llegó luego de un Mundial fantástico proveniente de un Palermo en el que no tenía lugar, aunque a préstamo y con una opción de compra de dieciséis millones de euros que difícilmente pueda ser abonada por el Azzurri. Sus veinte goles no catapultan sólo a la Società Sportiva, sino también a él a lo más alto de la tabla de máximos artilleros del Calcio.
A modo de conclusión, por ésta temporada inigualable y otros tantos factores irrepetibles, los napolitanos son concientes de que ésta es una posibilidad que no pueden dejar escapar. Es la oportunidad para resurgir después de mucho tiempo de ocaso y sufrimiento. Es la mejor excusa que encuentra nuevamente el sur para ponerse a la altura del glamour de la Italia rica, esa misma que humilló Diego con fútbol y mucho amor propio.

jueves, 10 de febrero de 2011

La sensación del verano


Boca hace cuatro torneos consecutivos que viene terminando debajo del décimo puesto. Intentos fallidos, cambios de técnicos y con las elecciones directivas a la vuelta de la esquina mediante, la cúpula dirigencial sabe que se le terminó el margen. Así las cosas, en esta oportunidad fueron a buscar un entrenador con un perfil muy diferente al de los anteriores (Basile y Borghi), Falcioni es uno de esos directores técnicos temperamentales y de ideas claras que hablan en la cancha y en el vestuario, repudiando bastante el afuera.
Ameal conocedor de ello y del pesado grupo que tiene el Xeneise que ya se cargó a varios, encontró en el ex técnico de Banfield a la persona indicada para intentar unir palermistas y riquelmistas sin dejar de lado, claro, la parte futbolística que es otro de los aspectos flacos de un Boca que hace tiempo perdió la identidad.
Con el conflicto grupal amañado seguramente en gran parte por la euforia de su llegada, Falcioni pudo trabajar en un verano tranquilo para el mundo Boca que, una vez más, se convirtió en el protagonista del mercado de pases. Rivero, en conflicto con San Lorenzo, Somoza, proveniente de Vélez y Ervitti, principal hacedor de la novela veraniega y debilidad del ex arquero, son las caras nuevas del club.
Boca encontró en sus dos nuevos mediocampistas estabilidad para una zona de la cancha que venía maltrecha ya que, entre lesiones de Battaglia y falta de claridad en reemplazantes directos como Rosada y Méndez, el medio Xeneise se había convertido hace rato en una ruta de paso para los rivales y el cambio positivo se notó en la cancha dejando a los números como testigos: el torneo de verano y la Copa Revancha frente a River arrojaron un saldo positivo de tres victorias, un empate y tan sólo un gol en contra, además de ninguna derrota.
De todas maneras y sin augurar ningún pronostico, el andar del equipo durante el Clausura seguramente dependerá de la aptitud para adaptarse que tengan los refuerzos, del presente de Riquelme y que las figuritas de los anteriores amistosos (Colazzo, Mouche, Viatri) mantengan su nivel. A su vez, el desempeño de Vélez y Estudiantes en la Copa Libertadores se convertirá en un factor clave que podrá determinar dos competidores directos en la lucha por el título o no. En términos de cansancio y recambio, Boca al no ser de la partida en torneos internacionales se aventaja por sobre los otros equipos apuntados a ser protagonistas.
La era Falcioni comenzó con todo y obviamente, sin decir que Boca es candidato para no entrar en disputas y habladurías, el objetivo principal es el campeonato, el mismo que puede significar el último de Palermo como profesional que ya anunció su retiro para junio.

miércoles, 9 de febrero de 2011

Las penurias de un crack inventado


La historia de Leandro Depetris es, como mínimo, llamativa. Nacido en San Vicente se inició en Brown de su pueblo natal y a los once años tuvo el primer contacto con el fútbol grande: una tapa de Olé que anunciaba que el pibe se iba a jugar a Italia contratado por el Milan le dio popularidad de la noche a la mañana. En los finales de los noventa y cuando el scounting de juveniles no estaba tan asentado como ahora, la decisión de la familia de aceptar el llamado del Rossonero fue muy criticada.
Finalmente Depetris viajó a Italia en abril del 2000 y se incorporó durante un mes a las filas del Milan en condición de evaluado. Vaya uno a saber que salió mal en ese momento para que luego de superada la prueba, el santafesino sea enviado nuevamente a su país sin fecha de regreso.
Volvió a la Argentina para jugar en River y en las inferiores la rompió al lado de Gonzalo Higuaín y de Diego Buonanotte. Con la esperanza renovada y un supuesto futuro por delante, el Calcio volvió a llamar a su puerta y en esta oportunidad fue el Brescia quien confió en él a los dieciséis años.
Tras pasar dos años en la reserva del Biancoazzurri hizo su debut con gol incluido en el primer equipo cuando este aun militaba en la Serie B. Tras veinticuatro partidos disputados en la temporada 2006/2007 donde según él llegó a jugar en el Stadio Mario Rigamonti “contra la Juventus, Parma y Torino con veinte o treinta mil personas en las tribunas”, inexplicablemente dejó de contar para el técnico de turno.
Regresó al país en busca de oportunidades con un prontuario al menos dudoso y el que se fijó en él fue Comparada, presidente de Independiente de Avellaneda. Lo citó en Villa Dominico para firmar el contrato y hacer la presentación y a los veinte años el pibe que se había ido a hacer la América a la inversa volvía con la cola entre las piernas y con el tibio objetivo de reinventarse.
Aquellos que siguen la actualidad del Rojo dicen que Depetris llegaba siempre tarde a los entrenamientos, fuera de estado y que incluso tenía problemas dentro del grupo, donde nunca logró insertarse. Así no sorprenden los números: en un año en Independiente apenas acumuló diez minutos oficiales, frente a Estudiantes, y un tiempo en el torneo de verano contra San Lorenzo.
En el mismo silencio en el que llegó se fue sin mayores impedimentos. Una vez más en Italia, superó una prueba en el modesto Gallipoli de la Serie B que en noviembre pasado se declaró en quiebra y dejó a todos sus jugadores en la calle con una deuda monstruosa. El entrenador era Giannini, el ex jugador de Roma y Napoli quien aseguró que en más de una oportunidad fue el cuerpo técnico quien tuvo que pagarle el almuerzo a los jugadores que no tenían ni para comer. Depetris no escapaba a esa suerte.
Para seguir con la escalera intentó regresar a la Argentina. Una vez más se calzó el buzo de prueba y trotó a las órdenes de Carlos Trullet, el entrenador de Atlético de Rafaela quien le bajó el pulgar automáticamente y lo dejó a los veintitrés años sin club y ya, seguramente, sin la posibilidad de volver a Italia para intentar explotar definitivamente en los duros terrenos del Calcio.

viernes, 4 de febrero de 2011

De petrodólares y bipartidismo


Ante la mirada del mundo seguramente la Liga española sea una de las más reconocidas y respetadas, ya sea por jerarquía, constancia y obviamente por contar con el Real Madrid y el Barcelona. Puertas para adentro parece que los hispanos no piensan lo mismo, entienden que el poderío de los dos clubes más grandes del país le quitó competividad e igualdad a la Liga doméstica y la clasificación de ambos a la final de la Copa del Rey fue la confirmación de un fenómeno que se hace imparable. Los demás equipos apenas deben conformarse con las migajas que dejan merengues y blaugranas.
A tener en cuenta, hace seis temporadas que la Liga no sale de las vitrinas del Camp Nou y del Bernabeu. El último en romper con la hegemonía fue el Valencia en la temporada 03/04, a partir de allí el Barcelona obtuvo cuatro Ligas y el Real Madrid dos. Ante esta tendencia, los clubes chicos que años atrás sorprendían con campañas milagrosas ahora deben conformarse con pelear en la parte ancha de la tabla como máximo logro ya que los puestos de Champions son ampliamente dominados por Villareal, Valencia y Sevilla.
Con el dominio ya instaurado, en los últimos meses se puso de moda una costumbre que en España es nueva pero que hace años milita en el fútbol: la inversión y compra de clubes por parte de jeques árabes. Lo que en Inglaterra y en otros países europeos es una cotidianeidad para los españoles es una novedad que, de momento, parece guardar la última carta viable para muchos clubes con graves problemas económicos que intentan escaparle a la quiebra y al descenso por decreto.
El pionero en este otro fenómeno que, inconcientemente o no, lucha contra los intereses de los dos monstruos fue el Málaga. Abdullah ben Nasser Al Thani es un jeque qatarí miembro de la familia real y uno de los máximos accionistas del Banco de Doha, uno de los más grandes del mundo. En junio del año pasado por una suma no especificada se convirtió en el nuevo dueño de los boquerones y lo primero que hizo fue desembolsar una cifra millonaria para pagar las deudas del club y traer futbolistas con el objetivo de escaparle a la parte baja de la tabla. Asenjo, Demichelis, Buonanotte, Baptista y Maresca son algunas de las conquistas fruto de sus petrodólares, sin embargo transcurrida la primera rueda el Málaga continua siendo colista con el chileno Pellegrini en el banco.
El Racing de Santander es otro de los tantos equipos de la Liga que sufre los aprietos económicos y no perdió el tiempo ante el ofrecimiento del multimillonario indio Ali Said Syed que con una inversión de cincuenta millones de euros se hizo con el club cantábrico. Parece ser que Ali tuvo menos suerte que su par malagueño porque no pudo concretar la llegada de los refuerzos que había prometido en su arribo, ni Renato, ni Diarra y muchísimo menos Bojan acabaron fichando por el Racing que en contrapartida debió conformarse con la llegada del mexicano Giovani Dos Santos. Aun así y para no perderle pisada al Málaga, lo sigue bien de cerca en los últimos lugares.
Lo que en principio surgió como una posibilidad de sanear los clubes institucionalmente y de paso darle pelea al Real Madrid y al Barcelona a base de refuerzos de lujo atraídos por los millones del petróleo, puede convertirse en un remedio peor que la enfermedad. Es pan para hoy y hambre para mañana. El día que estos multimillonarios decidan irse con su dinero a otra parte, los clubes quedarán acéfalos y con contratos altísimos que, conforme a sus ingresos, no podrán afrontar bajo ningún concepto.

miércoles, 2 de febrero de 2011

La derrota del pueblo


Corría mayo de 1958 cuando Inglaterra aun estaba devastada por el desastre aéreo de Munich y los herederos de un equipo que ya no existía debían hacerse cargo de la final de la FA Cup. Las ruinas del Manchester United, tumbado por la tragedia, se medían ante el Bolton Wanderers en el estadio de Wembley.
Todos los ojos del país estaban puestos en esa final ya que la triste primavera había logrado lo imposible, unir en el mismo deseo a todos los hinchas ingleses, todos querían ver al Manchester campeón en lo que sería, aunque más no sea, una melancólico premio consuelo para alentar la reconstrucción. Pero eran todos menos unos pocos, claro, porque la final era contra el Bolton y a sus seguidores no les hacía mucha gracia ver derrotado a su equipo en el partido decisivo.
Los Whites aun tenían la sangre en el ojo por la final perdida en 1953 frente al Blackpool de Stanley Matthews, el primer balón de oro de la historia. La revancha les caía tal vez en el momento menos indicado pero no podían dejar pasar la oportunidad, un país entero conmovido por el desastre les deseaba la derrota y ellos debían sobreponerse.
Por esas cosas que tiene el fútbol, el Bolton contaba en sus filas con Nat Lofthouse, un eficiente pero desventurado delantero que al igual que toda su generación sufrió las consecuencias de la Segunda Guerra Mundial, que atrasó significativamente su debut. Finalmente pudo hacer su presentación en el primer equipo y esos colores no los largaría nunca más, incluso llegó a ser internacional en más de treinta oportunidades con éxito relativo y la participación en un Mundial, el de Suiza 1954, como logro representativo.
Lofthouse era más un púgil que un futbolista, eterno buscador de revancha desde la final perdida en 1953 donde había abierto el marcador, forjó su carácter a fuerza de lucha y enfrentamientos en los que no siempre salía vencedor. La FA Cup de 1958 era un desquite para el Bolton pero principalmente para él, cuestionado y agraviado por su edad (nacido en 1925 contaba ya con treinta y tres años), muchos pensaban que había llegado su hora.
Sin embargo y a pesar de las críticas, ahí estaba Lofthouse y su Bolton en el ya mítico Wembley con el Manchester enfrente e Inglaterra detrás, estaba todo dado para que los Red Devils dieran la vuelta pero de haber sido así no existiría esta historia. Apenas tres minutos debieron pasar para que el malo de Nat marque el primero de sus dos goles esa tarde, el segundo fue en el arrollador comienzo del segundo tiempo con un soberbio disparo que Gregg, el arquero del United, se esforzó en dominar sin éxito. El partido estaba sentenciado y el Bolton volvía a sonreír desde 1929.
Así lloró incrédula Inglaterra la caída de su emblemático Manchester mientras un puñado de antihéroes, con Lofthouse a la cabeza, levantaban la FA Cup, la última de las cuatro del club hasta el momento. La historia es conocida cuando más adelante el gigante se levantó para dominar Europa y el mundo, sin embargo la espina de esa final aun permanece clavada en el imaginario inglés.

martes, 1 de febrero de 2011

La fábrica de fútbol


Nombrar al Barcelona y al Villarreal es sinónimo de hablar de los dos equipos más regulares de los últimos cinco años en la Liga española. Uno es un gigante que durante mucho tiempo atravesó una etapa de transición para llegar al éxito de nuestro días y el otro es un club chico que desde su arribó a la elite allá por comienzos de siglo no paró de crecer a pasos agigantados. Una especie de Arsenal en Argentina pero un poco más simpático por dar asilo permanente a muchos argentinos sin contar con el incondicional apoyo del vicepresidente de la FIFA.
No es casualidad que uno de los mayores valores de estas dos instituciones sea la promoción de juveniles que en el corto plazo explotan en Primera. La explicación de este fenómeno es tan sencilla como trabajada, hoy en día tanto catalanes como valencianos pueden jactarse de ser los únicos clubes de la Liga BBVA que cuentan con sus filiales en el escalafón máximo al que pueden aspirar por decreto, la Liga Adelante.
De esta manera, las inferiores de ambos clubes tienen la posibilidad de darles a sus futbolistas una última preparación antes de saltar al primer equipo que está a la altura de la más exigente competencia. Por ejemplo el Barcelona B y el Villarreal B se enfrentan fecha tras fecha con grandes del fútbol español como lo son Betis, Recreativo, Valladolid, Las Palmas y Salamanca, entre otros. Este roce con futbolistas en su mayoría con pasado en Primera División y con rivales de serias aspiraciones al ascenso le da a los canteranos una experiencia superior a la de los demás clubes, por lo que al momento de pasar a formar parte del primer equipo el cambio no es tan brusco.
Así se explica como los Bojan, Messi, Busquets, Oriol, Musacchio y un amplio etcétera tienen la posibilidad de triunfar en España sin la necesidad de atravesar un periodo de adaptación lógico que sí sufren otras instituciones. Además de esto y como si fuese poco, se suman las óptimas condiciones en la que se llevan a cabo los entrenamientos y los partidos de las estrellas del futuro. Sin ir más lejos, el Barcelona cuenta para su filial con un segundo campo llamado Mini Estadi con capacidad para quince mil personas. Todo un lujo para los canteranos de La Masía.
Otros clubes que siguieron la tradición de hacer lo posible para mantener a sus filiales en la Segunda División son el Real Madrid con el Castilla que la temporada pasada perdió su lugar en la categoría de plata y el Sevilla, cuyo equipo menor también descendió al tercer escalón del fútbol español. No obstante a ello, el Sevilla Atlético brindó y sigue brindando grandes valores al primer equipo andaluz. Perotti, Fazio, Navas y Capel son los ejemplos más representativos.
En Segunda División B además del Sevilla y el Merengue, tienen sus filiales Celta, Getafe, Atlético de Madrid, Deportivo La Coruña, Osasuna, Real Sociedad, Sporting de Gijón, Mallorca, Almería y Athletic Bilbao que con su buena labor en Lezama sigue siendo la cantera de la Liga por tradición y cultura, ya que los bilbaínos no contratan para sus filas futbolistas ajenos a Euskadi. Amorebieta, Llorente, Susaseta, Martínez y Muniain son las últimas joyitas de una cantera inagotable que lejos está de sentir la categoría que disputa.
En una competición semiprofesional como lo es la Tercera División cuentan con sus filiales Racing de Santander, Espanyol, Valencia, Levante, Málaga y Zaragoza y ya en la Liga Regional Preferente es el Hércules quien compite con su equipo menor.