jueves, 1 de enero de 2009

Las lesiones de Messi, una preocupación Mundial


En la ida de la Supercopa ante el Atlético de Madrid, el Barcelona regresó a la cancha para afrontar el segundo tiempo sólo con diez jugadores. Al costado se predisponía para ingresar Cesc Fábregas, pero la atención de todos estaba puesta en dilucidar el nombre del ausente. Un repaso rápido confirmó a Xavi. También a Iniesta, a Alexis y a Busquets. Lo mismo Pedro. Entra el 4 y sale el 10, sentenció el cartel luminoso del cuarto árbitro, terminando con las adivinanzas y el misterio. El 10 era Messi. “Seguramente alguna lesión muscular lo dejó afuera”, acertó el comentarista, rápido de reflejos, con la certeza de que la Pulga, salvo por una molestia, no abandonaría jamás el terreno de juego en una final, y menos con su equipo perdiendo. Más tarde el Tata Martino confirmó la dolencia del mejor jugador del mundo. 
Cada lesión, molestia o inquietud de Messi es sinónimo de preocupación para los argentinos, sobre todo porque el final del recorrido de la presente temporada tiene una parada fija: Brasil 2014. El poco descanso que tuvo la Pulga en la pretemporada, sumado a la gira por Asia del Barcelona y los partidos benéficos que el futbolista organizó por su cuenta, conspiran contra la tranquilidad de Alejandro Sabella, sobre todo porque Messi viene arrastrando, desde hace más de cuatro meses, las secuelas de una lesión mal curada. 
El 2 de abril, ante el Paris Saint-Germain por la Champions League, la Pulga se retiró en el entretiempo con una lesión en el bíceps femoral de la pierna izquierda. Sin tiempo de recuperarse, Jordi Roura lo llevó al banco en el partido de vuelta, disputado sólo ocho días después en el Camp Nou, por si el trámite se complicaba. El trámite finalmente se complicó con el gol de Javier Pastore, y el entrenador lo mandó a la cancha, en una pierna, para revertir la situación. Messi emparejó el partido, Pedro empató el resultado y el Barcelona pasó de ronda, pagando el precio de una nueva lesión de su estrella. 
Desde entonces Messi acumuló recaídas y frustraciones. Volvió a jugar un partido completo en Alemania, contra el Bayern Munich en la derrota 4 a 0. Sumó un par de minutos ante el Athletic de Bilbao y el Real Betis, y no jugó en la vuelta de las semifinales de la Champions League. El 13 de mayo, frente al Atlético de Madrid, terminó la temporada para la Pulga, con la Liga casi liquidada y los partidos de Eliminatorias en el horizonte. El saldo con la selección argentina fue negativo: media hora frente a Colombia y Ecuador.
En la gira de la solidaridad, en sus días de vacaciones, jugó amistosos en Medellín, Lima y Chicago. Con el Barcelona se presentó en Israel, Palestina, Noruega, Polonia, Tailandia y Malasia, a donde vio el partido desde afuera por recomendación del cuerpo médico y previo acuerdo con el Tata Martino. En síntesis, en menos de dos meses recorrió doce países, disputó doce partidos y no terminó ninguno. Los últimos dos fueron con el Barcelona, ante el Levante en el debut de la Liga -terminó el primer tiempo vomitando- y frente al Atlético de Madrid en la Supercopa.
El llamado de atención por las recurrentes molestias de Messi no se trata de un principio de orquestación. La lista de los futbolistas que se perdieron un Mundial por lesiones musculares es extensa. Por caso, Roberto Ayala en el 2002 llegó a Corea-Japón con una pesada temporada –y con problemas físicos- sobre el lomo. En el calentamiento previo al partido contra Nigeria sufrió un desgarro que lo bajó del equipo. El que avisa no traiciona, y el cuerpo de Messi ya avisó demasiado. El reposo es obligado, si no el dolor de la Pulga seguirá siendo el dolor de todos los argentinos.

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