jueves, 1 de enero de 2009

Boca campeón 1954


“Boca, el de los grandes triunfos, fue siempre un cuadro de fútbol práctico, sobrio y vigoroso, con una defensa técnicamente superior al ataque y la delantera en la que hubo ansia y visión de gol”. El extracto pertenece a la cobertura de la consagración del Xeneize, en el campeonato de 1954, que Félix Daniel Frascara hizo para El Gráfico. La definición que elaboró el periodista sobre aquel equipo, aunque breve, no deja de ser sumamente clarificadora. El Boca dirigido por Ernesto Lazzatti era un conjunto pragmático –tacaño según sus detractores- y excesivamente defensivo para una época en la que jugar con menos de cinco delanteros constituía una herejía, pero se destacó por su regularidad y le regaló a su hinchada, que colmó todas las canchas, un título luego de diez años de sequía. 
Lazzatti, el famoso 'Pibe de Oro', exquisito volante central del Boca de las décadas del treinta y del cuarenta, armó el equipo de 1954 pensando en cortar la racha ganadora de River, que fue bicampeón en 1952 y 1953. Decidió incorporar varios jugadores, pero su mayor éxito fue darle confianza a Julio Elías Musimessi, el arquero cantor que supo popularizar el chamamé del Xeneize, que decía “Dale Boca, viva Boca, el cuadrito de mi amor…”.
El buen rendimiento del arquero resultó vital en un equipo que con el correr de los partidos empezó a salir de memoria. Delante de Musimessi se destacaban Héctor Otero y Juan Carlos Colman, dos centrales muy aguerridos. El mediocampo era uno de los más talentosos del fútbol argentino: por la derecha jugaba Francisco Lombardo, el volante central era el recordado Eliseo Mouriño, subcampeón con Banfield en 1951 y tristemente fallecido en la tragedia aérea del equipo chileno Green Cross, y en la izquierda se ubicaba el 'Leoncito', Natalio Agustín Pescia. El ataque, largamente criticado, era pura voluntad: Navarro, Baiocco, Rosello y Marcarián asistían a José Borello, que era el centrodelantero goleador. 
El arranque del campeonato fue errático para Boca, pero a partir de la sexta fecha –cuando Lazzatti encontró el equipo- hilvanó seis victorias consecutivas que le permitieron volver a ser puntero luego de ocho años. El público intuyó rápidamente que el Xeneize podía romper la cadena de frustraciones e hizo explotar la taquilla partido tras partido. Boca, con algunos altibajos, se mantuvo al frente del campeonato y un triunfo 6 a 1 contra Huracán a cuatro fechas del final lo dejó en las puertas de la consagración, nada menos que con River en el horizonte. 
Los hinchas de Boca reventaron el Monumental el 31 de octubre de 1954 con la esperanza de ver campeón a su equipo. La recaudación, que fue de 257 mil pesos, es una de las cifras récord del fútbol argentino. Sin embargo la goleada 3 a 0 en contra aplazó los festejos hasta la semana siguiente, en la que el Xeneize derrotó como local a Tigre con un gol de Baiocco y finalmente logró consagrarse después una década. Atrás quedaron las lejanas celebraciones de 1944, cuatro segundos puestos (1945, 1946, 1947 y 1950) y el sufrido campeonato de 1949 en el que Boca evitó el descenso en la última jornada goleando a Lanús. 
En la trigésima fecha Boca, ya consagrado, debía cerrar el torneo como visitante, ante Gimnasia de La Plata en el Bosque. Sin embargo los dirigentes del Lobo, necesitados de dinero, cedieron la localía y aceptaron disputar el partido en La Bombonera, para aumentar la recaudación. Boca terminó luciéndose ante su público y ganando 7 a 1 con cuatro goles de 'Pepino' Borello, que resultó ser uno de los máximos anotadores del campeonato con 19 conquistas, las mismas que Ángel Berni -de San Lorenzo- y Norberto Conde, delantero de Vélez. 
Boca fue campeón en 1954 con un equipo que no se destacó por su lirismo pero que avanzó a paso firme, sacándole cuatro puntos de ventaja a su escolta Independiente y siete a River, que finalizó tercero. Totalizó 21 triunfos, 3 empates y 6 derrotas, además de llenar todos los estadios en los que se presentó. Vendió más de 900 mil entradas, y promedió 30 mil espectadores por partido, un récord que nunca fue superado. Lazzatti dejó la dirección técnica después del título, y lo reemplazó Jaime Sarlanga, otro ídolo Xeneize. Boca no volvió a festejar hasta 1962. Con el tiempo, el campeonato de 1954 se revalorizó y se convirtió en una referencia de orgullo boquense. Un orgullo que se despertó con aquel equipo de Lazzatti, Musimessi, Mouriño, Pescia y Borello.

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