jueves 31 de marzo de 2011

Éxito y fracaso de un mismo modelo


El Rayo Vallecano, uno de los clubes más representativos de España por tradición, vive una situación inusual en su periplo por la Liga Adelante en la actual temporada. Si bien futbolísticamente la actualidad del equipo que marcha en la primera colocación es inmejorable, institucionalmente atraviesa uno de los peores momentos de su historia con un pasivo que supera los veinte millones de euros y le impide afrontar el pago de los sueldos de un plantel que hace más de un año que no cobra.
Es difícil encontrar una relación entre la mala situación económica y la excelente producción del equipo de José Sandoval que además de contar con los argentinos Armenteros y Trejo tienen en Míchel, Coke y Aganzo a sus principales figuras. Sin embargo fuera de la cancha todo es adversidad, los juveniles del primer equipo viven del dinero de sus padres mientras que otros con más responsabilidades no pueden pagar las hipotecas o el colegio de sus hijos. Ni siquiera el técnico, que va al entrenamiento en bicicleta, se salva del ostracismo.
La realidad es caótica en Vallecas, el suburbio a las afueras de Madrid que alberga al Rayo y sus seguidores incansables, en su mayoría trabajadores y empleados fabriles que sufren al son de su equipo. Los Ruiz Mateos son los históricos propietarios del club desde comienzos de los noventa y los principales apuntados a la fecha por la crisis financiera, están siendo procesados por evasión fiscal y enriquecimiento ilícito en el contrato con Clesa, la marca láctea perteneciente al holding Nueva Rumana, patrimonio de la familia, que se luce en la camiseta de los rayistas.
Para el plantel hace rato se acabaron los viajes en trenes de alta velocidad y las concentraciones, a los encuentros de visitante llegan tras diez horas en ómnibus. Hartos de la situación evaluaron encerrarse en la ciudad deportiva para reclamar el pago de los salarios o incluso no presentarse a jugar, aunque desestimaron la última opción por respeto a la afición que los sigue partido tras partido y que también puja contra lo que consideran una dictadura de los Ruiz Mateos.
Sin ir más lejos la semana pasada los hinchas radicales del Rayo, conocidos como Bukaneros y de principios comunistas, anarquistas y revolucionarios, marcharon en caravana a la casa de Teresa Rivero, presidenta del club desde 1994 y esposa del patriarca José María Ruiz Mateos, para exigir la venta inmediata del club. Los seguidores rayistas son un ejemplo de militancia de izquierda y encuentran en la sublevación el único medio para revelarse al sistema que azota a los vallecanos.
Así de bipolar es la atípica circunstancia que vive el Rayo Vallecano, a punto de ascender a la elite del fútbol español pero a su vez en un concurso preventivo que podría decretarle el remate de su estadio, que curiosamente lleva el nombre de su presidenta. Lejos está la tranquilidad que debería aportarle un 4-3-3 ultraofensivo que liquida defensas contrarias en la cancha pero que en los escritorios nada puede hacer entre numerosos pedidos de quiebra y termina perdiendo por goleada.

lunes 28 de marzo de 2011

El regreso del imperio


Nunca fue fácil para las selecciones de segundo nivel europeo disputarle el protagonismo a los poderosos del viejo continente. Existieron muy buenos equipos amparados en generaciones brillantes que se diluyeron con el paso de los años y la caducidad de proyectos ambiciosos que se vieron arrastrados por falta de constancia o conflictos políticos.
La maravillosa Hungría de los cincuenta fue la primera gran selección que se vino abajo con Puskas, Sebes y el estallido de la revolución de Budapest. El fin del comunismo acabó también con las esperanzas de la URSS y apenas dejó destellos de un fútbol representativo en Ucrania y Rusia. Yugoslavia vivió algo parecido, la Guerra de los Balcanes se llevó por delante una generación mágica que se distribuyó en gran parte en Serbia y sirvió a la Croacia de Suker para lograr un emblemático tercer puesto en el Mundial de Francia 1998.
Checoslovaquia al dividirse hizo potencia a la República Checa donde los Berger, Poborsky, Nedved y Koller prescribieron en favor de la madurez de Necid, Kadlec y Morávek que auguran buen futuro pero a la fecha dejaron el protagonismo en manos de Eslovaquia, los vecinos del este cuya armada comanda Hamsik. El reconocimiento de Bulgaria duró lo que Stoichkov mantuvo su nivel. Caso similar el de Rumania y Hagi.
En este presente acéfalo de sorpresas y revelaciones Bélgica quiere hacerse un lugar, invirtió mucho tiempo en fomentar el crecimiento y la reconstrucción de su liga para crecer como selección. Los noroccidentales siempre fueron un híbrido entre el buen trato de pelota holandés, la elegancia francesa y la rudeza alemana que terminó dando como resultado un raro experimento sin identidad que desperdició la camada de Ceulemans, Scifo, Van der Elst, Wilmots y Staelens.
Hoy la realidad es diferente para Bélgica que aspira a sentar las bases de una marca registrada que conjuga las perlas de su cantera y las figuras que ya se hicieron un nombre en los clubes importantes de Europa. Además el recambio es otro de los valores fundamentales para el experimentado entrenador Leekens que busca en sus dirigidos una disciplina táctica que obedezca al orden, la presión, la verticalidad y la eficiencia frente al arco rival.
Entre los arqueros tiene el presente y el futuro de la selección Belga con Gillet y Courtois respectivamente mientras que la defensa forma el tándem ideal entre la vigencia de Simons y Van Buyten y la frescura de Kompany y Vermaelen. La mitad de la cancha es la zona de gestación del engranaje ofensivo, Fellaini y Witsel son los virtuosos del estandarte que sostiene con holgura Vertonghen. Acompañan con sus opciones Defour, Van Damme y Vanden Borre. De Bruyne es, con un estilo similar al del inglés Wilshere, un centrocampista polifuncional que se destaca en su equipo, Racing Genk, y que si bien aun no debutó en la absoluta ya mostró sus cualidades en las juveniles.
La delantera será seguramente una de las más explosivas de Europa si Hazard, Vossen, Lukaku y Ogunjimi logran en un futuro cercano convertir en certezas todas las esperanzas que un país tiene sobre ellos. Sumados a las realidades que ya son Dembélé y Mirallas, Bélgica podría obtener la clasificación a la Eurocopa, donde en su grupo a pesar de estar lejos del puntero Alemania, aun puede aspirar a ser uno de los ocho mejores segundos. Recién después intentarán regresar a un Mundial en Brasil, luego de doce años de ausencia.

sábado 26 de marzo de 2011

El bombardero de Dortmund


Ya no es ni tan bajo ni tan flaco como lo conoció el cazatalentos que lo rechazó en Huracán cuando Lucas Barrios apenas soñaba con ser un futbolista profesional. Tampoco carga con esa típica ansiedad en la definición de todo delantero que añora su primer gol. El éxito le llegó lejos de las canchas del ascenso que lo vieron convertirse en el jugador número mil en vestir la camiseta de Argentinos Juniors el día de su debut o rasparse las rodillas por los intereses de Tigre cuando el Matador pugnaba por no desaparecer en alguna división del fútbol de los sábados.
Su fructífero paso por el humilde Temuco en 2005 fue apenas un preludio de lo que seguiría tras su fugaz y desventurada experiencia con Tiro Federal en el regreso a su país. Chile le volvió a abrir las puertas y el duro desierto de Calama esperaba verlo triunfar en el Cobreloa. Así fue y tras una temporada fantástica y convencido de que podía ser un goleador temible en cualquier liga del mundo, Barrios mudó sus ilusiones a México, la metrópolis latinoamericana del fútbol que lo vio alternar más malas que buenas entre lesiones y pocas participaciones en el cíclico Atlas de Guadalajara.
Conciente de que sus condiciones aun valían del otro lado de la cordillera, aceptó una oferta del Colo Colo multicampeón de Claudio Borghi para demostrar que sus goles no habían prescripto. Con el Cacique vivió la mejor temporada de su carrera, fue el primero desde Patricio Galaz en 2004 en consagrarse goleador de los torneos Apertura y Clausura del fútbol chileno e incluso fue el máximo anotador del mundo en 2008 con medio centenar de conquistas.
Europa posó sus ojos en él y entre las ofertas del Nancy francés, el Espanyol de Barcelona y el Panathinaikos griego se filtró el interés del mítico pero alicaído Borussia Dortmund que supo negociar con el duro Gabriel Ruiz-Tagle, mandamás de la gerenciadora Blanco y Negro S.A. que maneja al Colo Colo, la forma de pago del traspaso y finalmente por poco más de cuatro millones de euros el argentino se convirtió en la nueva referencia de gol de la Bundesliga.
En la Liga alemana inició su derrotero siguiendo el mismo camino del Dortmund que buscaba volver a disputarle el protagonismo al todopoderoso Bayern Munich. La temporada fue buena para ambos y los diecinueve goles de Barrios no sólo lo colocaron tercero en la tabla de artilleros sino que también ayudaron a su equipo a clasificarse a la Europa League. Su buen presente le permitía soñar y a él lo desvelaba la posibilidad de jugar el Mundial de Sudáfrica. Finalmente lo logró, aunque lo hizo gracias a la nacionalidad paraguaya que heredó de sus padres.
En la presente temporada y tras quedarse afuera de Europa en la fase de grupos, el Dortmund lidera la Bundesliga con una considerable ventaja sobre el Bayer Leverkusen, su más inmediato perseguidor. El legendario club bávaro de equipación amarilla parece estar de nuevo con una esperanza que fin de semana tras fin de semana se traduce en gol y que hace poco fue tentada por el Real Madrid. Se llama Lucas Barrios y ya no sueña con engordar o crecer para superar una prueba en Huracán. Ahora sólo le alcanza con meter goles para consagrarse lo más rápido posible en Alemania. Lejos de La Paternal, lejos de Santiago. Cerca del gol que nunca lo abandonó cuando más lo necesitó.

lunes 21 de marzo de 2011

El enigma del ángel napolitano


Valiente ser alado el que irrumpió un caluroso verano en la que fuera la catedral del fútbol para movilizar a una multitud que nada sabía de él pero que presentía por designio divino que algo grande estaba por suceder. Envuelto en un sudario celestial se animó a habitar insolente el cuerpo de un pequeño gigante que vulnerable pero intrépido alzó la bandera del poder que a diferencia de sus pares albergaba en los pies y no en sus alas.
Ni San Genaro se salvó del ostracismo cuando el raudo querube absorbió todas las plegarias, el patrono de la ciudad se sintió celoso y ni siquiera encontró consuelo en la felicidad de su vecino Paolo, cuyo nombre también canonizado, recorrió el mundo disfrazado de teatro etéreo. Nadie se hubiese revelado ante el ángel que defendió furioso su honor y el de la muchedumbre que peregrinó fielmente detrás de sus milagros.
Era un serafín omnipotente, rebelde y soberano que se presume bajó de los cielos para enderezar una de esas tantas causas terrenales que por aquellos tiempos soportaba harta el señorío del máximo pedestal. Se convirtió en un insurrecto para la aristócrata peana que lo observaba con rencor por ser parte de los pobres, se sabía superada por una fuerza mucho más poderosa que el dinero y la pertenencia clasista. No podía competir contra ese amor mutuo inconmensurable.
Se transformaba en demonio los días de revolución, su arma era aún más poderosa que la lucha y la palabra, era la capacidad de ser superior hablando esa única lengua que entiende todo el mundo por igual. Hizo gigante su estrella en cada uno de sus monólogos cargados de magia y misterio que pocos entendían pero todos admiraban. Su aureola no era tal, sino un simple organismo redondo perfectamente adiestrado.
Fue una cruz de lucha que reclamó incesante un replanteo moral de las reglas de vida. Durante su estadía terrenal las lógicas se rebelaron, ya nada respondía a los patrones razonables sino que todo se limitaba al poder infinito del espíritu y el amor propio. Ese proceder no era concebido por los altos mandos que consideraban la verdad como un factor absolutamente metódico y el éxito como una simple consecuencia de esa concepción.
En el pueblo que hizo grande no saben como llegó ni mucho menos como se fue, lo que sí comprenden es que ya no volverá. Hoy son contados los dichosos que recuerdan ese canto de sirena que los tentaba a acercarse al altar de un sueño que parecía perpetuo y se acabó repentinamente. Nadie puede asegurar porque ese glorioso ser optó por fugarse de su propio cuento de hadas para esconderse por el resto de la eternidad en el anonimato tras dejar abandonado a su suerte a ese cuerpo mortal que convirtió en leyenda. Eso sí, todos coinciden en una misma apreciación mientras la reaccionaria nobleza ríe acumulando triunfos: Todo tiempo pasado fue mejor.

domingo 20 de marzo de 2011

Peligrosa obsesión


Habiéndose realizado el sorteo de los cuartos de final de la Champions, el euromorbo por ver el derby español deberá esperar hasta semifinales si los resultados lo permiten. Fuera de los rivales de los hispanos, que se llevaron toda la atención, queda el choque del Inter ante el Schalke 04 y la reedición de la final del 2008 entre Manchester United y Chelsea, el verdadero partido a tener en cuenta en la instancia a desarrollarse a partir del cinco de abril.
El Real Madrid, que viene de eliminar al Lyon, se enfrentará en la apertura de los cuartos de final al Tottenham en el Bernabeu. Los londinenses llegan con el cartel de haber eliminado al Milan y se presentan como un rival de cuidado, pero sufren una irregularidad que los somete desde el inicio mismo de la temporada y que depende mucho del día que tengan Van der Vaart y compañía. El Merengue es favorito aunque deberá estar a la altura de la circunstancia para no dejar pasar el tren en casa, a donde los Spurs como visitantes se hacen muy fuertes.
El campeón defensor tras una agónica victoria ante el Bayern Munich buscará comenzar a enderezar la historia hacia el bicampeonato cuando reciba la visita del voluntarioso Schalke 04 de Raúl y Jurado que viene de dejar en el camino al Valencia. El Inter si bien no es el equipo que era con Mourinho en el banco, es el amplio favorito ante los alemanes que ya ven como una proeza haber puesto su bolilla entre los ocho mejores del continente.
Barcelona parece ganar hasta en el bombo, evitó a los rivales más complicados y tendrá que superar al Shakthar Donetsk si quiere seguir con vida en las semifinales. Los ucranianos vienen de derrotar en los dos partidos de la serie a la Roma y son un equipo ordenado y audaz. Conocen sus limitaciones y eso parece hacerlos más fuertes, ya son la revelación de la Champions e intentarán seguir dando que hablar. Parece una misión imposible pero un buen resultado en España les aseguraría gran parte de sus posibilidades, como locales suelen ser infalibles.
Para cerrar, el mejor partido de la serie, no fue Barcelona-Real Madrid pero si Manchester United-Chelsea. Se reedita la final del 2008 que se estiró hasta los penales y en ésta oportunidad los de Ancelotti van por la revancha y la copa que se les niega a pesar de las inversiones de Abramóvich. El United es un equipo ordenado y efectivo que sin sobresalir somete a sus rivales al ritmo del juego por las bandas, con la velocidad física de Nani y la agilidad mental de Giggs. Puede ser para cualquiera pero los ingleses al menos, entre tanto dominio español y resurgimiento del Calcio, se aseguran un representante de la Premier en las semifinales del campeonato de clubes más importante del mundo.

sábado 19 de marzo de 2011

106 años celestes


Cuanto tiempo pasó ya desde aquel 19 de marzo de 1905 en el que un grupo de jóvenes le dio forma a un sueño que se hacía esperar. Bajo un árbol de esos que aun conserva el barrio, que pareció mantenerse inerte en estos ciento seis años, Arturo Orgaz hizo vida de una promesa que llevaba los colores de la bandera y el nombre de su creador buscando bautizarse como la mayoría del fútbol de Córdoba que hasta el momento poco entendía de masificación.
Belgrano nació para convertirse en una pasión popular que rápidamente se hizo carne en la piel de los hinchas, así no fue de extrañarse el dominio celeste durante las primeras décadas del siglo pasado, las goleadas a Talleres y la construcción de un templo en el centro de Alberdi que no tardó en proclamarse como uno de los más grandes de la provincia. Lascano, Dallavale, Lutri, Romero y Restelli ya no tendrían que rasparse las rodillas en baldíos ajenos o en la canchita del cañaveral.
El Pirata a través del tiempo siguió siendo el equipo más convocante de Córdoba, pasaron por el Gigante los grandes de Argentina, la selección nacional, el Estudiantes de Zubeldía e incluso el campeón de Yugoslavia, potencia mundial en los cincuenta. El reconocimiento no alteró el espíritu del club que siguió estando presente en los reclamos populares y durante los años agitados se convirtió en los colores de la voz de protesta que defendía sus ideales entonando la marcha peronista, ya sea en el corazón del barrio o en las fervientes luchas libertadoras que agregaron algún capitulo negro a nuestra historia. De ésta manera se forjó el mito de la institución que trascendió de Córdoba para el mundo enfundada en un motivo que siempre fue más allá de lo deportivo
En 1968 Belgrano cumplió el objetivo de toda una provincia, venció el centralismo porteño y se fue al Nacional a pelearle los puntos a los poderosos con el escudo de la liga local en el pecho, fue el primer cordobés en participar en los torneos de AFA y el mejor clasificado del interior. Era el equipo del Tony Syeyyguil, Palito Mamelli, la Pepona Reinaldi, Tito Cuellar y la Chiva Altamirano. Los dirigía otro ídolo, el Pucho Raúl Arraigada.
Del Nacional 1971 todavía retumban en el arco que da a la vieja cervecería los goles de Milonguita Heredia, Cos y Quiroga, una de las mejores delanteras de la historia del club. También acompañaban y en gran forma Laciar, Pancho Rivadero, el Colorado Suárez, la Lola Llorens y Héctor Eugenio Tocalli. Belgrano a esa altura ya era una costumbre en los campeonatos de Primera División y siguió participando hasta la restructuración de 1985. En total fueron diez los Nacionales que contaron con la presencia del Pirata que regó de fútbol las canchas argentinas con los Baldesarri, Guerini, Coletti, Celiz, Martellotto, Blasón y el inolvidable Chacha Villagra.
La nueva década trajo el ascenso a Primera División, fue en 1991 y ante Banfield en un Chateu hasta las manos. Siguieron ascensos y descensos. Finales con Aldosivi y con Talleres. Promociones contra Quilmes, Olimpo y la consagración de varias glorias que van desde Chiche Sosa hasta Matías Gigli pasando por Villareal, el Tano Spallina, el Diablo Monserrat, Luifa Artime y el Expreso Parmiggiani.
Ciento seis años después de haber nacido tras la firma del acta fundacional en el solar de un viejo algarrobo, Belgrano es mucho más que un club. Es una filosofía de vida que proviene de una escuela que enseña a vivir de emociones, a unirse en un abrazo eterno por una causa noble que no excede el simple objetivo de pertenecer. De defender ese sentimiento que pregona con su verba alguien que más o menos la tiene y afirma que el corazón tiene razones que la propia razón nunca entenderá. Belgrano es una de ellas. Feliz aniversario, Pirata.

jueves 17 de marzo de 2011

El goleador que se reinventó a sí mismo


El buen presente que traía a cuestas desde Lyon y los treinta y cinco millones de euros que desembolsó el Real Madrid por Benzema, hacían prever el que francés sería uno de los pilares de un equipo que comenzaba su segundo periodo galáctico. La competencia con Gonzalo Higuaín, incluso entonces criticado, no parecía desde la teoría presentarle mayores dificultades para ganarse un hueco entre los once. Finalmente fue todo lo contrario y la buena performance del argentino le obligó a alternar minutos con un Raúl que quemaba sus últimos cartuchos en el Bernabeu.
Sus números al cabo de su primera temporada no fueron buenos con Manuel Pellegrini en el banco, no fue un jugador influyente en el juego ni en el resultado y el exigente público Merengue se lo hizo saber con una cortina de murmullos y dudas en cada una de sus intervenciones. Benzema se mostraba errático en la creación de juego, nervioso e impaciente en la definición y por momentos incluso fuera de forma. El entorno no lo ayudaba para nada y quedar fuera de la nómina mundialista por un escándalo mediático fue un mazazo para quien hasta hacía poco tiempo atrás se vislumbraba como el futuro del fútbol galo.
La perdida de la Liga a manos del mejor Barcelona de todos los tiempos dejó al Madrid sin técnico a pesar de una cosecha record. La impaciencia del público, las fuertes inversiones de Florentino Pérez que no se tradujeron en títulos y los eternos cuestionamientos de la prensa, fueron un cocktail explosivo que derivó en la salida del chileno. Pellegrini no se llevó el mejor de los recuerdos de Benzema ni viceversa.
El arribo de José Mourinho versión campeón de Champions supuso un nuevo desafío en el horizonte del francés. El ex entrenador del Inter marcó como uno de sus objetivos recuperar a Benzema para que vuelva a ser el del Lyon y aunque a esa altura Higuaín ya era un indiscutido por constancia y rendimiento, la partida de Raúl a la Bundesliga, la reubicación de Cristiano Ronaldo, el asentamiento de Ángel Di María como extremo retrasado y la poca confianza del portugués en los canteranos, proponían al nueve madridista un reto para hacerse con la delantera de su equipo.
Con el borrón y cuenta nueva que significó la pretemporada, el Real Madrid comenzó a marchar como una auténtica máquina. Las idas y vueltas mortíferas de Di María, las habilitaciones y ejecuciones de Ronaldo y la efectividad goleadora de Higuaín eran una invariable en el calendario liguero de los blancos, aunque en el margen aun quedaba un espacio que se resistía a ser completado: Benzema no convertía ni gravitaba a pesar de las numerosas oportunidades que le brindaba Mourinho para redimirse.
Cuando lógicamente con el correr de los partidos mermó el rendimiento de los puntos altos del Madrid, que encima sufrió la lesión de Higuaín, las actuaciones del delantero de ascendencia argelina quedaron bajo la lupa. Llegado el ecuador de la Liga y sin muestras de reacción por parte de su elegido, extrañamente Mourinho se resignó a tirar la toalla. Insistió a la dirigencia por la contratación de un delantero para superar la anemia ofensiva y en contrapartida a la negativa del Hamburgo por ceder a Ruud Van Nistelrooy, el Manchester City se desprendió gustosamente del conflictivo Emmanuel Adebayor que mudó sus goles y la ilusión de triunfar a la capital española.
La llegada del togones produjo un click en la cabeza de Benzema que vio su rendimiento en alza. Llegaron los goles, las definiciones certeras, el juego fluido y una sociedad infalible con Ronaldo que logró sacar al Madrid del ocaso futbolístico en el que se encontraba. Las intervenciones del ex Arsenal saltando desde el banco también colaboraron con la causa y la Casa Blanca volvió a ponerse de pie en la Liga.
En el plano europeo el francés fue la gran figura, cumpliendo la ley de ex marcó en los dos partidos de la serie de octavos de final frente al Lyon para que los Merengues logren acceder después de siete años a la siguiente ronda. Benzema se pudo reivindicar y siente que la platea blanca ya lo adoptó como uno de ellos. Mourinho mientras tanto celebra en silencio un objetivo cumplido. El Madrid avanza por el sueño de la décima.

lunes 14 de marzo de 2011

Brillará blanca y celeste


Racing parece haberle escapado finalmente a los manejos turbios de dirigencias nefastas y a un pasado tétrico que cada tanto se vuelve a acordar del club con algún chispazo. Después de mucho tiempo todo parece indicar que recoge los frutos de un proyecto a largo plazo que se cimentó hace rato con Miguel Ángel Russo a la cabeza, el mismo que superó las crisis y las críticas y hoy es el entrenador del equipo puntero, el que mejor juega en el fútbol argentino transcurrido ya un cuarto del Clausura.
No fue fácil la pretemporada para Racing ni muchísimo menos el comienzo del torneo. A pesar de la victoria contra el siempre difícil All Boys en Floresta, el saldo fue negativo con la rotura de ligamentos cruzados de Giovanni Moreno. La brujería intentó cruzarse nuevamente en el transcurso del club y la caída frente a Boca como local pareció ser el golpe de nocaut de un equipo que sin su principal figura se entregó mansito.
“Tenemos que aprender a vivir sin Gio”, fue la lógica y sensata confesión de Russo que sabía todo lo que perdía sin él pero también lo que podía sacar en limpio del golpazo. Así fue que a partir de la tercera fecha Racing pateó el tablero, cambió su forma de jugar y al ritmo pausado que le ofrecía el colombiano lo reemplazo por un trío ofensivo eléctrico que busca ser lo más sagaz posible en los momentos claves.
La vuelta de Claudio Yacob significó para la Academia un pulmón en un mediocampo falto de ideas, el capitán volvió para aportarle quite y juego, lo mismo que no habían podido lograr ni Franco Zuculini ni Raúl Poclaba. La entrada del volante les dio libertad a Iván Pillud y a Lucas Licht que se adelantaron en el esquema amparados por la seguridad que ofrece Matías Martínez en una línea de tres muy sólida. El ingreso de Teofilo Gutiérrez, que llegó como paracaidista con el libro de pases casi cerrado, fue mucho más fructífero de lo esperado y tras un mal primer tiempo, Racing se quedó con el clásico frente a San Lorenzo gracias a dos intervenciones certeras del colombiano. Fue apenas un anticipo.
Los primeros cuarenta y cinco minutos ante Olimpo en la apertura de la cuarta fecha fueron seguramente los mejores de los dirigidos de Russo en lo que va del torneo, Lugüercio estuvo encendido, marcó el primer tanto, provocó el segundo y tras una gran jugada colectiva Licht convirtió el tercero. El inicio del segundo periodo fue la consagración para Gutiérrez que a esa altura alcanzaba el tercer gol en su segundo partido en el club. Pero Racing pagó caro su inocencia y terminó sufriendo cuando los bahienses se pusieron a tiro del empate.
Visitó Santa Fe con la misión de defender la punta y vaya si lo logró. Encontró en Yacob y Patricio Toranzo una sociedad ideal que conjuga un ida y vuelta constante con la cuota adecuada de sacrificio y solidaridad, además de oportunismo. No es un dato menor porque Racing aprovechó su momento y fue tenaz en la definición, aprendió de sus propios errores y ésta vez no falló a la hora de mantener el resultado. Lugüercio y Gutiérrez por dos fueron una vez más los abanderados de la ilusión a la que se sumó como escolta Gabriel Hauche, el tercer elemento que más endemoniado que nunca hizo honor a su apodo contra Colón. La definición de Sebastián Prediger, con cierta frustración, no pudo ser más apta para describir el presente de la Academia: “Ellos tampoco son el Barcelona”, justamente por eso Russo sabe cuando jugar y cuando tener la pelota bien lejos de su arco.
“Agarré en promoción”, fue lo único que atinó a decir Russo para describir la alegría por el buen momento de su equipo. De aquí en adelante y dependiendo del desarrollo, quizás los racinguistas deban buscar un slogan para acompañar un sueño que va tomando formando. Mientras tanto con uno viejo alcanza y sobra. Paso a paso.

domingo 13 de marzo de 2011

El termómetro de Bloomfield Road


El de Charlie Adam es el típico caso del futbolista que se hace lejos de su país. Formado en las juveniles del Rangers, jamás pudo ganarse un lugar en el primer equipo y transitó a préstamo por escuadras menores de Escocia como el St. Mirren y el Ross Country hasta que llegó en el invierno del 2009 a su actual club: el Blackpool.
En aquel entonces los de Ian Holloway buscaban un lugar en la Premier League intentando alcanzar primero los puestos de eliminación directa y aunque el estreno no fue el mejor ante el Doncaster Rovers con derrota y expulsión incluida, Adam acabó por convertirse en una de las piezas claves en la promoción frente al Cardiff City marcando el tanto que le dio el tan ansiado ascenso a su equipo.
El Blackpool adquirió su ficha y se fue a pelearle de igual a igual a los poderosos de Inglaterra después de muchísimo tiempo. Con Adam como amo y señor del mediocampo y la cinta de capitán en su brazo izquierdo, el club sobrevive a la estampida de los grandes y con mucho esfuerzo se mantiene alejado de los puestos de descenso.
Adam tiene mucho que ver con el presente de su equipo ya que es él quien maneja los tiempos con la pelota dominada y el encargado de organizar el juego sin dejar de lado la marca con el temperamento que debe tener cualquier volante central de las islas que se precie de serlo.
Su pegada es vital para el Blackpool, con un tiro libre suyo lo llevó a la Premier y con su seguridad en la ejecución de penales y tiros de esquina se encarga de mantener los laureles de la institución en el cuadro principal. Es el cerebro futbolístico que enamora a Inglaterra y maravilla al propio Sir Alex Ferguson. “Sólo sus saques de esquina valen más de diez millones de euros, con sus remates nos complicó el partido”, llegó a decir el veterano entrenador del Manchester United.
Liverpool y Chelsea ya mostraron interés por el nuevo volante de la selección escocesa y a pesar de que Adam pidió una solicitud de transferencia su club la rechazó hasta finalizar la temporada en curso donde espera obtener una millonada por él. El nuevo comandante futbolístico británico realmente lo vale.

jueves 10 de marzo de 2011

Tandil entre los grandes


Los años setenta cambiaron rotundamente el concepto del Torneo Nacional para los equipos del interior. Las buenas campañas de los cordobeses de Belgrano y Talleres animaron a futuros competidores a considerar la participación en los campeonatos de Primera como algo más que una simple excursión por las canchas que veían en la revista El Gráfico. Ese cambio dio nacimiento a un sinfín de proyectos ambiciosos que acabaron con el mito de debilidad de los clubes de tierra adentro.
En aquel entonces el Campeonato Regional del centro del país era dominado por Cipolletti de Río Negro, el poderío económico de Loma Negra de Olavarría y los marplatenses de San Lorenzo y Kimberley. A la sombra quedaban Aldosivi, también de Mar del Plata, Douglas Haig de Pergamino y Santamarina de Tandil, el protagonista de nuestra historia, que en 1977 perdió la final por el ascenso contra Cipolletti por el gol visitante tras empatar uno a uno de local y sin goles en la Visera de Cemento.
A mediados de la década del ochenta, Loma Negra había sentado un precedente con las inversiones de la familia Fortabat. Con incorporaciones rutilantes como las de Carlos Squeo, Luis Galván, Armando Husillos y José Omar Reinaldi participó del Torneo Nacional en 1981 y 1983. Santamarina era conciente de que podía repetir el hito de los olavarrienses con un equipo local que pisaba fuerte.
Se presentó en la zona de Buenos Aires del Campeonato Regional de 1984 con los campeones invictos del torneo local. Se desatacaban José Ducca, Raúl Sommi, Rubén Conti, Eduardo Barbero, Abel Coria, Daniel Tarabini, el capitán José Solimanto y el fallecido Rodolfo Ervitti. En su camino superó a Azul Athletic, Villa del Parque de Necochea, Kimberley, Juventud Unida de General Madariaga, Del Progreso de Mercedes, Loma Negra y Douglas Haig, el único equipo que había logrado derrotarlos hasta ese momento durante la gestión de Daniel Romeo. Santamarina cerró su participación en el certamen igualando en cero con el Cementero de Olavarría y ascendió al Nacional por primera vez.
Se alejó por un tiempo de los clásicos lugareños contra Ferrocarril Sud e Independiente y se fue a dar una vuelta por Argentina con un único refuerzo, Hugo Lacava Schell, el ex volante uruguayo de Boca durante la década del setenta. Santamarina debutó en Primera contra Platense en el Estadio Municipal San Martín y fue victoria por dos a uno gracias a las intervenciones de Coria y Sommi, mientras que para el visitante el empate transitorio lo había marcado un joven Carlos Alfaro Moreno que hacía sus primeras armas. El segundo partido fue derrota por la mínima contra Estudiantes en La Plata y más tarde una nueva caída ante Racing de Córdoba como local, que era dirigido por Humberto Maschio y un par de años después sería subcampeón de la mano de Alfio Basile. Logró un valioso empate contra el Pincha en Tandil y una victoria contra la Academia cordobesa en Nueva Italia con Ducca como figura.
Para definir quien sería el acompañante de Estudiantes en la siguiente ronda se debió recurrir a la diferencia de gol entre Platense, Racing y Santamarina que estaban empatados en puntos en la segunda colocación. El último partido del grupo había sido un triunfo del Calamar sobre el Aurinegro por la mínima aunque con una incidencia que sería clave para la clasificación: Ducca cerca del final le atajó un penal a Claudio Viscovich y Santamarina pudo avanzar por diferencia de un gol a pesar de la derrota en Vicente López.
En octavos de final el sorteo cruzó a los tandilenses con el campeón del mundo. Independiente venía de derrotar a la Juventus en el Olímpico de Tokio con el recordado tanto de José Percudani y tras una primera ronda fantástica recibió a Santamarina con Claudio Marangoni, Ricardo Bochini y Jorge Burruchaga. El tempranero gol de Hugo Villaverde en contra ilusionó a los visitantes que cuando quisieron acordar ya perdían tres a uno. La vuelta fue una muestra de hidalguía de Santamarina que a pesar de la derrota, empujó con más fuerza que lucidez y se despidió de la ronda de ganadores con una caída por tres a dos con la frente bien alta y ante la gente que siguió la campaña copando las tribunas.
El sueño de avanzar en la ronda de perdedores continuaba vigente para el Aurinegro aunque el sorteo le dio la espalda nuevamente: perdió la localía y a partido único cayó en Salta contra Central Norte por penales tras empatar sin goles. Así Santamarina se despidió de Primera dejando una imagen más que positiva del fútbol del interior aunque esto no haya sido suficiente para evitar que un tiempo después la crisis se adueñara de todo, incluso de ese mismo club que alguna vez jugó un Nacional y hasta figuró en el Prode y hoy pugna por volver a ser desde el durísimo Torneo Argentino A, lejos del Francisco Fiego, su cancha reducida a escombros tras el remate aunque con una tribuna aun en pie que luce imponente y se resiste a ser derribada. Quizás aguardando, impaciente e ilusa, que la gloria vuelva a darse un paseo por Roca y Belgrano.

lunes 7 de marzo de 2011

Al ritmo del 2x4


Tan autóctono y folclórico como el tango mismo, el recambio de técnicos en Argentina se convirtió en una tendencia consecuente y meramente dependiente de los resultados deportivos. En apenas cuatro fechas ya se quedaron sin trabajo dos entrenadores, Madelón y Brindisi se convirtieron en parte de un fenómeno que arrasa y asienta la estadística que afirma que en Argentina se reciclan más técnicos que en cualquier otro lado.
Brindisi fue el primero en dejar su cargo en el presente Clausura 2011, se puso al frente de Huracán en el torneo pasado en una situación complicada y a pesar del esfuerzo y una pretemporada en donde el Globo se reforzó muy bien en ataque no encontró el equipo, curiosamente en las dos primeras fechas le faltó el gol y defensivamente dio muchas ventajas. Fue suficiente para que el técnico entienda que su periplo por Parque Patricios era parte del pasado. El fin de semana siguiente el banco ya era de Pompei.
Quince días más tarde y en condiciones muchísimo más catastróficas que las de Huracán, Quilmes fue el segundo equipo que se quedó acéfalo. Hundido en las dos tablas, con perfecta efectividad si contamos cuatro partidos perdidos sobre cuatro jugados y con un proyecto a la deriva, Madelón dio un paso al costado dejando las puertas abiertas a un reemplazante que todo parece indicar que será Caruso Lombardi.
Resulta curioso encontrar los motivos por los que ambas dirigencias no insistieron en lo más mínimo en conservar en su puesto a los entrenadores que empezaron el torneo. ¿Qué les hace pensar que el entrenador sustituto va a correr mejor suerte que su antecesor? Puede jugar a favor en un par de partidos el factor anímico, que ni siquiera es un dato fehaciente. El recién llegado no conoce el plantel ni los métodos de trabajo a los que se adecuaron los jugadores en una dura pretemporada. A la larga excepto un arduo trabajo del nuevo cuerpo técnico que dependerá inexorablemente de la suerte, el resultado va a ser el mismo.
El caso de Quilmes es aun peor. Un proyecto que nunca fue proyecto se inició con la temporada. Del plantel del ascenso prácticamente no quedaron profesionales, se incorporaron más de veinte jugadores y para variar, se contrató un nuevo técnico ya que Ghiso no continuó en su cargo. La historia es conocida, Tocalli no tuvo su mejor desempeño y llegó Madelón que después de salvar del descenso a Gimnasia en la promoción hace un par de años se demostró aunque sea a sí mismo que de milagros algo sabe. El proceso parecía encaminarse tras empezar con dos derrotas, cuatro ganados en los últimos seis jugados del Apertura daban como resultado la mirada positiva hacia una pretemporada que invitaba a soñar con la remontada. Finalmente no fue nada de eso, sino cuatro derrotas seguidas y una renuncia sobre la mesa.
Por eso conservar en el cargo a quien viene trabajando es siempre la mejor opción dentro de los parámetros normales. Eso hicieron All Boys y Olimpo, los otros ascendidos cuyos técnicos debieron soportar turbulencias y hoy medianamente se permiten un presente alentador de cara al futuro. Sobre todo los del Floresta que tras un colchón de puntos considerable en el torneo pasado gozan de cierto margen en una campaña en la que dividen por una sola temporada en ese aciago sistema de promedios que fomenta y mucho el resultadismo.
Así de exitista es el fútbol argentino. Ese mismo que es atacado por aspiraciones fugaces que nacen y mueren con cada cambio de nombre y que dejan agonizando a los clubes, las únicas víctimas de un régimen resultadista que no entiende de trabajos a largo plazo ni siquiera cuando los extensos parates invernales lo permiten. Hoy ya con la soga al cuello, parece que el destino de algunos equipos es cosa juzgada.

sábado 5 de marzo de 2011

El equipo de Oliver


Estados Unidos y México son los frecuentes invitados a la Copa América, edición tras edición dijeron presente y se convirtieron en una tradición en el certamen continental. En ésta oportunidad el calendario obligó a los de Bob Bradley a bajarse de la competición con una justificación más que acertada: serán los organizadores, al igual que año tras año, de la Copa de Oro de la CONCACAF que se cerrará tan sólo una semana antes del comienzo del torneo de selecciones a celebrarse en Argentina.
En ausencia de Estados Unidos había que buscar un reemplazante que complete la nómina de los doce competidores. Ahí empezó la danza de nombres, ¿Canadá?, ¿Jamaica?, ¿Honduras?, ¿El campeón mundial España? Nada de eso, la invitación en éste caso fue mucho más lejos, tanto que llegó a Asia. El creciente mercado japonés sedujo a más de un empresario que sueña con vender los derechos televisivos a los asiáticos y así expandir la transmisión de la Copa América que en la edición anterior ya supero los cien países.
De ésta manera Japón vuelve a participar del certamen tras haberlo hecho en la edición de 1999 celebrada en Paraguay. En aquella oportunidad compartieron grupo con Bolivia, Perú y los locales y a juzgar por los resultados el camino de los nipones fue bastante pobre, obtuvieron apenas un punto sobre nueve y se despidieron siendo colistas de su grupo en la primera ronda.
En ésta oportunidad la realidad es distinta, Japón hace tiempo que dejó de ser ese simpático equipo que todos conocimos gracias a la tira televisiva de los Supercampeones, esos ídolos de la infancia comandados por Oliver Atton que tardaban diez capítulos en llegar al arco rival. Los asiáticos son los que mejor supieron balancear el poderío económico que no crea cracks pero si fuentes de reclutamiento y formación. Entendieron que los billetes no son el único requisito para conformar un combinado respetado y así invirtieron en la producción de figuras que hoy en día dan sus frutos. Lo que se dice un trabajo a conciencia dentro de las limitaciones lógicas de un país que tiene como deporte popular a la arquería y las artes marciales.
El último Mundial dejó en evidencia el sorprendente crecimiento de Japón como selección cuando llegó hasta los octavos de final donde cayó contra Paraguay recién en los penales. Hoy en día, flamantes campeones de la Copa de Asia, llegan con nombres a tener en cuenta a la presentación en Argentina. Nagamoto, Endo, Honda, Okazaki, Maeda, Okubo y Tamada son sólo algunos de los protagonistas que consiguieron la cuarta copa continental en la historia de los tifones. Todo un record.
La Copa America se convertirá en una prueba de fuego para los Samuráis Azules que aceptaron con gusto la invitación. Tal vez ni siquiera sean concientes de que es una simple movida para abrir un mercado asiático que hace tiempo se convirtió en un caldo de cultivo para el fútbol mundial. O quizás simplemente quieran participar, con el italiano Zaccheroni a la cabeza, con la convicción de hacer un buen papel. Colombia, Bolivia y el local Argentina serán los rivales a vencer de la ordenada selección japonesa que intentará dar el golpe de efecto lejos de su continente apelando a un milagro más de este deporte que mueve montañas.

viernes 4 de marzo de 2011

Fuga de cerebros


El exilio de los directores técnicos argentinos es una tendencia que fue creciendo significativamente en los últimos tiempos. Tal vez por desconfianza en su propia tierra, por magros resultados o simplemente con el objetivo de probar suerte, encuentran en el exterior las puertas que se les cierran en Argentina. Algunos prefieren irse por cuenta propia en busca de oportunidades mientras otros abandonan el país casi desterrados y tratando de salvar una reputación que poco entiende de la valoración del trabajo ante la asfixiante necesidad de resultados.
Así es como muchas veces en el exterior se reinventan aprovechando todo el potencial que acá les fue despreciado. En determinados casos incluso llegan a convertirse en ídolos y sientan precedentes con los colores patrios como bandera abriendo mercados impensados.
El ejemplo más representativo seguramente sea el de Marcelo Bielsa, el rosarino campeón con Newell’s y Vélez que tras un extenso peregrinaje en la selección argentina con una eliminatoria fantástica y un Mundial 2002 cataclísmico encontró su revancha del otro lado de la cordillera. Dirigiendo a la selección chilena volvió a recuperar las ganas de trabajar y esas mismas energías que en algún momento le hicieron dejar la albiceleste. El resultado fue una profunda renovación del fútbol trasandino con la incorporación de nuevos valores, ideas revolucionarias y un compromiso de trabajo muy grande que volvió a poner a Chile en un Mundial después de doce años.
Fue el renacer de una de las selecciones históricas de Sudamérica que era víctima de un oscuro letargo, de esos que dejan al fútbol herido de muerte y con apenas resabios de lo que alguna vez fue. Una vez finalizada la Copa del Mundo y en un manejo muy desprolijo, Bielsa dejó de ser el entrenador de La Roja.
Los dirigentes chilenos salieron a buscar reemplazante con un perfil similar al del técnico saliente, la intención era continuar el proceso y sentar definitivamente las bases que pregonó Bielsa. Claudio Borghi fue el mejor exponente que encontraron, el argentino que se ganó una reputación dirigiendo al Colo Colo y que pasó con más pena que gloria por Independiente y Boca aunque fue campeón en Argentinos, regresa a su tierra adoptiva para dirigir la selección mayor. Humildad, dedicación y trabajo no va a faltar mientras el tiempo escriba el resto.
Gerardo Martino es otro de los que plantó bandera en el exterior tras resignarse a no poder entrenar a su querido Newell`s mientras el presidente Eduardo López estuviese al frente del club. El nefasto dirigente dejó su cargo hace rato pero Martino ya ocupó su tiempo en un nuevo desafío llamado Paraguay. Realizó un campañón en las eliminatorias y en el Mundial cayó en cuartos de final con el campeón España. Le devolvió la identidad a la albirroja, nacionalizó a los también argentinos Lucas Barrios, Néstor Ortigoza y Jonathan Santana y le puso fútbol a un equipo aguerrido por tradición.
Dejando de lado las selecciones hay otros argentos dirigiendo en suelo sudamericano. Américo Rubén Gallego acaba de firmar con el Cacique chileno en reemplazo de su compatriota Diego Cagna. El ex entrenador de Newell’s se fue prácticamente condenado de Independiente donde no hizo un mal trabajo: armó el equipo que tiempo más tarde y tras el fracaso de Daniel Garnero fue campeón de la Copa Sudamericana de la mano de Antonio Mohamed.
En Ecuador el Emelec cuenta con el sorprendente Omar Asad, el de la gloriosa campaña con el Godoy Cruz mendocino que ahora triunfa en la Copa Libertadores con el uruguayo Jorge Da Silva en el banco, vaya paradoja. Cerro Porteño se sacó las ganas y luego de sucesivas y frustradas negociaciones finalmente contrató a Leonardo Astrada. El mercado argentino incluso supera los límites el Atlántico: sin ofrecimientos en nuestras tierras Diego Simeone arriesga una trayectoria prometedora en el humilde Catania del Calcio italiano. Son sólo algunos de los que intentan dejar el orgullo nacional bien alto en donde sea que estén, lejos de nuestro país, haciendo escuela con el fútbol autóctono. Una autentica fuga de cerebros.

martes 1 de marzo de 2011

La copa de la vida


Benito Mussolini llevaba casi diez años al frente de la presidencia italiana y para celebrarlo buscaba un acontecimiento que lo perpetuara definitivamente en el poder. Conocedor del fenómeno que había sido el Mundial de Uruguay en 1930, en 1932 logró por unanimidad tras el misterioso retiro de la candidatura por parte de Suecia, que Italia sea designada como la sede de la Copa del Mundo de 1934. Mussolini encabezó un ambicioso proyecto para que su país organice e incluso obtenga el Mundial para promocionar y sentar las bases del fascismo en todo el mundo, una medida que adoptaría Adolf Hitler unos años después con los Juegos Olímpicos de Berlín 1936.
Para fortalecer el fútbol autóctono convirtió en oriundi, como se conocía en esos tiempos a los naturalizados, a los argentinos Atilio Demaría, Enrique Guaita, Raimundo Orsi y Luis Monti y al brasileño Anfilogino Guarisi. Todos se destacaban en los equipos más reconocidos del Calcio y fueron vitales para la Azzurra del legendario Giuseppe Meazza dirigida técnicamente por Vittorio Pozzo.
El Mundial de 1934 fue uno de los más particulares por varios aspectos, tan sólo participaron cuatro selecciones no europeas: Brasil, Estados Unidos, Egipto, que fue el primer combinado africano en participar en la competición y Argentina, quien a pesar de tener profesionalizado el fútbol por las divisiones institucionales presentó un plantel compuesto por futbolistas amateurs. Además Uruguay como protesta al boicot del torneo anterior se convirtió en el primer y único campeón que no defendió el título.
Como se presentaron treinta y dos equipos y sólo debían quedar dieciséis para la fase final, se organizó una ronda preliminar a doble partido donde también debió ganarse un lugar el anfitrión. Grecia no fue un gran escollo y en el partido de ida Italia lo goleó cuatro a cero. Para evitar sorpresas, Mussolini se aseguró la clasificación enviando un suculento maletín que lo helénicos aceptaron a cambio de renunciar al partido de vuelta. Con ese dinero construyeron su sede en Atenas e Italia automáticamente ingresó al Mundial.
Ya dentro del cuadro principal y en vísperas del primer partido frente a Estados Unidos, a la concentración italiana llegó un simpático sobre teledirigido desde el Palacio Chigi. “Victoria o muerte” decía la carta firmada por el propio Mussolini. De repente y sin quererlo, lo que era una fiesta para el pueblo se convertiría en una sentencia de muerte para un grupo de futbolistas si la Jules Rimet no quedaba en las vitrinas de la Federación Italiana de Fútbol.
El primer paso del salvataje lo dieron frente a los americanos que fueron una presa fácil para Italia que los barrió con un siete a uno contundente gracias a la tripleta de Schiavio, el doblete de Orsi y los restantes de Ferrari y Meazza. En cuartos de final los esperaba la España republicana de Zamora y Lángara y tras una paridad que se prolongó durante el partido y la prórroga, debió jugarse el desempate. En ese entonces no existía la definición por penales, por lo que en caso de que persista la igualdad se jugaba otro partido para obtener un ganador. Italia finalmente se quedó con el bueno y en semifinales se enfrentaría al vencedor del encuentro entre Hungría y Austria, las dos selecciones más fuertes del viejo continente en los años de entreguerras.
Los magiares poco pudieron hacer ante el poderío del Wunderteam que lideraba Matthias Sindelar y Austria fue el rival de Italia en la peligrosa semifinal. Un tempranero gol del italo-argentino Guaita permitió a la Azzurra mantenerse con vida y llegar a la final frente a la sorprendente Checoslovaquia que había dejado en el camino a Rumania, Suiza y Alemania, nada menos.
El viejo Estadio Flaminio acogió una final que además de ser un espectáculo para el público iba a marcar el destino de veintidós futbolistas y un cuerpo técnico. La envalentonada Checoslovaquia de un lado y la Italia localista del otro eran las elegidas para adornar el circo romano. Planicka era el arquero y capitán de los centroeuropeos que conocían la suerte de los italianos si perdían ese partido y prácticamente los pusieron a merced del Duce con el gol de Puc a falta de un cuarto de hora para la finalización del partido.
Italia era una desesperación organizada. Mussolini esperaba ansioso desde la platea. Era la copa o sus cabezas rodando por la Plaza de España hasta que Orsi puso el empate cuando ya no quedaba nada. A partir de ese momento Checoslovaquia se cayó físicamente, el alargue profundizó las ideas de Pozzo y Schiavio marcó el dos a uno final que proclamó campeón del mundo a Italia y le devolvió la vida a él y a todos sus compañeros. La política y la violencia, eternas aliadas durante las décadas más sangrientas, sucumbieron ante el poderío del fútbol que pudo darle un final feliz a una historia que parecía de terror.