La Liga inglesa es el término medio para el seguidor del fútbol europeo que se empacha con la aplastante voracidad de los colosos españoles y el desprecio por el juego del Calcio. En las islas la esencia es distinta, aunque no por ello menos atractiva. Sin superpotencias que se tornan inalcanzables ni cipayos futbolísticos resucitados como Juventus, la Premier League es la mixtura perfecta entre la vorágine característica del estilo británico y el buen trato de pelota que ponen a disposición los jeques a través de sus figuras millonarias. Entre golazos y equipos de renombre, una de las principales ligas del mundo ofrece espectáculo y una paridad absoluta.
Si bien actualmente la lucha por
el campeonato no responde a patrones históricos, bien vale seguir de cerca la
disputa entre los representantes de Manchester. El mítico United de Alex
Ferguson pelea contra el tiempo y busca afianzar a la generación de De Gea,
Chicharrito Hernández, Smalling y Jones mientras libera una batalla sin cuartel
ante los millones del City. El equipo dirigido por Roberto Mancini pareció no
verse afectado por la conflictiva situación de Tévez, el último goleador de la
Premier, y disfruta de los tantos de Dzeko, la calidad de Agüero y el toque de
distinción del español Silva. El campamento está apuntalado en Joe Hart, el
mejor arquero inglés del momento y gran responsable en la campaña de los Citizens
que igualan en lo más alto de la tabla con sus archirrivales.
A cinco puntos, en el tercer
puesto, se ubica el eterno postergado de Arsenal, Tottenham. Los Spurs son, quizás,
el mejor conjunto de la Premier en cuanto a nivel de juego. Con la
promesa-realidad Gareth Bale como faro aspiran a la regularidad que tanto les
cuesta encontrar por las intermitencias de Modric y Van der Vaart, los gestores
de lo mejor y de lo peor del equipo. Tal vez no sea éste el año para dar el
salto, pero sí al menos para sacar la cabeza por la ciudad que se vio
históricamente representada por los Gunners.
En cuanto a los colosos sorprende
la realidad de Chelsea y Arsenal que, acostumbrados a ocupar los puestos
cumbres, en la presente temporada no pasan de ser gigantes dormidos. Los de
Vilas Boas empezaron de mala manera y enderezaron el rumbo en las últimas
fechas hasta meterse en puestos de Champions. Los Gunners en cambio, si bien
arrancaron torcidos y lograron remontar, volvieron al ostracismo y se acercan
apenas a los puestos de Europa League, suerte similar a la que corre Liverpool.
Un dato que puede reanimar a los seguidores londinenses es el regreso de
Thierry Henry, el goleador convertido en semidiós que vuelve a Inglaterra tras
sus pasos por Barcelona y New York Red Bulls. A favor, tanto de Chelsea como de Arsenal, hay
que decir que son los únicos conjuntos británicos que continúan con vida en la
Champions League.
El resto de la clasificación
tampoco ofrece respiro. Newcastle, Sunderland y Stoke City suelen ser propuestas
atractivas para el espectador que busca dinámica de lo impensado y buen juego más
allá de protagonistas estelares. La Premier League se convirtió en una suerte
de terapia alternativa; en la mejor del mundo en el balance general. No será la
primera en nada pero si la segunda en todo, además de ser la única que en la
fiebre globalizadora del fútbol europeo puede garantizar espectáculo y sorpresa
en partes iguales.


