jueves 30 de junio de 2011

La caída de Goliat


El descenso de un gigante como River, que conmovió al fútbol argentino y a la prensa mundial, no fue el único que sacudió la atención de los futboleros de todo el globo que se sorprendieron en el último tiempo con los tropiezos de los grandes en las principales ligas del mapa futbolístico.
El fútbol español, acostumbrando al dominio de los gigantes, fue uno de los más golpeados con el descenso del Deportivo de La Coruña. Los gallegos verán a su equipo por primera vez en Segunda después de veinte años en la elite. Atrás quedaron el Super Depor de Bebeto y el que lo sucedió campeón de Liga y de Copa con el recordado Centenariazo.
En Inglaterra el que dio la triste sorpresa fue el West Ham. El equipo de Bobby Moore, capitán de la Inglaterra campeona en el Mundial de 1966, de recordadas campañas y habitué desde el inicio de la Premier League, no pudo resistir y finalmente concretó lo que venía evitando desde hace varias campañas. Londres, la mayor plaza futbolística inglesa, pierde a uno de sus representantes para la siguiente temporada.
El Calcio es otra de las ligas del mundo que elabora el duelo por la pérdida de uno de sus pilares mientras resigna prestigio por la polémica de las apuestas clandestinas. La Sampdoria, el club con la camiseta más original del mundo, se fue al descenso tras una segunda ronda desastrosa. En el mercado de invierno europeo Giampaolo Pazzini y Antonio Cassano se marcharon al Inter y al Milán respectivamente y, con ellos, se fue la esperanza de la Samp que se vino a pique y la próxima temporada disputará la durísima Serie B.
La Liga francesa, junto a la argentina, seguramente fue la más sacudida del repaso por el descenso del Mónaco, su emblema y uno de los máximos ganadores en la historia de la competición gala. El club donde brillara el ítalo argentino Delio Onnis además de la crisis deportiva arrastra un vacío financiero e institucional que lo tiene al borde del abismo.
En Sudamérica también perdieron la categoría Jorge Wilstermann, uno de los grandes del fútbol boliviano que descendió por primera vez en su historia, y en Colombia el América de Cali atraviesa uno de sus peores momentos institucionales al tiempo que intenta lograr la permanencia. Definitivamente no fue un buen año para los grandes que deberán barajar y dar de nuevo, algunos incluso desde un lugar en el que no se imaginaron jamás.

martes 28 de junio de 2011

Crónica de un descenso anunciado


Concretado el descenso River deberá hacer el duelo correspondiente y pensar en el futuro. Atrás quedaron las malas campañas y los antojos de Primera de un club que tocó fondo y tendrá que salir adelante. Las culpas serán compartidas entre dirigentes, técnicos, jugadores e hinchas. El problema es general y excede el autoritarismo de Passarella y la inoperancia de Juan José López.
River arrancó su camino hacia el descenso hace tres temporadas, siendo primero y último en apenas un año. Aguilar se fue dejando el club devastado y Passarella prometió una reconstrucción, a priori inteligente, con gente del riñón del club. Sin embargo los resultados de la movida en principio no fueron los deseados y así desfilaron con relativa suerte Gorosito y Astrada.
En busca de un nuevo timón Passarella no le perdonó a Ramón Díaz el coqueteo con San Lorenzo y eligió como técnico a Cappa, el entrenador más aparentado al ADN riverplatense, en el momento equivocado. La crisis institucional se volvió a mofar de un proyecto inestable y el Kaiser, abusando de su capacidad de liderazgo, cayó preso en una soberbia ignorante que lo cegó. Confundió la casualidad con la causalidad cuando River le ganó a un Boca corrompido por las internas y la confirmación de López como técnico fue el principio del fin.
La falta de coherencia en la monarquía passarelliana provocó un efecto dominó que arrastró al equipo a la debacle. Así los protagonistas de éste proceso se convirtieron, con más o menos culpa, en victimas del vaciamiento institucional. La última fue la mejor de las tres temporadas en cuanto a puntos y el equipo terminó clasificado a la Copa Sudamericana, pero al final se quedó sin nafta y no pudo zafar de la promoción que lo depositó en la B Nacional.
A partir de ahora River deberá volver a pensar en proyectos serios y a largo plazo para remontar la situación caótica que afecta, sobre todo, a la tesorería. Hoy el club tiene un pasivo de más de doscientos millones de pesos contra un patrimonio neto que no llega a veinte, le debe otros dieciocho a los jugadores y veintidós a distintas entidades bancarias.
Económicamente la situación es complicada pero River como marca registrada factura más que cualquier otra institución deportiva del país e incluso la recaudación en los partidos como local ronda el millón de pesos. La convocatoria seguramente dependerá mucho de la posible sanción que sufra el Monumental y el arranque, exitoso o no, del equipo que tendrá como objetivo inmediato el ascenso. Otro aspecto fundamental será el rearmado del equipo, el éxodo comenzará con Lamela y va a arrastrar a unos cuantos.
Ya en la B Nacional River será funcional a la divisional. Repotenciará la categoría y seguramente se cambien varios estamentos. Por empezar la vuelta de público visitante, aunque por el momento sólo se barajen rumores, debería ser un hecho. El reparto del dinero de los derechos televisivos será proporcional y no equitativo. Así River recibirá mucho más del diez por ciento de lo que le tocaba en Primera y que le corresponde a la fecha según las reglas actuales del ascenso.
Lo cierto es que el club está por primera vez en una categoría que no conoce y de la que deberá salir cuanto antes. Algo que suena totalmente terrenal siempre y cuando un proyecto serio sea el que ampare una campaña que, independientemente del resultado, será histórica para River.

domingo 26 de junio de 2011

Fútbol de Primera


La televisión se ahoga en títulos catástrofe, pero “Descendió River” se lleva todos los flashes. Será por la creatividad. Los incidentes ni merecen ser mencionados. No ahora. No pueden arruinar un espectáculo los mismos inadaptados de siempre. Los oportunistas que viven el club y destruyen las instalaciones de lo que llaman su casa. Lamentable.
“Ascendió Belgrano” sería una mala palabra en estas horas, pero lo cierto es que enfrente hubo un equipo. Un equipazo. Un rival que fue capaz de darle el empujón final a una institución que se viene auto flagelando hace rato y eso merece ser destacado. No se pueden mencionar nombres porque ante todo son un grupo. La victoria de la serie es una hazaña del grupo. La diferencia radicó ahí. Belgrano fue más en los ciento ochenta minutos porque fue un equipo. Mejor dicho un equipazo, vale la insistencia.
Del otro lado hubo un pueblo entero. Una religión con miles de seguidores. Con fieles que atraviesan el peor Apocalipsis posible para un futbolero en un día que, hasta hoy, era motivo de orgullo para todos los hinchas de River. Para esos hinchas que no llevan comillas. Los verdaderos. Los que sufren por éste momento, pero no con el bolsillo, sino con el corazón.
También sufren los de Boca (y los de Talleres). Recién hoy cayeron de todo lo que se pierde sin River en Primera. Yo todavía no caigo. No es personal contra el Millonario, apodo que deberá recuperar dicho sea de paso, sino que es personal con Belgrano. Es un orgullo ser del Pirata, tanto hoy como cuando perdimos contra Tiro Federal y quedamos últimos y sin técnico.
Belgrano se merece estar donde está. Es el corolario de muchos años de trabajo y sufrimiento. Quiebras y descensos. Promociones perdidas y sociedades anónimas que, por suerte, le devolvieron el club a los socios pagando la deuda. Obviamente que nada fue gratis pero muchos clubes la pasaron peor. Era un gusto pensar en un Pirata de Primera al que sólo le faltaba ascender. Imagínense ahora.
Ojalá que éste logro sea la piedra fundamental de algo grande, duradero. Godoy Cruz, Lanús, Banfield, Tigre y tantos otros son ejemplos a seguir para un gigante del interior que vuelve a la elite con toda la abstinencia de protagonismo de una de las provincias más futboleras del país. Es un logro del fútbol de tierra adentro que vuelve a recuperar una plaza fundamental, al igual que los santafesinos que hicieron lo propio por partida doble.
Para River sobran las palabras. Hoy no se fue al descenso un club, sino un sistema con todas sus miserias a cuestas. La caída de uno de los emblemas nacionales es el fiel reflejo de un fútbol argentino herido de muerte que hasta que no cambie el timón va a seguir con su derrotero cuesta abajo. A mi no me hace feliz el descenso de River, sino el ascenso de Belgrano. Ésta promoción es tan válida como las de Quilmes o la de Olimpo. El rival es circunstancial y el objetivo permanente, eso no debe generar dudas.
Desde el análisis racional descuento que River se va a levantar como se levantaron tantos otros gigantes, pero eso, al menos para mí, quedará para mañana. Hoy la incredulidad se lleva toda mi atención. Intentó caer y todavía no entiendo como fue, como pasó. Lo único que sé es que Belgrano es de Primera, y eso me alcanza para ser feliz.

jueves 23 de junio de 2011

Una más Belgrano


Una más Belgrano. Una más por esa gente, por el corazón de Ribair, las patriadas de Pereyra y las pinceladas cansinas de Vázquez. Por la historia, que se escribe subiendo a Primera después de cuatro años de calvario y no mandando a River a la B Nacional como muchos creen.
Una más en Buenos Aires, con o sin público. Por Olave que se hizo gigante y por Turus, que con sus limitaciones lleva adelante el sueño de todos los Piratas. Una más para dejar de sufrir ésta lotería de las promociones.
Una más aunque enfrente esté River, que es muchísimo más grande de lo que su presente indica y que los inadaptados que ayer invadieron la cancha. Una más Belgrano de los milagros y símbolo de la resistencia.
Una más por las zancadas de Mansanelli, los huevos de Pérez y Lollo y la esperanza de los pibes. Una más por un sueño postergado. Por un pueblo celeste que te quiere ver en Primera. Una más Belgrano, sólo eso te pido.

sábado 18 de junio de 2011

Belgrano de los milagros


La historia nos vuelve a poner a prueba, justo en ésta etapa gloriosa del club en el que la institución volverá a mano de los socios como asociación civil luego de las elecciones. El rival en la promoción será River, como Racing en el 2008 y Rosario Central en el 2009. Pero también como Quilmes en el 2001 y Olimpo en el 2006, que hoy se salvó contra el Cervecero justamente.
El fútbol es así y hay que aceptarlo. También la historia de Belgrano nos tiene acostumbrados a éstas cosas. No hay dos sin tres y en ésta tiene que ser. Es el año del Pirata que tiene que coronar una remontada inolvidable que merece terminar en Primera. El Celeste de las epopeyas tiene una nueva cita con el fútbol grande que no debería desperdiciar.
Belgrano se juega, tanto como River, la vida en éstos dos partidos. Una especie de purgatorio que les ofrece a los dos la posibilidad de volver a ser entre tanto alboroto. Los hinchas tenemos que tener fe porque podrán pasar las noches, las nubes y las tormentas, pero tranquilos piratas que el cielo siempre será celeste, y vamos a volver, cueste lo que cueste.

martes 14 de junio de 2011

La superación como estandarte


Martín Palermo bien podría ser la antinomia del genio futbolístico incomprendido. A diferencia de quienes tienen todo para triunfar excepto la convicción para hacerlo, el Titán con lo único que contaba en sus comienzos como arquero en el Club For Ever era con el deseo indomable de llegar a Primera. El Loco, como lo bautizó por sus extravagantes peinados la categoría de Estudiantes que lo recibió ya convertido en delantero, supo como contrarrestar la falta de aptitud con actitud y la ausencia de calidad con coraje para inaugurar y llevarse con él al paradigma del obrero del gol.
Eterno suplente en inferiores de un delantero marplatense que todavía gasta sus cartuchos en torneos regionales, se las ingenió para gambetear el lapidario veredicto del fallecido Eduardo Luján Manera, quien estaba convencido de que Palermo “sólo servía para cortar el pasto”. Los veinte mil dólares que exigió Estudiantes por su pase en 1995 fueron el impedimento para que vaya a préstamo a San Martín de Tucumán que consideró irrisoria la suma solicitada por la transferencia.
La llegada al Pincha de Daniel Córdoba como técnico en 1995 marcó un quiebre en la carrera de Palermo que a partir de ese momento cambió los silbidos de los que lo catalogaban de torpe por aplausos y gritos de gol. Maradona se lo recomendó a Macri que se lo llevó a Boca cuando tenía todo arreglado con River. En el Xeneise se volvió a cruzar con Guillermo Barros Schelotto, su enemigo en infantiles y en los pasillos del Colegio Sagrado Corazón donde se dirimían las diferencias pendientes, para formar una dupla letal.
El idilio con la gente comenzó tras un gol a River en el Monumental el día del retiro de Diego. La llegada de Bianchi inició la etapa más gloriosa en la historia de club y el paso a la inmortalidad del “optimista del gol”. Hizo veinte en diecinueve partidos del Apertura 1998 para convertirse en campeón, goleador y recordman. El número cien lo convirtió contra Colón en Santa Fe y con los ligamentos rotos. Volvió seis meses después con otro gol a River, el día que Gallego puso a Enzo en el banco. Con un doblete al Real Madrid se fue a probar suerte a Europa siendo campeón del mundo.
En Villareal atravesó una de las etapas más difíciles de su carrera tras lesionarse en el festejo de un gol. Sin lugar en el submarino amarillo buscó posibilidades en el Betis y el Alavés antes de volver a Boca en 2004. Otra vez fue campeón y goleador, además de plusmarquista. Un gol desde la mitad de la cancha contra Independiente alimentó la idea de una película con su vida como eje principal, mucho más cuando un año después su rodilla volvió a jugarle una mala pasada.
Volvió y se convirtió, a pase del mismísimo Riquelme con el que tuvo una relación shakesperiana, en el máximo goleador de la historia de Boca dejando atrás a Roberto Cherro y Francisco Varallo. Agigantó su leyenda clasificando a la selección argentina al Mundial con un gol sobre la hora frente Perú. A los treinta y seis años cumplió el sueño de jugar una Copa del Mundo con la misma camiseta con la que erró tres penales en la Copa América de 1999 e incluso se dio el lujo de marcar un gol ante Grecia.
El torpe que sólo servía para cortar el pasto y que le supo meter un gol de penal a Platense tras pegarle con los dos pies, fue declarado por una encuesta de la FIFA como el mejor cabeceador del mundo. Justo antes de convertirle desde cuarenta metros a Vélez por esa misma vía. El Titán que figuró en la prosa de Sabina y fue declarado ciudadano ilustre de La Plata, sabe mejor que nadie que el corazón y la cabeza son más fuertes que cualquier habilidad innata. Boca lo despidió con una ovación a la altura de las circunstancias y con un regalo tan heterodoxo como el mismo homenajeado. A partir de ahora a La Bombonera le faltará mucho más que un arco.

sábado 11 de junio de 2011

Las andanzas del delantero sin suerte


El nuevo escándalo de arreglo de partidos que azota al fútbol italiano, traumado luego del Moggigate que resultó letal para la Juventus, salpica desde las categorías más bajas del Calcio hasta las altas esferas pasando por glorias como Francesco Totti, Christian Vieri, Daniele de Rossi, el polémico Cristiano Doni y la supuesta cabeza de una red clandestina que actuaba en casas de apuestas asiáticas: Giuseppe Signori, superestrella de la Lazio y de la selección italiana en los noventa.
La olla se destapó en los últimos días pero la investigación data del 14 de noviembre del año pasado cuando el local Cremonese derrotó al Paganese por 2 a 0. En aquella oportunidad se registró una cantidad inusual de apuestas para un partido correspondiente a la Lega Pro Prima, tercer escalafón del fútbol italiano, que sorprendió a las autoridades que decidieron abrir un expediente.
El seguimiento de las escuchas telefónicas involucró en el caso a dieciséis personas entre las cuales, además de los anteriormente mencionados, se encuentra Marco Paoloni, hoy arquero del Benevento, en ese entonces en Cremonese, que apostó una cantidad que, si bien no trascendió, era lo suficientemente elevada como para desconfiar del guardameta que decidió probar suerte en contra de su propio equipo. Paoloni además es acusado de dopar a sus compañeros con calmantes para que éstos mermaran su rendimiento frente al Paganese.
Sin embargo lo que en principió fue la investigación de un sólo partido terminó por destapar un escándalo mayúsculo donde el principal perjudicado es Beppe Signori. La justicia tiene como prueba clave un papel escrito por el ex delantero en el que se pactan las condiciones de cada una de las partes involucradas y consta el arreglo de partidos correspondientes al ascenso que perjudica incluso a los recién ascendidos Siena y Atalanta, además de Fiorentina, Roma, Lecce, Cagliari, Genoa e Inter, todos de la Serie A.
El juez que entiende la causa considera a Signori el jefe de la organización encargada del fraude dentro del fútbol por sus contactos y su influencia dentro del ascenso, donde es más fácil llevar a cabo el arreglo de partidos por el bajo sueldo de los profesionales. En la Serie A sería imposible costear el soborno de los futbolistas por el limite que ponen las casas de apuestas. La movida no sería proporcionalmente redituable al riesgo de la maniobra.
Así mientras Italia se desarma en un nuevo bullicio provocado por el crimen organizado dentro del fútbol, Signori, identificado en una conversación telefónica como el hombre de los doscientos goles, pide clemencia y piedad al mismo tiempo que intenta zafar de la justicia desde el arresto domiciliario. Los medios sensacionalistas lo liquidan con títulos catástrofe y uno de ellos parece tener el veredicto resaltando las dos supuestas pasiones de Beppe: El área rival y el azar.

sábado 4 de junio de 2011

Entre la agonía y el deber


Nadie dijo que iba a ser fácil el camino para Belgrano que se codeó con los últimos en la primera rueda del campeonato. La llegada de Zielinski y la recuperación de pilares como Manzanelli, Pereyra y Vázquez determinaron en el Pirata un cambio de actitud que se trasladó a la cancha y a los resultados para que el equipo siga vivo en la lucha por el ascenso y tenga la posibilidad de jugar la promoción al alcance de la mano.
La segunda vuelta marcó el nacimiento de un nuevo Belgrano, el equipo se hizo mucho más pragmático y efectivo. Más rendidor en el resultado que en el juego y especialista en los momentos claves, el Pirata sabe cuando hay que pegar y aprovecha el inicio y el final del partido para dar el zarpazo. Juega la mayoría de sus fichas en el contragolpe con jugadores equilibrados en la velocidad mental y física. Pereya y Vázquez forman el tándem perfecto del ataque Celeste.
A lo largo de la temporada Belgrano se acostumbró a sufrir a la hora de lograr puntos claves. Sin distinción de rival, supo complicarse las cosas y resolverlas cuando el reloj lo apremiaba. Así logró triunfos vitales contra Unión, Patronato, Atlético Tucumán, Aldosivi y el de ésta tarde ante Defensa y Justicia como visitante y en el último minuto gracias a la intervención de Vázquez.
Belgrano se perfila, con 58 puntos y apenas seis por jugarse, como el favorito para ocupar en último lugar de la promoción por el ascenso. Gimnasia de Jujuy y Rosario Central son los únicos que aun pueden darle alcance y ambos se enfrentan mañana en el norte argentino. De terminar el partido en empate, el Pirata se habrá asegurado un lugar en la reválida.
Lo que al inicio del semestre sonaba a utopía acabó por convertirse en realidad para los de Zielinski. La remontada, el sprint final y la conjugación perfecta entre la experiencia y el hambre de gloria, permite a Belgrano seguir soñando con la chance de lograr el ascenso. Entre la agonía y el deber, el Pirata le da forma a un sueño que merece terminar en Primera.

miércoles 1 de junio de 2011

Justicia futbolera


En un torneo caracterizado por la mediocridad de los participantes y los errores arbitrales que incidieron en más de un resultado, encontrar equipos del nivel futbolístico de Vélez, Lanús o Godoy Cruz no es una constante, por lo que a su vez que éstos sean los principales protagonistas de un Clausura que encara su recta final, es el mejor y más certero revés a la desidia que azota al fútbol argentino.
Vélez, a pesar de la derrota frente a Tigre, sigue siendo el puntero del campeonato y el mejor equipo argentino a la fecha. Además al buen presente en el torneo doméstico le suma el valor agregado de una sobresaliente actuación en la Copa Libertadores. Nunca, desde la exitosa aventura con Carlos Bianchi como técnico, el Fortín estuvo tan cerca de volver a los primeros planos continentales. Mañana se juega la vida contra Peñarol en Buenos Aires y si logra remontar la derrota por la mínima en la ida, volverá a una final de Copa tras 17 años.
Lanús por su parte fue el gran ganador de la última fecha con su goleada a Huracán. La derrota de Vélez y el agónico empate de Gimnasia frente a Godoy Cruz le permitieron escalar hasta el segundo puesto y superar así a los mendocinos para situarse a sólo un punto del equipo de Ricardo Gareca. El nivel del Grana fue de menos a más a lo largo del Clausura y actualmente amparado en la sociedad Valeri-Camoranesi se muestra como el animador más preparado para el sprint final.
El tercero en discordia es el sorprendente Godoy Cruz de Jorge Da Silva que tras quedarse acéfalo, y sin su goleador, se las rebuscó para mantener el nivel en el Clausura sin renunciar al buen trato de pelota. El Tomba cocina todo en el medio: Nicolás Olmedo es el equilibrista del equipo rodeado por Mariano Donda y Diego Villar. La otra clave está en el uruguayo Carlos Sánchez, que pasó de ser un eficaz carrilero a un polivalente mediocampista que se codea seguido con el gol. Dos empates consecutivos, el polémico ante Banfield y el último frente a Gimnasia, le hicieron perder terreno en la lucha por el torneo.
La mención especial es para Olimpo, que desde el cuarto lugar todavía lucha por mantener la categoría por un flojísimo desempeño en el Apertura que lo dejó como el peor ubicado entre los ascendidos. No cambio de técnico ni de jugadores y siguió apostando a ese campeonato largo que emprendió desde su regreso a Primera. Martín Rolle, Ezequiel Maggiolio y Néstor Bareiro son los abanderados de la causa aurinegra que desde el principio osciló entre la agonía y el deber.
Los demás equipos, incluido Estudiantes que dejó a Eduardo Berizzo en el camino, apenas atinan a reaccionar en un fútbol argentino cada vez más pobre, y aunque reducir los logros de los protagonistas al penoso andar de la mayoría sería desmerecerlos, la realidad indica que algunos con menos hacen mucho más que aquellos que, aparentemente, deberían marcar el rumbo. Así en un Clausura colmado de irregularidades la justicia futbolera será suprema a la hora de elegir un campeón.