lunes, 25 de julio de 2011

Una copa tercermundista


“La Copa América de Argentina es el fiel reflejo de un país del tercer mundo”, escribió hace unos días el periodista José Mastandrea en el diario El País, de su Uruguay natal. La columna despotrica contra los accesos a los estadios, la conexión de Internet, la poca distinción a la prensa y la falta de seguridad. Tampoco se olvida del problema con las monedas y el transporte. Carga contra la baja disponibilidad de entradas para el público y el abuso de la reventa.
En lo estrictamente futbolístico el nivel de juego durante toda la Copa América también fue “tercermundista”. Como ejemplo bastan los casos de Brasil y Argentina, los principales candidatos por decreto, que no estuvieron a la altura de las circunstancias. Se acordaron tarde de sus favoritismos y la mala suerte o la falta de estabilidad, según el caso, les pasó factura en los cuartos de final.
Chile y Paraguay, las selecciones de mayor progresión en los últimos años, siguieron caminos distintos. Los trasandinos fueron seguramente los de mejor nivel, pero volvieron a sufrir el eterno problema de los equipos de Borghi: Venezuela los dejó afuera con dos goles de pelota parada. Paraguay fue más práctico y la suerte lo acompañó, llegó a la final sin ganar un sólo partido y dejando en el camino a Brasil y Venezuela en sendas definiciones por penales.
Una de las gratas sorpresas que tuvo esta Copa América fue justamente el rendimiento de la Vinotinto, que no deslumbra ni muchísimo menos pero es conciente de sus defectos y exprime sus virtudes. Juega a lo que sabe, con esquemas simples y ordenados. Aprovecha la pelota parada y es fuerte en defensa. Estuvo a punto de llegar a la final pero la fortuna de Paraguay fue a toda prueba. Le dieron la oportunidad a un técnico joven que había trabajado en la selección durante la estadía de Pastoriza y más allá de algunas declaraciones desafortunadas superó las expectativas. César Farías es uno de los entrenadores más capaces que presentó en sociedad la copa. La rompió en el Táchira, formó la base de la mayor dirigiendo el Sub 20 y demostró suficiencia cuando las circunstancias lo exigieron.
Perú fue el revulsivo de la copa. Llegó en la línea de Bolivia y Costa Rica y rompió el molde. Debutó contra el campeón y clasificó con lo justo para dar la sorpresa en cuartos. Eliminó a Colombia, de excelente primera ronda, y tras perder con Uruguay goleó a Venezuela por el tercer puesto consagrando a Paolo Guerrero goleador del certamen. Sergio Markarián tuvo mucho que ver en el cambio de mentalidad del fútbol peruano y si bien es cierto que el nivel exhibido no es parámetro, la buena actuación en la Copa América es un estímulo más que válido para iniciar un proyecto de reconstrucción a largo plazo como hicieron Paraguay, Chile o Ecuador en su momento.
El campeón fue Uruguay. El mejor equipo sin dudas. No lució, como nunca lo hizo en su rica historia y como ninguno en la copa, pero fue oportunista, eficaz y sobre todo jerárquico. Clasificó sobrado y dejó en el camino, por penales, al anfitrión incluso siendo inferior en el tiempo reglamentario. Tuvo una columna vertebral fantástica y estrellas que acompañaron como obreros y pusieron al servicio del equipo actitud y capacidad. Muslera, Lugano, Arévalo Ríos y Suárez, acompañados por Coates, Pérez y Forlán edificaron un triunfo merecidísimo para alegría de Mastandrea y todo el pueblo uruguayo. La Celeste se comió a Paraguay en la final y se quedó con la copa tercermundista.

sábado, 23 de julio de 2011

El interino


La designación de Batista como técnico de Argentina fue la respuesta de Grondona a la escandalosa salida de Diego. Don Julio vio en el Checho a la antítesis del proyecto saliente y así el entrenador, luego de adecuarse al perfil requerido por la AFA, pasó de ser uno de los prohibidos del ciclo Maradona a ocupar, sin escalas intermedias, el banco de la selección.
Batista no necesitó exhibir credenciales. No se le exigió un proyecto ni boceto alguno acerca de sus objetivos. Venderse como un técnico políticamente correcto ante los ojos de Grondona y ganarle a una selección española de vacaciones que justo pasaba por Buenos Aires le alcanzó para ser ratificado. Fue un oportunista que, como tal, supo aprovechar su momento a pesar de saberse no capacitado.
Su estadía en la selección se caracterizó por las dudas. Sumado a eso su poco tacto a la hora de declarar no sumó a la causa. La ambición de crear un equipo en torno a Messi, símil Barcelona, quedó en deseos. Incluso nunca pudo conformar un equipo y ni siquiera el peso de las individualidades pudo salvar el honor. Batista estuvo siempre a la sombra de los condicionamientos y las imposiciones y en poco menos de un año nunca fue más que una mera figura visible, colmada de contradicciones e incertidumbres.
La Copa América no fue la excepción, sino más bien la consecuencia de edificar un barrilete de plomo irremontable. Argentina se arrastró y solamente pudo ganarle a la Costa Rica de Lavolpe plagada de juveniles. Para colmo la fragilidad del Checho fue por demás explícita. El jugador que le impusieron falló el penal que dejó afuera a la selección, mientras que sus principales soldados (Biglia, Rojo, Banega) apenas contaron con oportunidades.
Nunca dejó de ser un interino a pesar del título popular. Como tantas otras improvisaciones la iniciativa terminó en la nada misma; el sinónimo más claro de fracaso en el mundo del fútbol. Seguramente el lunes sea cesanteado como indican las versiones que se deslizaron hasta el hartazgo en estos últimos días. Si su salida sirve para descomprimir una realidad viciada por las frustraciones bienvenida sea; en cambio si se trata apenas de un reemplazo superficial nos habremos equivocado de nuevo, arrastrando en la corriente a una generación irrepetible.

sábado, 16 de julio de 2011

Sin proyecto, sin suerte, sin copa


La historia y los grandes acontecimientos le volvieron a dar la espalda a la Argentina. Curiosamente se quedó afuera de la Copa America en uno de los partidos en los que mereció mejor suerte, pero la falta de picardía para manejar determinados pasajes del encuentro y la lotería de los penales fueron demasiado para un equipo que pagó el sinfín de errores que le impidieron la victoria en el tiempo reglamentario.
La explicación de la eliminación no se remonta a un sólo partido. Después de un inicio desastroso la selección levantó su nivel contra Costa Rica y recién pudo clasificarse en el cierre del grupo. Batista pareció encontrar los once en ese partido pero la ineptitud del rival escondió las falencias que hoy salieron a la luz. Argentina es un equipo cuando ataca y otro muy distinto cuando defiende; no logra estabilidad en el medio y regala los costados con jugadores sin recorrido, así el esquema se parte al medio y cada jugada cuesta el doble.
Argentina fue muy vertical pese a tener jugadores para abrir la cancha. Los volantes no descargaron nunca con los laterales y en el medio chocaron permanentemente contra los centrales. Apenas las jugadas individuales de Messi y Agüero sacaron la defensa rival del fondo. Di María abusó de la acción personal y Pastore, el gran reclamo de todos en la fase de grupos, no logró amoldarse al equipo.
Uruguay fue la antítesis de Argentina. Sin jugar mejor fue más ordenado y contó con un arquero inspiradísimo. Suárez fue clave para destrabar el fondo argentino y hacer un cortocircuito entre Milito y Burdisso que tuvieron un partido desastroso y detuvieron cada uno de los ataques uruguayos con infracciones. Forlán fue la bandera y el encargado de encontrar en cada tiro libre a Lugano que ganó siempre en el área argentina.
El gol tempranero de Pérez le facilitó las cosas al equipo de Tabárez que se dedicó a esperar la reacción del rival que llegó un rato después con un certero centro de Messi y un cabezazo perfecto de Higuaín. A partir de ahí la selección fue mejor pero no supo ganarlo, ni siquiera con uno más casi todo el partido. Sobre el final Suárez hizo expulsar a Mascherano y Uruguay quedó mejor para el tiempo extra.
Ya en el alargue la lesión de Gago terminó de desestabilizar a la Argentina. La falta de ritmo le pasó factura al único jugador que unía los dos extremos del equipo y los charrúas se quedaron con el medio hasta dormir el partido y llevarlo a los penales. Incluso, empujando, pudieron haberlo ganado al final. En la lotería Romero no pudo atajar ninguno, Muslera detuvo el de Tévez y Argentina se quedó afuera, como hace veinticuatro años, también como local, contra Uruguay.

miércoles, 13 de julio de 2011

El canto del Loco


La decisión de Marcelo Bielsa de volver a dirigir en el Athletic Bilbao pareció meteórica, sobre todo tratándose de un técnico tan meticuloso como él, por lo que aunque en un principio sorprendió a todos que el trascendido de la oferta y la confirmación fuesen casi al unísono, los pormenores del asunto vislumbraron un arreglo que llevaba mucho más tiempo del estimado. Recién ahí tomaron sentido sus negativas a Newell’s, Sevilla, Roma e incluso Inter y su inclinación hacia los bilbaínos. El proyecto fue más fuerte en las consideraciones.
El encargado de poner la piedra fundamental hace más de tres meses fue el, en ese entonces, candidato a presidente del club Josu Urrutia Tellería. En su campaña prometió a los socios que si ganaba desembarcaría en el Athletic el entrenador argentino. Mientras tanto Bielsa analizaba los cincuenta y cinco videos (muchos de ellos los vio dos veces) que le exigió al oferente y que contenían desde el historial físico de los jugadores hasta la situación financiera del club. La semana pasada fueron las elecciones y marcaron un record: se contaron más de veintidós mil votos. Tellería arrasó con más de la mitad y desbancó a Fernando García Macua, inmediatamente el Loco le aseguró que sería el reemplazante de Joaquín Caparrós.
Bielsa se encontrará con un club peculiar en todo sentido. Es uno de los históricos de España pero a su vez se niega a entregarse a la globalización. Mantiene el mismo estatuto dirigencial desde su fundación en 1898 y no acepta más que jugadores vascos, algo que hasta hace un tiempo también respetaba su archirrival Real Sociedad. No sigue la misma línea con los entrenadores: por el banco de San Mamés pasaron ingleses, húngaros y checos; ahora un argentino se suma a la lista. Es el segundo máximo ganador de la Copa del Rey detrás del Barcelona y por encima del Real Madrid. Tiene ocho campeonatos de ligas y junto a catalanes y madridistas disputó todas las temporadas del profesionalismo español en Primera.
De la mano de Bielsa el Athletic intentará recuperar el prestigio perdido y saldar una cuenta pendiente en la próxima UEFA Europa League: la de obtener un campeonato internacional. No será fácil pero el Loco contará con los frutos de Lezama, una de las canteras más respetadas en España. De allí salieron Llorente, Susaeta, San José, Amorebieta e Iker Muniain, las principales figuras del equipo además de los foráneos Ander Herrera, Javi Martínez y el capitán Orbaiz.
La política de Bielsa va a ser la conocida. Motivación, trabajo y más videos. Para tomar dimensión, fueron siete mil los que llevó al Mundial 2002 con análisis exhaustivos de los rivales de Argentina. Ya pidió también que sus sugerencias sobre el mantenimiento del predio sean tenidas en cuenta. No quiere sorpresas como cuando dirigía a la selección trasandina y había ordenado que nadie pisara la cancha de entrenamiento. En aquella oportunidad los empleados de CONAFE, una empresa de luz chilena, osaron romper la prohibición para reparar una de las torres que daban iluminación al terreno. El Loco los vio por la ventana de la concentración mientras cenaba y decidió hacer justicia por mano propia: fue a buscar maderas y cercó el lugar hasta la mañana siguiente.
Dirigirá en una de las principales ligas del mundo y se cruzará con dos de los mejores entrenadores del planeta. Tanto Guardiola como Mourinho alguna vez utilizaron conceptos de Bielsa para abordar explicaciones futbolísticas en ruedas de prensa, además con el entrenador del Barcelona comparte la filosofía de juego mientras que la obsesión por la táctica y la verticalidad lo asemeja al portugués cuyo equipo enfrentará en la primera jornada de la próxima temporada.
El regreso de Bielsa asegura una variante híbrida, en el buen sentido, a la trillada división entre bilardistas y menotistas; una suerte de paralelismo entre dos estilos antagónicos por excelencia. Una tercera escuela que volverá a representar al fútbol argentino por el mundo buscando asentarse.

martes, 12 de julio de 2011

Jugó Argentina


Y esta vez jugó en serio aunque la realidad indique un resultado que no se adecua a lo que fue el trámite del partido. En principio el 3 a 0 da cuenta de un desarrollo más accesible del que se le presentó a la selección al comienzo del encuentro. Se encontró con un rival duro que, entre la suerte y la firmeza del fondo, evitó la caída de su arco e incluso contó con posibilidades de ponerse en ventaja cuando en el primer tiempo los delanteros de Costa Rica quedaron mano a mano con la defensa argentina, el gran déficit del equipo en la jornada.
La otra lectura marca que a partir del primer gol el equipo de Lavolpe se borró completamente de la cancha y, de no ser por la falta de eficacia de la delantera argentina, el resultado podría haber sido histórico. El 3 a 0 quedó muy corto en el final porque Higuaín estuvo errático todo el partido, Messi perdonó las pocas que tuvo para definir frente al arquero y Agüero, con dos goles e infinitas situaciones, les hizo precio. Di María, a diferencia de sus compañeros, fue más efectivo en el marcador que en el juego y remontó una actuación intermitente con un golazo.
El resultado es destacable porque a pesar del nivel del rival, a la altura de los conjuntos que enfrentaron a la selección local en el último tiempo, es un triunfo que sirve más en el aspecto anímico que en lo futbolístico. Batista seguramente encontró el equipo pero deberá ponerlo a prueba contra un contrincante de jerarquía. Hoy Costa Rica, más allá del amor propio, lejos estuvo de serlo y sólo las necesidades de Argentina sobreestimaron a un equipo compuesto en su mayoría por futbolistas juveniles.
El circuito de juego colectivo fue mucho más depurado respecto a las pasadas presentaciones de la selección. El ingreso de Gago, que absorbió en sí mismo las responsabilidades que Cambiasso y Banega no cubrían, no sólo liberó a Mascherano de compromisos ofensivos sino que se mostró permanentemente como una fuente de descarga y toque de primera para Messi, además de trasladar la pelota con fluidez del medio hacia delante. Fue el jugador más cerebral del equipo y fundamental en los dos primeros goles.
Agüero fue otra de las claves en el triunfo argentino. Entendió a la perfección el juego de Messi que lo tomó como referencia permanentemente y además de comandar los ataques por el flanco izquierdo demostró toda su calidad para definir como delantero neto en sus dos goles. Zanetti, más abocado a tareas defensivas por las limitaciones de su perfil, supo como contener los ataques costarricenses por su lado a pesar de no contar con apoyo en el medio. Por el sector derecho Zabaleta llevó peligro al área rival con centros envenenados que Higuaín en una mala noche no logró conectar.
La cuenta pendiente que le quedó a la selección fue el ingreso de Pastore cuando el partido aun era tal. Batista no quiso mostrar debilidad ante los intensos pedidos del espectacular marco que tuvo Córdoba a pesar del elevado valor de las entradas y el abuso que se hizo de la reventa y mandó a la cancha al ex Huracán, en reemplazo de Di María, cuando el resultado ya estaba decorado.
Luego de una actuación más acorde al peso de sus nombres, el equipo argentino esperará en los cuartos de final a su rival que saldrá de Perú, Chile o Uruguay. Lo cierto es que empezó una nueva Copa América para Argentina. Una copa en la que se acordó de jugar.

sábado, 9 de julio de 2011

Neymar, el genio díscolo


Desde la designación de Brasil como sede del Mundial 2014 la Confederación Brasileña inició un proyecto con el fin de potenciar el campeonato local con el regreso del exterior de las figuras de la Canarinha. Buscaban que el Brasileirao se ponga a la altura de las principales ligas del mundo con una inyección económica en los clubes que facilitaría el arribo de los brasileños que actuaban en Europa, de esta manera una vez firmado el contrato y acordado el sueldo anual, sería la Confederación la principal responsable de los salarios.
El primer beneficiado con la medida fue el Corinthians que armó un equipo para campeonar en la Copa Libertadores con Roberto Carlos y Ronaldo como figuras estelares. Si bien la iniciativa del Timao fue un completo fracaso fueron varios los que siguieron el ejemplo. Flamengo contrató a Adriano. Rivaldo volvió de Uzbekistan para ser goleador y presidente del Mogi Mirim y actualmente gasta sus últimos cartuchos en el San Pablo. También regresaron Edmilson, Belletti y Luis Fabiano, pero Ronaldinho se llevó toda la atención cuando firmó con el Fla. El Santos se conformó con Elano para acompañar a sus dos joyitas: Paulo Henrique Ganso y Neymar, el peculiar protagonista del este artículo.
Con los juveniles la Confederación hizo otra apuesta fuerte de cara a la Copa del Mundo. Blindó a los más destacados con cláusulas de rescisión siderales y les aseguró contratos en euros para evitar las fugas apresuradas. Obviamente que Neymar fue la bandera de la movida cuando todavía era un interesantísimo proyecto de delantero veloz y polivalente. Por esos días repartía su tiempo entre la selección Sub-17 y las rebeldías en el Santos que recorrían los medios del mundo. En 2010, ya consolidado en su equipo, volvió a sacar a la luz su faceta de niño caprichoso en un partido contra Atlético Goianiense: como Marcelo no le dejó patear un penal no le dio un sólo pase más a ninguno de sus compañeros el resto del encuentro.
Cuentan quienes siguieron su proyección desde inferiores que el día que decida bajar a la tierra será el mejor jugador del mundo. Claro que no es fácil para un chico de diecinueve años que estuvo a punto de ir al Mundial de Sudáfrica sin haber disputado un sólo minuto en la selección mayor. Al final se quedó con las ganas y fue su primera gran decepción, aunque eso poco le importó el día de su debut, con gol incluido, contra Estados Unidos.
La maduración de Neymar fue vertiginosa y se recibió de crack en la última edición de la Copa Libertadores. Se puso el equipo al hombro y el Santos fue campeón tras derrotar en la final a Peñarol. En medio de la Copa América se lo disputaron Chelsea, Barcelona y Real Madrid, que será seguramente quien se lo lleve tras pagar los cuarenta y cinco millones de euros que exige su cláusula. Mientras tanto el genio díscolo sigue haciendo de las suyas y a punto estuvo de agarrarse a piñas con César Farías, el técnico de la selección venezolana que lo acusó, sin razón, de no tirar la pelota afuera cuando había un jugador de la Vinotinto en el piso. Ganso era quien se había negado a cortar el juego. Hazte la fama y échate a dormir dice una de las reglas de la vida. Parece que ni siquiera el llamado a ser el futuro del fútbol mundial se salva del designio.

jueves, 7 de julio de 2011

Contradicción


No le cabe otra descripción al análisis de éste partido. Contradicción porque a pesar de la abundancia de volantes centrales naturales en la cancha el equipo no tiene recuperación. Contradicción porque a pesar de los tres puntas, Argentina tuvo una sola situación clara de gol que Lavezzi desperdició. Contradicción porque no fue titular Agüero y Batista hizo un sólo cambio, porque Romero fue la figura, porque Colombia fue mejor y mereció ganar.
Contradicción porque éste equipo supuestamente sale a ganar los partidos y no tiene variantes cuando le cortan los circuitos de la pelota. Contradicción porque Batista se esfuerza en mantener un estilo, incluso contra un equipo durísimo como Colombia que te liquida en velocidad, y en vez de poner a Pastore hace ingresar a Gago. ¿Por qué no tiene lugar Pastore?
Contradicción porque el equipo contra Bolivia no funcionó y el que pagó por todos fue Rojo. Contradicción porque Tévez estaba afuera de la lista y ahora es indiscutible a pesar de ser uno de los puntos más flojos. Contradicción porque Batista pregona que los laterales se sumen al juego asociado en ataque y complica el perfil de Zanetti poniéndolo por la izquierda.
Contradicción porque Messi contra Bolivia jugó prácticamente en el circulo central y hoy lo hizo aun mucho más atrás sabiendo que Perea le iba a hacer marca personal. Lo sabíamos todos. Contradicción porque Argentina llegaba para ser campeón y ahora se puede quedar afuera en primera ronda contra Costa Rica. Contradicción porque el técnico no le llega al equipo ni el equipo a la gente. Por los insultos y los silbidos. Por la selección y por Batista. Contradicción.

domingo, 3 de julio de 2011

Zarpazo a la ilusión


Primer partido de la Copa América. Argentina – Bolivia. Tévez corre. Messi de mayor a menor se diluye en la intrascendencia. Mascherano deja todo pero termina perdiendo por cansancio. Romero siempre saca una que le da una vida más a la selección. Zanetti marca y juega. Lavezzi se enoja con el línea, putea, hace una falta y se gana la amarilla. La selección es más de lo mismo. Es nada. Batista se acomoda la corbata celeste y no encuentra respuestas. Argentina no las tiene. Cada presentación es un golpazo a la ilusión. Un baño de realidad.
Entender el esquema del equipo es tan curioso como complicado desde la razón. El trivote es una mentira. Si bien son tres volantes centrales naturales los que ocupan la mitad de la cancha sólo Mascherano oficia de equilibrista. Banega y Cambiasso buscan alguna patriada en un puesto que no sienten. Ni contienen ni juegan, las bandas son zonas liberadas para los laterales rivales. Era Bolivia. Llegaba a ser Brasil y Dani Alves y compañía se hacía un festín con la inoperancia del banco argentino. La selección regaló el medio una vez más.
Atrás Milito volvió a estar dibujado. Alguna vez leí que si Ayala era todo acierto y un error por partido el hermano de Diego era todo lo contrario. Nunca estuve tan de acuerdo con la afirmación como ayer mientras miraba el partido. Son pocos los futbolistas que se bancan jugar en la selección con la carga de la inactividad en sus clubes. El último que se me ocurre es Riquelme con Basile de técnico, cuando estaba colgado en el Villarreal. Milito lejos está de eso. Un central no puede darse el lujo de no jugar. El timing y la colocación, tan importantes en un líbero, sólo los da la seguidilla de partidos y la confianza, dos requisitos que el jugador del Barcelona no cumple. Así con los cimientos flojos se hace difícil.
El tridente tampoco funciona con jugadores de ideas tan dispares. Mientras Tévez es más un atleta que un futbolista, Messi apuesta al pase milimétrico jugando casi en su propio campo. El ingreso de Agüero por Lavezzi fue lo más productivo dentro de la mediocridad. El gol de Bolivia fue un blooper de Banega. Di María, que entró por Cambiasso, estuvo desconocido. El equipo no tiene recambio por los costados, tampoco gana por el medio. No le pudimos ganar a Bolivia que, con todo el respeto que se merece, es junto a Perú una de las selecciones más débiles de Sudamérica.
El gol del empate fue de otro partido. La habilitación de pecho de Burdisso cotizó más que la labor del ataque argentino durante toda la noche. La volea de Agüero fue espectacular, una genialidad. Una genialidad que salvó a la selección de perder con Bolivia. Antes los cracks se iluminaban y nos daban campeonatos. Ahora nos hacen rascar un punto contra Bolivia, en el partido inaugural. Las cosas están mal. Definitivamente alguna de las patas no funciona.
Jugando así el camino de la selección por la Copa America no va a ser fácil. Batista y su falta de carácter están pagando las consecuencias de las selecciones inútiles y sus respectivos partidos que le quitan tiempo de preparación al verdadero equipo. ¿Dónde están los Sub-25 que se comieron el garrón de Nigeria? ¿Y los de la selección local? Si Batista prefiere ser que trascender vamos a seguir siendo mediocres. Van a pasar muchos años más sin títulos, sin copas, sin prestigio. Así la ilusión quiere, pero la realidad siempre nos golpea primero.