Es complicado no caer en la
tentación de relativizar el buen andar de Boca en el Apertura. Sorprende que un
equipo con una estrella “part-time”, un goleador lesionado de gravedad en la
mitad del torneo y una defensa apuntalada en un bastión de casi cuarenta años
marche invicto hacia una consagración anticipada, sin embargo el análisis del vaso
medio lleno presenta al Xeneize como un equipo simple y oportunista capaz de
explotar al máximo las falencias del resto de los aspirantes.
Boca aprovecha las ventajas de
tener un estilo. Escueto, amarrete y poco dado al espectáculo, pero estilo al
fin. Sabe a qué juega y eso le sobra para marcar territorio siendo uno de los
pocos equipos del Apertura que se desempeña de la misma manera tanto de local
como de visitante. Boca, que desde el comienzo comprendió mejor que nadie el
mapa del campeonato, le da al torneo el juego que el torneo le exige y no mucho
más, no se complica tratando de imponer el ritmo, si hasta por momentos parece
que el equipo de Falcioni sobra los partidos, que los camina como si el
Apertura fuese cosa juzgada.
Hace tiempo que el torneo, en
gran parte defraudado por la poca seriedad de los demás protagonistas, se resignó a encontrar en Boca al nuevo campeón.
Los rivales fueron cayendo uno tras otro por inexperiencia, ineptitud o falta
de confianza. Rafaela con poco hizo lo que pudo; Racing con mucho careció de
constancia y decisión y rifó sus chances en La Bombonera; Lanús y Vélez se
acordaron tarde. Todos le allanaron el camino a Boca que ahora depende de Tigre
y Unión que, lógicamente, están para otra cosa.
Con semejante panorama no es de
extrañarse que un Boca acosado por las lesiones de Riquelme, Viatri, Cvitanich
y Blandi (goleador del equipo con cuatro tantos), se haya cortado sólo en la
lucha por el Apertura con una campaña brillante desde lo estadístico que no se
condice con lo que muestra en la cancha pero gana sentido si se analiza en
planos generales al común de los participantes. Por la propia virtud de
explotar los defectos ajenos y la inteligente capacidad de adaptarse al medio,
el potencial campeón ya es campeón hace rato.


